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26 agosto 2007

Procusto anda suelto

Hace unos días me metí a debatir en el blog de Sergio Carreras tratando de aportar alguna idea sobre el tema de las nuevas autoridades y la nueva programación de Radio Nacional Córdoba. La verdad que en un punto pensé que entraba al mismo laberinto de siempre donde los gustos personales son puestos como valores absolutos y se trata de imponer los mismos como una verdad casi indiscutible. Pero para no irme más lejos les dejo el link para que vean y saquen sus propias conclusiones.

De todas formas, como uno siempre puede sacar cosas positivas de estos entrecruces me quedé pensando en el mito de Procusto y su actualidad, en especial en lo que se refiere a las ciertas visiones de alguna porción de la izquierda argentina. Según la mitología griega, Procusto era un bandido que atendía una posada y tenía como costumbre no solo robar a sus huéspedes sino que además los mataba después de torturarlos. Hasta aquí un desgraciado más, pero el hecho que lo singularizaba es que a sus víctimas las acostaba en una cama (la cama de Procusto) y allí procedía a hacerlos encajar a la fuerza en la misma, o sea que los estiraba o cortaba para que dieran la medida "apropiada". De hecho, en algunas versiones del mito, Procusto contaba con dos camas, una grande para los petisos y una pequeña para los altos, pero en otras, Procusto tiene directamente una cama que se ajusta de acuerdo a la ocasión. Todo un sádico. (para que lo conozcan mejor vean aquí).

Bueno, basta de mitología. Después de horas de leer, charlar y discutir con ciertos representantes de una parte de la izquierda (y digo esto a propósito para que nadie piense que hago generalizaciones) he llegado a la conclusión de que efectivamente Procusto sigue suelto y milita activamente. En más de una ocasión cuando se propone una polémica política en realidad se nos invita a una recostarnos en una cama de medidas lábiles, donde se cambian los ejes de la discusión a mitad de camino y se procede a estirar o amputar argumentos según convenga.

Pero creo que el trasfondo central de todas estas discusiones, que rayan lo esteril, es lo metido que está entre muchos izquierdistas el concepto de que el habito SI hace al monje y que mucho más importante que hacer es mantener ciertas apariencias, determinados discursos que pongan a su dicente en el papel de "yo estoy más a la izquierda que cualquiera de Uds." Por supuesto que en el camino -y fruto de su extracción de clase- adoptan sin titubear argumentos de la más rancia derecha.

A partir de esa falta de consistencia ideológica, en la discusión sobre Radio Nacional Córdoba por ejemplo exigen una programación de calidad pero en ese camino desprecian lo masivo y piensan que este concepto es sinónimo de populismo. Y aquí vamos de nuevo: Populismo es el argumento preferido por la derecha y por la izquierda para sacudirle al gobierno de Kirchner o la gestión municipal de Luis Juez.

Al alarido de ¡Populistas! se arma un coro desgarbado donde comparten papeles García Díaz, Liliana Olivero, el Flaco Salas, Mario Negri, López Murphy, la Carrió y hasta el acortonado Schiaretti. Entonces uno se termina dando cuenta que el principal triunfo del neoliberalismo de los 90 es haber convencido a gran parte de la comparsa política/mediática, que ocuparse de la gente es ser un demagogo sin remedio.

Hace mucho, mucho tiempo atrás, cuando apenas empezaba a comprender algunas cosas de la política argentina, un amigo de la universidad, que a la sazón militaba en el venerable PI de principios de los 80, frente a un resultado adverso en alguna elección me dijo: "Como dijo Nietzche: Donde va la masa va el error". Ya en ese momento la frasecita me pareció poco afortunada, pero hoy me doy cuenta que en muchos militantes de la izquierda local comparten esta pobre visión del pueblo y de su tarea política. Cuando la gente no comparte sus apreciaciones o no vota sus programas entonces ya no es pueblo, es masa equivocada, cliente político, pobre sujeto a la demagogia del poder, etc., etc. Entonces, esa izquierda, afectada por la enfermedad infantil del izquierdismo (tal como la describiera Lenin) abandona la única lucha a la que no debiera renunciar jamás: la del poder.

A partir de ese punto todo se transforma en superfluo y testimonial. Como Procusto, solo encuentran placer acomodando las cosas a su capricho, tranformándose este último en la verdadera meta final de todos sus esfuerzos.

