Redes sociales

08 mayo 2009

Excusas nuevas para mañas viejas



En la ciudad de Río Cuarto, la policía provincial ha decidido experimentar con una "nueva" metodología orientada -según sus mentores- a combatir la ola de delitos. A partir de los próximos días la jefatura departamental implementará el patrullaje callejero con automóviles no identificados como móviles policiales y ocupados por personal vestido de civil.

Esto, que de por si tiene una fuerte remembranza de los grupos de tareas que asolaron las calles del país en los tiempos de la dictadura, abre las puertas a viejas prácticas como las detenciones arbitrarias a cargo de gente que difícilmente se podrá dilucidar su origen, comisaría o destino. Recordemos por otra parte que en varias ocasiones donde se ha utilizado esta modalidad se crearon situaciones confusas donde era muy complicado establecer quienes eran los policías y quienes los delincuentes, lo que en cierta medida también implicaba un curioso deja-vú de algunas viejas películas del lejano oeste.

Pero lo más preocupante es que muchos riocuartenses ven en esto una solución potable para una ciudad que ha sido el centro del boom sojero de la región y como tal muestra índices de desigualdad extremos, donde la enorme riqueza generada estos años choca con las miles de familias de peones desocupados que han debido emigrar desde el interior del interior hacia los conglomerados urbanos. Esto implica que -según datos de la CTA Río Cuarto- haya en dicha ciudad alrededor de 18.500 menores de 18 años que viven por debajo de la línea de pobreza y más de 5.000 niños y adolescentes sin escolarizarse, toda una situación de injusticia que no necesita tanto de represión como de políticas sociales de inclusión.

Es evidente entonces que la nueva forma elegida por la policía para encarar el problema del delito terminará -como otras tantas veces- sirviendo como herramienta para perseguir pobres y menores, sin dar respuestas de fondo a los verdaderos problemas que enmarcan la tan difundida "inseguridad creciente".

Por otra parte, llama la atención que frente a la situación social actual, las únicas respuestas que podemos articular terminan siendo cosas como estas, que tienen un marcado perfil autoritario; pero además el panorama se agrava porque en nuestra provincia la policía cuenta con un código de faltas que raya con lo inconstitucional y que es sumamente efectivo para llenar todos los fines de semanas los calabozos de las comisarias cordobesas con cientos de pibes cuyo delito principal es la portación de rostro y de piel. Seguramente, con las nuevas formas de patrullaje este fenómeno se acentuará aún más.

4 Comentan sin ponerse colorados:

Alear dijo...

Tal cual Tux, Soy de Rio Iv y cuando ví la noticia pensé más en los ilícitos que puede cometer la fuerza pública que en la supuesta seguridad que aportaría la policía de incógnito, lo llamativo es que los más airados reclamos de presencia polícial venían de vecinos de los Barrios más humildes (Las Delicias es uno) que fueron los testimonios que levantó el noticiero local

Muy Bueno el blog, y necesitamos más blogueros cordobeses de tu nivel que den cuenta de la realidad regional para zafar un poco de la vorágine porteña

Tux dijo...

Gracias Alear por tu comentario, pero los elogios son desmedidos (en serio).

En cuanto al camino elegido por la policía de Córdoba es evidentemente peligros pero lo realmente triste es que como sociedad tengamos reflejos tan malos.

Andrés Borbón dijo...

Me parece que muchos delincuentes podrían, en determinado caso, hacerse pasar por agentes del orden para cometer ilícitos, de tal forma que los ciudadanos terminarían no sabiendo si los están deteniendo verdaderos policías o gente que se hace pasar por tales. Muy peligroso.

Saludos, desde México. Muy buen blog, apenas lo descubro

Tux dijo...

Andres: Ese es parte del problema, porque justamente este tipo de "soluciones" terminan haciendo más daño que beneficio.