Redes sociales

31 mayo 2007

Eso dicen los que saben de gases...

El jueves por la mañana temprano, atornillado a la cama por el frío, escuchaba mi dosis de "Petete" Martínez, por Mitre Córdoba, de golpe y en el medio del largo rosario de quejas por la falta de GNC, nuestro incisivo periodista cordobés le cedió la palabra a Laura González, comentarista de economía de La Voz del Interior.

Después de describir lo que ya todos sabemos, que no había GNC y que no se sabía cuando volvería, fue rápidamente interrogada por Petete: "Laura ¿y a qué se debe esto?".
Laurita ni lerda ni perezosa decerrajó (entre otros puntos): "Dicen los que saben que hay que reajustar las tarifas a fin de incentivar las inversiones del sector privado".

¡Acabáramos Laurita! En primer lugar la expresión "Dicen los que saben" me parece tan poco periodística que me causa comezón. Siempre es bueno aclarar quienes son estos "que saben", desde donde dicen lo que dicen y porque lo dicen. Quizás volver a la Facultad y repasar Periodismo 1 le vendría bien a esta chica González.

En segundo término me atacó una duda que por lo evidente parece que otros no comparten ni les mueve en lo más mínimo la mollera y es la siguiente: Durante los años del 1 a 1, los fashion 90, cuando teníamos tarifas dolarizadas carísimas, propias del primer mundo menemista ¿por qué los "empresarios" (y lo encomillo a propósito) no hicieron las inversiones necesarias?. O para ponerlo más claro ¿una tarifa más cara incentiva a algo más que a llenarse de plata más rápido y con menos esfuerzo?

Estos que "más saben" a los cuales hacia referencia nuestra evangelista del neoliberalismo, tienen la genial idea de hacernos pagar de nuevo por lo que ya pagamos en los 90. Saben que ellos no van a poner una moneda y que si alguien se va a tener que hacer cargo del muerto es inevitablemente el gobierno quien finalmente es el que da la cara frente a semejante desajuste.

Por el otro lado el inefable Petete insistió con el tema, y se preguntaba por qué Kirchner no había hecho las inversiones necesarias, aún cuando hace pocas semanas un especialista de verdad en el tema se había quemado el cerebro para explicarle que las inversiones en energía son de "maduración lenta" que tardan entre dos a cinco años en las áreas más sencillas y llegan hasta más de una década en el campo de las centrales nucleares.

Pero nada hace mella en el aguerrido defensor de Los Dinos, tiene un solo discurso y ahí va con él, nada lo detiene. Ni se le cruza por la cabeza pensar que el modelo financiero de los 90 fue reemplazado por un modelo de producción y desarrollo. Que el mercado que soñaban los privatistas de hace 15 años era chiquito, no contemplaba el consumo de gas industrial, se basaba en tarifas infladas para los hogares y se daba el lujo de exportar gas a Chile. En ese marco menos se le ocurre plantear que aquí lo que faltan son políticas de estado, esas que superan la inmediatez de los plazos electorales o la duración de los mandatos. Esas que nos garantizarán que en le futuro que no va a faltar ni gas, ni nafta, ni carne o leche.

A nuestros periodistas no les preocupa esto, son como niños que quieren todo ya, ahora. No importa que haya un cúmulo de inversiones realizadas y que la mayoría de los especialistas auguran que este cuello de botella será superado recién en uno o dos años. Lo importante, lo central, es tratar de "incentivar la ganancia privada" única garantía... ¿de qué?

30 mayo 2007

Villa Valeria, un síntoma cruel

Foto de FM VIlla Valeria

Hace apenas unas horas los cordobeses fuimos sacudidos por lo ocurrido en Villa Valeria, un incendio de un vagón abandonado que se llevó la vida de 8 personas, la mayoría niñas.
Después de lo ocurrido rápidamente los medios comenzaron a reaccionar tratando de adjudicar culpas, hablando de las paradojas del boom sojero, de la injusticia tremenda del hecho, etc. etc.

