Hoy los medios, en especial los de Capital Federal, informan sobre un decreto de Macri que obliga a los empleadores de esa ciudad a dejar constancia en un formulario sobre las adicciones que padecen sus empleados (alcohol, tabaco, drogas, juego, etc.).
Esta botona pretensión se encubre tras la supuesta necesidad de tener una política proactiva en el campo de las adicciones después de haber andado a los tumbos y recortando presupuesto en esa área. Pero lo que es imposible dejar de pensar es que estos liberales como Macri, que pretenden un estado ausente en sectores cruciales de la economía argentina, necesitan mostrarse como funcionarios públicos presentes, metiéndose en la intimidad de la gente.
Esto no es nuevo. La dictadura militar hacía lo mismo, ponía los resortes de la producción en manos de los Chicago Boys quienes "liberaban las capacidades económicas contenidas", abriendo la importación a mansalva, cerrando industrias, vaciando empresas públicas y endeudando al país; mientras que por otro lado las fuerzas de seguridad se metían en la vida de todos y los niveles de control social, vía represión, fue enorme marcándonos de forma indeleble como nación.
Entonces lo de Macri, que traigo aquí solo porque se trata de un dirigente que se perfila nacionalmente como uno de los referentes más fuertes de la derecha, no es fruto de un error o un exceso, sino parte orgánica de un proceso que continúa con diferentes actores. Lo del "Fino" Palacios y este decreto son dos caras de una misma moneda.
No hay errores, no hay excesos
lo quieren a Palacios
porque son hijos del Proceso.
Esta botona pretensión se encubre tras la supuesta necesidad de tener una política proactiva en el campo de las adicciones después de haber andado a los tumbos y recortando presupuesto en esa área. Pero lo que es imposible dejar de pensar es que estos liberales como Macri, que pretenden un estado ausente en sectores cruciales de la economía argentina, necesitan mostrarse como funcionarios públicos presentes, metiéndose en la intimidad de la gente.
Esto no es nuevo. La dictadura militar hacía lo mismo, ponía los resortes de la producción en manos de los Chicago Boys quienes "liberaban las capacidades económicas contenidas", abriendo la importación a mansalva, cerrando industrias, vaciando empresas públicas y endeudando al país; mientras que por otro lado las fuerzas de seguridad se metían en la vida de todos y los niveles de control social, vía represión, fue enorme marcándonos de forma indeleble como nación.
Entonces lo de Macri, que traigo aquí solo porque se trata de un dirigente que se perfila nacionalmente como uno de los referentes más fuertes de la derecha, no es fruto de un error o un exceso, sino parte orgánica de un proceso que continúa con diferentes actores. Lo del "Fino" Palacios y este decreto son dos caras de una misma moneda.
No hay errores, no hay excesos
lo quieren a Palacios
porque son hijos del Proceso.




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