El militante/escritor y viceversa

Hace pocos días, el 22 de agosto para ser más precisos, se conmemoró un nuevo aniversario de la Masacre de Trelew. Como recordarán en 1972, en la Base Naval Almirante Zar, fueron fusilados un grupo de presos políticos que habían tratado de escapar de la carcel de Rawson. Muchos historiadores y políticos coinciden en que este crimen alevoso y brutal, fue la inauguración de los apectos más oscuros de la Doctrina de Seguridad Nacional que se enseñoreó en los países de latinoamérica durante los años `70.

Muchos de nosotros, la generación de los 80, conocimos la historia de Trelew a través de un libro de entrevistas (La Patria Fusilada) realizadas por Paco Urondo a los sobrevivientes del fusilamiento. Pero Paco era mucho más que un sencillo escritor comprometido, era un militante que usaba a las palabras como arma (y a las armas como tales).

El otro día relojeando otros blogs y lamentándonos de no tener tiempo para juntarnos y tirar algo en el nuestro, descubrimos en Ramble Tamble este post:

"El populismo siempre aceptó las cosas como estaban. Lo contrario, desentenderse del estado de cosas, arrastra a posiciones ultra izquierdistas. En cultura, esto suele conocerse con el nombre de vanguardismo" señalaba Paco Urondo el ensayista, poeta y militante montonero, muerto en un enfrentamiento con la dictadura en el año 1976. Se trata de una serie de cuatro artículos aparecidos en la Revista Crisis en el año 1974, muy interesantes y de gran nivel teórico y político acerca del recurrente concepto de vanguardia política y cultural.

Sin dudas, es algo más que un párrafo tremendo y de gran actualidad, pero charlando y recordando, alguien trajo a colación que en realidad lo mejor de Paco lo había visto escrito en un viejo afiche de la facultad y era apenas una frase de poquitas palabras: "Empuñé un arma porque busco la palabra justa".

Y la verdad que con eso basta. Paco fue eso y en ese compromiso era parte de una generación que empuñaba las armas porque buscaban la palabra, la sociedad, y el sueño justos. De nuestro lado, del lado de los que vinimos después nos queda un largo trabajo: el de pasarle de largo a las efemérides del bronce o los dicursos superficiales, olvidarnos de la perorata grandielocuente -muchas veces sutilmente derrotista- y la lágrima facil. Solo la militancia sigue siendo la acción más profundamente revolucionaria y transformadora.

Para finalizar les dejamos un poema inédito de Urondo. Esperamos que lo disfruten.

La verdad es la única realidad

Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973

Julio Cortazar: El perseguidor

Pasión por Julio Cortazar y por el Jazz. Lo escuchamos de nuevo ¿puede ser?

05 agosto 2007

Little Boy

Enola Gay, plateado en el cielo azul.
Es un arma y aún así parece hermoso
dejando largas estelas de vapor a su paso.

La sirena ha sonado una vez y luego
ha vuelto a sonar.
Los refugios se vacían,
es solo un avión solitario.
Plateado, único
sobre el cielo azul de Japón
en una mañana luminosa
al final de una guerra idiota.

Little Boy está activada
y espera en el estómago del B-29.
Ya solo es cuestión de minutos,
el mundo va a cambiar de nuevo
para ser otra vez el mismo.
La bomba se desprende como una gota
de muerte colectiva.
¿alguien la mira?
¿alguien la escucha?
¿alguien la espera?
Quizás solo Truman
entrecerrando sus ojos
en la White House.

6 de agosto de 1945, 8.15 horas
250.000 de un solo golpe
¿Te acordás de Hiroshima?

Sobre el coloniaje

El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser. Eduardo Galeano

04 agosto 2007

Había una vez un obispo...

Cada 4 de agosto viene hasta nosotros el recuerdo poderoso del Obispo Angelelli, asesinado por la dictadura militar en la provincia de La Rioja.
Su imagen sencilla al lado de la gente, su palabra certera y por sobre todas las cosas su decisión de cambiar un orden injusto fueron en nuestro país el ejemplo más claro de lo que significa la "opción por los pobres". Pero esa voluntad, que hace pie en lo humano y que va más allá de lo meramente religioso o representativo del movimiento de curas tercermundistas, le significó la muerte a manos de los militares genocidas que gobernaban por aquel entonces.
Les dejamos aquí un corto que habla mejor que nosotros sobre una parte de la lucha de Monseñor Angelleli.