Domingo por la mañana, un fuerte olor a quemado inunda el aire. Desde la ventana de mi departamento miro hacia el noroeste y donde debieran estar las sierras, solo veo el telón de una densa nube gris amarronada.
Leer La Voz del Interior es una obligación. Y allí confirmo lo que ya sabía: hay incendios por todas partes. Las sierras arden, arde la política en su hoguera de banalidades y arde el editorial del diario por el proyecto de la nueva Ley de Medios. Justo ahí me termina de saltar la térmica.
Quizás podría dedicar este post a largas elucubraciones sobre cada uno de los párrafos del libelo que con fidelidad digna de otras causas más nobles destila clarinadas de indignación empresaria. Pero mejor no me extiendo demasiado, prefiero dejárselo a ustedes para que lo lean y saquen sus propias conclusiones. Tanto humo me hace arder la vista y el alma.
De mi parte solo les dejo un párrafo (el segundo del brulote) que pregunta y se contesta lo siguiente:
¿Quién o qué puede inducir a este apresuramiento, tan incomprensible como inconveniente? Inconveniente porque, en la sociedad contemporánea, la comunicación audiovisual cumple una misión trascendental no sólo como vehículo de información y entretenimiento, sino también como instrumento de forja de una cultura.
Y ahí me detengo un rato para pensar que precisamente los medios concentrados, con todo su poder, y en nombre de su "misión trascendental", han contribuido a forjar la cultura de los argentinos regidos por una norma escrita con manu militari, bajo la consigna de garantizar primero la seguridad nacional y después las ganancias empresarias, en desmedro de la libertad de expresión o la pluralidad de voces. Se hace evidente entonces por qué habiendo pasado más de treinta años del golpe, aún hay muchos que piensan que el legado violento y antidemocrático de Videla y Cia. debe perpetuarse entre nosotros, cristalizado en el discurso uniformado -en más de un sentido- de las grandes corporaciones multimediáticas monopólicas.
Queda claro -tanto como el agua que falta en las montañas- que una vez más La Voz ha sido reducida a un panfleto de distribución paga, cuyo único objetivo final es ser parte del megáfono con el que el amo nos dice qué pensar.
Leer La Voz del Interior es una obligación. Y allí confirmo lo que ya sabía: hay incendios por todas partes. Las sierras arden, arde la política en su hoguera de banalidades y arde el editorial del diario por el proyecto de la nueva Ley de Medios. Justo ahí me termina de saltar la térmica.
Quizás podría dedicar este post a largas elucubraciones sobre cada uno de los párrafos del libelo que con fidelidad digna de otras causas más nobles destila clarinadas de indignación empresaria. Pero mejor no me extiendo demasiado, prefiero dejárselo a ustedes para que lo lean y saquen sus propias conclusiones. Tanto humo me hace arder la vista y el alma.
De mi parte solo les dejo un párrafo (el segundo del brulote) que pregunta y se contesta lo siguiente:
¿Quién o qué puede inducir a este apresuramiento, tan incomprensible como inconveniente? Inconveniente porque, en la sociedad contemporánea, la comunicación audiovisual cumple una misión trascendental no sólo como vehículo de información y entretenimiento, sino también como instrumento de forja de una cultura.
Y ahí me detengo un rato para pensar que precisamente los medios concentrados, con todo su poder, y en nombre de su "misión trascendental", han contribuido a forjar la cultura de los argentinos regidos por una norma escrita con manu militari, bajo la consigna de garantizar primero la seguridad nacional y después las ganancias empresarias, en desmedro de la libertad de expresión o la pluralidad de voces. Se hace evidente entonces por qué habiendo pasado más de treinta años del golpe, aún hay muchos que piensan que el legado violento y antidemocrático de Videla y Cia. debe perpetuarse entre nosotros, cristalizado en el discurso uniformado -en más de un sentido- de las grandes corporaciones multimediáticas monopólicas.
Queda claro -tanto como el agua que falta en las montañas- que una vez más La Voz ha sido reducida a un panfleto de distribución paga, cuyo único objetivo final es ser parte del megáfono con el que el amo nos dice qué pensar.




11 Comentan sin ponerse colorados:
Es una pelea muuuuy importante (aunque no "la más..."); lo que sí veremos sin duda, y creo que en esto sí es decisiva, es caer unas cuántas máscaras, y qué viene de aquí en más.
Digo, no sé me parece.
Saludos.
(Igual también sería importante no perder de vista que estamos "amigándonos" con el FMI)
Si Anahí, cada cosa en su lugar. Igual ninguna de estas peleas viene sola ni están realmente separadas. El tema es que hay que pelearlas de a una, y en el caso del blog, de post en post.
