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24 abril 2009

De Fordlandia a Sojalandia. La naturaleza siempre tiene revancha


Fordlandia: Las ruinas de la utopia de la avaricia

El sueño de Henry Ford era propio de un megalómano. No solo quería controlar la totalidad de autos producidos en los Estados Unidos sino que hasta soñó con aplicar su experiencia hacia otros rubros, por ejemplo el caucho. Para eso compró 20.000 hectáreas de selvas vírgenes en Brasil, donde reemplazó las especies autóctonas con Siringa, árbol de donde se extrae el latex. Este vasto feudo vegetal dominado por su particular monocultivo se conoció como Fordlandia.

Su emprendimiento comenzó y se desarrolló con buen pie, hasta un fatal momento en que la naturaleza encontró el mecanismo apropiado para reestablecer el equilibrio, y una brutal plaga enfermó a toda la plantación casi al unísono. El desastre fue un llamado de atención sobre ciertas prácticas de monocultivo y suele ser tomado como referencia a la hora de ejemplificar los obstáculos que pueden enfrentar quienes piensan que llevar al límite la explotación de los recursos naturales no tiene un costo ni implica serios riesgos. Por supuesto este fracaso fue un duro golpe financiero para Ford, quien vió evaporarse parte de su fortuna y poder a manos de una vulgar peste de jardinería.

El ejemplo de Fordlandia parece que ahora empieza a repetirse en el corazón mismo del imperio transgénico de Monsanto, con la aparición de la denominada "Super-maleza" -SuperWeed en inglés-. Un yuyazo que, como la soja y el algodón transgénicos, es resistente al glifosato y por ende al principal producto de la empresa norteamericana: el Round up.

Este yuyo no necesitó de laboratorios y manipulaciones para desarrollarse; sencilla y darwinianamente, en unos pocos años no solo pudo adquirir una resistencia impensada frente a los agroquímicos, sino que además ha comenzado una muy rápida expansión en los principales estados productores de soja y algodón de la Unión. Hasta ahora han reportado su aparición en Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Arkansas, Tennessee, Kentucky y Missouri. Y justamente en el primero de estos estados (Georgia) el super yuyo abarca a 29 condados, siendo la única forma segura de combatirlo la extracción manual del mismo.

La plaga tiene más de una variedad, pero la más inmanejable se llama Pigweed, la cual es resistente a las sequías, es muy adaptable genéticamente; cada planta puede crecer hasta los 3 metros y producir 10.000 semillas por temporada. Evidentemente, ni Monsanto lo hubiera hecho mejor.

La principal consecuencia hasta ahora, además de las importantes pérdidas económicas de los granjeros, ha sido un cambio radical en las prácticas agrícolas en las zonas más gravemente afectadas y una búsqueda por utilizar técnicas más amigables con el medio ambiente, abandonando en parte el extenso arsenal químico moderno para retornar a otros cultivos con formas de explotación tradicionales.

Desde Monsanto la respuesta en cambio ha sido la de recomendar el uso de agroquímicos más potentes mezclados con el Round Up; como por ejemplo el 2,4-D, prohibido por cancerígeno en los países nórdicos y uno de los componentes del tristemente célebre Agente Naranja.

Por supuesto que esta "solución" (final) enfrentará varios obstáculos legales en los países centrales, que tienen una burocracia que suele preocuparse por la salud de sus poblaciones rurales. Veremos que pasa en nuestro país, que por el momento todavía no enfrenta un problema de plaga similar, pero donde cada día se cuestiona más el uso y abuso de los agroquímicos.

Lo que si está claro es que el sueño de los monopolios no depende solamente de manejar las leyes de los mercados, sino que muchas veces ven condicionado su destino por las leyes de la naturaleza, mucho más implacables y permanentes que cualquier utopía de la avaricia humana.

Más detalles aquí

Una actualización necesaria: Curiosamente al terminar de hacer este post, encontré uno muy bueno de Datos Duros, donde plantea los mismos elementos circunstanciales: monocultivo, soja y peste en un sentido mucho más profundo y substancioso. Se los recomiendo muy especialmente.

8 Comentan sin ponerse colorados:

C.A.T. dijo...