En medio de esto y de quejarse una y otra vez de la ausencia del estado (lo cual es totalmnte cierto) también se apuntó a los productores sojeros que basan su riqueza sobre la miseria de los trabajadores (algo que es también cierto). Pero lo que no se dijo es que según el INDEC la informalidad laboral en las tareas agrícolas es del ¡¡77%!! (ver aquí), entonces este hecho era inevitable y hasta fácilmente anunciable. Con semejante desprotección algo tenía que pasar.
Frente a esto solo queda espacio para reflexionar profundamente en el rol de una clase de productores, y en especial los grandes grupos concentrados que explotan hoy la mayor parte de los campos de la Argentina y que no escatiman en esfuerzos por flexibilizar a sus trabajadores. De esta forma se aseguran ganancias aún mayores, sin importarles las consecuencias sociales de su accionar.

Pero esta desidia empresarial tiene muchas otras patas, como por ejemplo la enorme evasión fiscal que se ha hecho carne el sector agrícola, en especial en nuestra provincia donde el la morosiddad del impuesto inmobiliario rural es escandalosa, llegando a casi el 60%.

La seguridad jurídica ¿para quién?

Pero la pregunta de fondo es: y el estado ¿dónde está?. Nuestro país promulgó allá por la década del ´40 del siglo pasado el Estatuto del Peón. Una legislación progresista para su época y sin dudas adelantada en todo el continente, sobre la cual el peronismo asentó gran parte de su popularidad entre los campesinos pobres. Pero esa ley fundamental fue derogada -cuando no- por la dictadura militar en 1980 y reemplazada por otra nueva que dejó sin regulación las relaciones laborales de los llamados "trabajadores no permanentes". Eufemismo para designar a los que comunmente se llaman trabajadores golondrina: justamente los niños fallecidos eran hijos de este tipo de obreros rurales.

Si bien la ley fue luego modificada y mejorada durante los años ´90 el tironeo permamente alrededor de esta legislación nos demuestra que la vieja antinomia entre el poder concentrado de los grandes productores y los derechos de sus trabajadores aún está presente agudamente a solo unos años de que nuestro país festeje su bicentenario como nación independiente.
No es aventurado decir entonces que el gobierno también ha sido cómplice de lo ocurrido. Cómplice por omisión, por ausencia, por repetir los viejos esquemas de 90. Por creer que al "capital no hay que incomodarlo".
En Córdoba tenemos un gobernador preocupado por las ganancias del campo y por las retenciones nacionales pero incapaz de garantizar la dignidad y la seguridad jurídica a los más pobres.

Lo de Villa Valeria es una foto, brutal, descarnada, que nos pega a todos en donde más nos duele. Eran hijos de trabajadores rurales, en negro, pobres de pobreza absoluta, mal alimentados, mal protegidos del frío, apiñados en un vagón abandonado, niños y madres adolescentes. Todo esto en un país que asienta todavía hoy gran parte de su riqueza en lo que produce el campo.

18 mayo 2007

40 años de Rock Argentino

Recorte de La Razón del día en que fue detenido Tanguito

PARA RECUPERAR VINILOS INCUNABLES

Hace pocos meses andaban de gira por las rutas argentinas una troup de rockers locales paseando viejos temas en nuevas versiones. Pero la verdad -y a pesar de que el expectáculo era impecable y a este cuarentón se le puso la piel de gallina en cada tema- siempre es bueno recuperar el sabor de aquellos años en versiones originales.
Gracias Internet ahora podés recuperar aquel vinilo que escuchabas a la siesta y cuyos temas tratabas de copiar en la guitarra con un grupo de amigos. Uno de ellos es: Aguante la Cofradía y lo bueno de este sitio es que tiene una larga lista de links que uno puede visitar para seguir buceando en búsquedas musicales específicas. Es bueno aclarar que la discografía que se ofrece es aquella que ha quedado fuera de los catálogos de las empresas discográficas.