Lo fantástico es eso del "apresuramiento". Apenas pasaron 26 años y todavía está la "ley" de la dictadura. Realmente CFK debiera esperar 26 años más, o 30 para redondear y estos cornetas serían felices, no?.
ram
Ram: ...o esperar unos meses para que el "nuevo parlamento" archive como hacían los anteriores cualquier intento de cambio.
No me diga que se indignó con la editorial Tux. La leí anoche cerca de las 2 de la mañana y la colgué en el facebook ¿sabe por qué? Porque esas son las notas del multimedio que a mi me gustan, es más le diría que me encantan. Incluso, ellos mismos exponen las razones por las que necesitamos una nueva ley que rija los servicios de comunicación audiovisual: es la transformación cultural!!!!!!
Y si, esta es la madre de todas las batallas sin desmerecer las pequeñas que vamos a atreavesar todos los días. La capacidad de crear una hegemonía no se cede tan facilmente.
Saludos!
Cosas Dichas: Es que a mi me gusta indignarme. Además es inevitable -como usted dice- encontrar en la misma nota todas y cada una de las razones por las cuales una nueva ley de medios es urgente e importante.
Que estas cosas no vienen solas, estoy muy de acuerdo Tux, nada más decía porque a veces hay para quienes no pasan otras cosas, y también que a veces esas otras cosas que vienen, son contrarias (no sé si me explico)
Igual, ojo, era una reflexión nomás, y no un reclamo de un post.
Y agrego algo que yo creo, y es que es una batalla muy importante, pero no la madre de las batallas, me parece que pensarlo así implica unas expectativas que no se cumplirán, aún cuando salga la mejor de las leyes y pronto, que es a lo que aspiro.
Saludos.
PD: es muy entretenido leer los comentarios del artic. de la voz
Anahí: Es cierto que pasan cosas, pero también es cierto que a este proyecto llegamos no como una dispensa del poder sino por empujar por años. Ahora, al proyecto hay que darle su lugar en el marco de una lucha más grande y justamente por eso redoblar los esfuerzos para que se convierta en ley y fundamentalmente para que se habilite -como se hace ahora- una discusión que no es para nada secundaria y que hace a la esencia de la democracia que queremos construir: Una democracia sin tutelas externas (ni del fondo ni de lo multimedios). Una democracia con ciudadanos activos, con opinión y libertad. Una democracia con justicia social, sin hambre y sin hambreadores.
Disculpe, Tux, no sé dónde es que doy a entender que creo que esta ley resultará de una dispensa del poder, ni que sea una disputa secundaria. si eso es lo que dí a entender, me expresé muy mal, pero no me parece.
De lo que trataba es de lo que usté muy sintéticamente llama "una lucha más amplia", y yo añado, más profunda.
Saludos.
Anahí, no quise poner en su boca cosas que no dijo, sino expresar lo que yo pienso. Perdón si dí a entender otra cosa.
un aporte sobre la voz del interior
http://www.prensared.com.ar/indexmain.php?lnk=1&mnu=10&idnota=5735
Según se mire, los medios de comunicación hegemónicos alimentaron la demonización de los sectores obreros estatales. El domingo pasado el diario La Voz del Interior calificó en su editorial de ‘guerrilla urbana’ las protestas que derivaron en refriegas callejeras, parafraseando al Manhattan Institute instigador de la tolerancia cero. “La pregunta que todos se hacen es ‘hasta cuándo’”, reflexionó el importante matutino local, tomándose en serio la sátira de Diego Capusotto a los informativos reaccionarios de más bajo pedigree.
“La prensa cumple un rol fundamental para crear la idea del criminal social. Fue claro lo de La voz del Interior y Cadena 3. Así se legitima la represión ante los ‘vándalos que rompen la ciudad’, pero deja en un plano secundario las causas que originan el conflicto”, aseguró Tomás Di Toffino, procesado por las protestas de 2008 cuando los gremios rechazaron el ajuste al sistema provisional en la provincia. “Reflejan la palmera incendiada pero se olvidan de los derechos sociales que menoscabó la reforma de Schiaretti, perjudicando los jubilados y a los activos que se jubilen en el futuro”, señala el gremialista. Di Toffino asegura que no participó de los incidentes y que fue detenido en un claro mensaje sobre lo que les puede pasar a los que rechacen políticas de ajuste.
Más duro estuvo el Secretario General del gremio de prensa, Guido Dreizik, al afirmar que los medios cordobeses “reflejan lo que sus dueños quieren que reflejen. Son los grandes propagadores de la realidad virtual, nos quieren hacer creer que las políticas de los 90 son buenas. Son empresas ideológicas que constituyen el nuevo opio de los pueblos”.
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