"La venganza del Inca duerme en las hojas del Pigweed y despierta el el cuerpo del conquistador sojero"(adaptación 2009 del viejo adagio indígena)

Tux dijo...

Me parece que la venganza inca no duerme precisamente y vamos a necesitar mucha bordeadora para controlarla.

C.A.T. dijo...

Tux:

Como me dio curiosidad el tema, encontré este articulo de un sitio en internet que se llama "Grain", donde trata todo este tema de cultivos sustentables y de los nuevos y mas potentes herbicidas ante la aparición de las malezas que mencionas. Muy interesante y va en paralelo al tema de tu post.

Andrés el Viejo dijo...

Muy bueno y muy oportuno, Tux. Uno de los rasgos más dañinos, estúpidos y, a la larga, suicidas del capitalismo es la sensación de omnipotencia. Como dijo alguien: el capitalismo supera constantemente sus límites, sólo para reproducirlos agigantados más adelante (cito de memoria, así que no es textual).
Saludos

Mariano T. dijo...

LLamane a un agónomo:
El 2,4 D es selectivo para trigo y maíz, y mata la soja.
Averigüé sobre esa maleza, y resiste 4 familias completas de herbicidas, quedan 3 todavía.

Tux dijo...

CAT: Ese artículo es muy ilustrativo y agrega un montón de datos muy interesantes.

Andrés: Creo que lo que usted plantea es el centro de la cuestión. En lo personal no intenté hacer un tratado de agronomía sino marcar ese espíritu de omnipotencia capitalista y que atraviesa gran parte de la cultura liberal / capitalista.

Esa idea, tan presente en Ford como en el Monsanto, es la misma que embarcó a Wall Street a una carrera que lo llevó a estrellarse contra el espejismo financiero.

Es la ambición desmedida y la ilusión de que el dinero y la tecnología pueden vencer las leyes de la naturaleza.

Mariano: No siempre que se nombra a la soja es un ataque a la soja, el post se trata de un ejercicio más cercano a lo que plantea Andrés que una búsqueda por estigmatizar a una plantación en particular.

El uso de 2,4-D se está recomendando como solución a las supermalezas, no necesariamente en los cultivos de Soja. Y lo que planteo es que su uso me parece altamente riesgoso, y en esto solo soy uno más que en este ancho mundo tiene una visión diferente sobre el tema.

Por otro lado lo que decís con respecto a las familias de herbicidas me parece que, haber desarrollado resistencia a 4 de las 7 familias de ellas en tan poco tiempo es toda una señal preocupante.

Aunque pensándolo mejor ¿cuánto miles de años tienen nuestros desarrollos agrícolas? ¿30.000 años? ¿35.000? La madre naturaleza (perdón por la abstracción idealista) carga sobre sus espaldas millones de años encontrándole la vuelta a problemas mucho más complejos que los que le plantean Monsanto y sus genetistas. Y si partimos de esta base, mucho mejor que conseguir químicos más potentes es buscar prácticas más amigables con el medio ambiente.

Mariano T. dijo...

Esa es la tendencia. Hace 30 años, cuando la patenete del glifosato regía y era muy caro, los suelos se araban y degradaban en corto plazo. El glifo barato determinó la expansión de la siembra directa, mucho más amable hacia el suelo.
El 2,4 D era el único herbicida usado en trigo y maíz hace 40 años, hoy hay decenas de alternativas.

Tux dijo...

Si, pero el glifo barato es parte de un paquete mucho más oneroso en los campos de lo social y del medio ambiente. Porque por otro lado las bondades de la siembra directa, de la cual nuestro país fue pionero, se contraponen con el hecho de que su difusión ha sido a costo de cientos de miles de hectáreas de monte autóctono.

De última el problema, como alguna dije sin ser muy original, no está ni en la soja, ni en el glifosato o en los métodos de siembra, sino el espíritu que impulsa a los seres humanos que lo implementan.

Y volvemos al principio, se trata de la ideología que sustenta las técnicas de explotación, que no son amables con el medio ambiente, no se asocian con el mismo sino que persiguen el viejo sueño positivista de "dominar" a la naturaleza, pero encima fuerzan los límites con el norte puesto solo en las ganancias.