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19 mayo 2009

Tortura, una politica de estado imperial


A fines de enero de este año me preguntaba qué significaba para la política de los Estados Unidos mantener o desmantelar la prisión de Guantánamo, cuando, junto con al anuncio de Obama sobre el cierre de esas instalaciones, rápidamente toda la derecha norteamericana se puso en fila para oponerse al proyecto.

Muchas olas se han desecho en las playas caribeñas y varios huracanes han azotado a Cuba desde aquellos días, pero poco a poco ha ido quedando al descubierto que lo que sucedía en Guatánamo; en las cárceles clandestinas en Europa Oriental y con las torturas en Abu Grahib, son parte de un plan sistemático que lejos está de acabarse.

Desde hace por lo menos tres meses la administración de Obama ha ido desclasificando distintos documentos del Departamento de Estado, de la CIA y de sus fuerzas armadas donde ha quedado al desnudo que detrás de un telón de eufemismos vergonzantes, se ha tratado de ocultar que los EE.UU. han violado sistematicamente los derechos de las personas que sus militares han tomado prisioneras, haciéndolas víctimas de vejaciones de todo tipo, como aplicarles el submarino seco, a fin de conseguir "información vital para la seguridad nacional" (de ellos).

Pero según el periodista y ganador del Premio Pulitzer, Seymour Hersh, los abusos físicos han ido desde la humillación por medio de la desnudez hasta la violación de varios menores en cárceles militares de Irak, lo cual tiene poco que ver con loables tareas de inteligencia. Hersch apoya estas afirmaciones en expedientes secretos y fundamentalmente en la correspondencia personal de soldados (tanto mujeres como varones) que después de describir la terrible situación moral en que estaban inmersos, decidieron suicidarse.

Hoy, con toda esta información en sus manos, con una opinión pública estadounidense que comienza a conocer los desatinos de la admintración Bush; Barack Obama camina sobre sus pasos y no solo retira su inicial voluntad de desactivar Guantánamo sino que no hace nada para llevar a juicio a verdaderos criminales de guerra. Parece que su círculo más cercano se conforma con denunciar públicamente a sus antecesores, someterlos al escrutinio de comisiones legislativas y exponerlos ante la prensa; pero es totalmente incapaz de colocarlos ante la justicia.

Si alguien se pregunta a que se debe semejante contradicción, la respuesta cae por su propio peso y es bastante preocupante: Todos los abusos cometidos son parte de un plan intencional, sin errores ni excesos, destinados a combatir a sus enemigos (reales, inventados o imaginarios) , por fuera de cualquier tipo de norma legal.

En este sentido es inevitable reafirmar que no se trató de un desvarío focalizado en la persona de Bush; en la ambición desmedida de Cheney o la paranoia servil de Condoleza Rice, tal como muchos medios medianamente progresistas nos quieren hacer pensar. Estamos frente a un esquema siniestro, evolución necesaria e inevitable de las políticas imperiales y frente a las cuales Obama, aún cuando tuviera las mejores intenciones de cambiarlas, es solo otro peón destinado a ocuparse del tema solo por 4 u 8 años.

Evidentemente no son buenas noticias para la humanidad, sobre todo cuando la crisis financiera, el calentamiento global, la producción de armas y las principales tendencias guerreristas tienen su epicentro en el contradictoriamente autodenominado país de la libertad y de las oportunidades.

4 Comentan sin ponerse colorados:

Pablo dijo...

Excelente tu post. Hace mucho tiempo que deje de alegrarme cuando las cosas le van mal a los yanquis, porque las consecuencias las vivimos nosotros.

Primo Louis dijo...

Tux,
Si y no. La tortura como política de estado (me parece muy apropiada la definición) existe. Que no sea desmantelada no se debe -o no solo- a la falta de voluntad política sino a que te queda para hacer andar el pentágono si encarcelas a todos los culpables. Y en eso los yanquis son muy realpolitik: el mismo Obama se debilita.
La apuesta será (si existe voluntad politica) más a largo plazo, habría que seguir las reformas en la secretaria de defensa y la forma en que son instrumentadas, algo muy dificil de hacer desde aca.

La gobernabilidad sigue siendo clave para sostenerse en el poder y eso alguien que llega a presidente lo tiene más que claro pues trabajó toda su vida con ese objetivo (y probablemente ningun otro).

Saludos!

Tux dijo...

Pablo: Gracias y yo pienso igual en cuanto a las desgracias yanquis.

Primo: Creo que me expresé mal porque lo que planteo es exactamente lo que usted dice. En el tema de la tortura no se trata de voluntad política, son los intereses permanetes dle imperio.

Primo Louis dijo...

Si, si, pero yo más que una cuestión de intereses del imperio veo más un "path dependency", una tendencia de como se hacen las cosas y quién esta en condiciones de ocupar los huecos que implicaría desarmarlo después de tanto tiempo...