Buena leche en Venezuela


El esquema que el capitalismo colonial impuso para muchas de sus naciones factoría, conllevaba roles productivos fijos y lazos de dependencia profundos. A Venezuela, por ejemplo, le tocó ser por décadas el principal abastecedor petrolero de los EE.UU. lo que paradójicamente de la mano de la gran riqueza que se generaba, también producía enormes desigualdades sociales y un sistema perverso que obligaba a los venezolanos a importar prácticamente todo lo que consumían, incluso hasta sus propios alimentos. Carne, verduras o leche eran provistos por terceros, en especial norteamericanos, que de esta forma equilibraban su balanza comercial con Caracas.

Con la llegada de la Revolución Bolivariana esta estructura perversa comenzó a cambiar en varios frentes. Primero Venezuela diversificó sus mercados de exportación petrolera y dejó de depender de su solitario comprador norteño; pero por otra parte canalizó una fuerte cantidad de inversiones estatales a fin de dotar al país de una agricultura moderna para avanzar en la obtención de su soberanía alimentaria.

En este largo proceso económico y político el gobierno bolivariano profundizó canales de intercambio justo con todos los países de la región, en especial con Argentina, donde se formaron o perfeccionaron cientos de técnicos venezolanos a través del INTA; se exportó gran cantidad de herramientas agroindustriales; se vendieron planteles ganaderos y material genético tanto vegetal como animal y se avanzó sobre la tranferencia tecnológica en diversos rubros.

Gracias a este gigantesco proceso, que ha pasado inadvertido para una buena parte de la prensa local, Venezuela ha alcanzado este año la autosuficiencia lechera y ya no debe importar ni una sola gota de este producto, luego de que en estos últimos años de Revolución la producción subiera más de un 30%.

En nuestro país mientras tanto varias industrias locales salieron fortalecidas por el intercambio, por ejemplo Pauny (empresa recuperada ex Zanello) que no solo que tuvo que diversificar el tipo de tractores e implementos agropecuarios que producía para adapatarse a las necesidades venezolanas, sino que además comenzó a re-exportar otros de origen chino. Algo similar sucedió con Sancor que hace apenas unos años estaba a punto de desaparecer pero gracias al apoyo y al capital del gobierno venezolano hoy sigue produciendo y terminó jugando un rol más que importante en el despegue de la industria en el hermano país.

Todo esto muestra en forma bastante clara como se construye la unidad latinoamericana en serio, apostando no solo a conseguir un rédito comercial sino fundamentalmente orientando los esfuerzos a consolidar el bienestar de los pueblos y las industrias locales generadoras de empleo. Es claro que esta lógica es ajena a la que se esgrime desde gran parte de la prensa argentina que solo mide los logros o los fracasos en función de los supuestos "liderazgos que nuestro país ha dilapidado".

El tema de fondo es que justamente todos los trenes que perdimos como nación los vimos irse mientras gran parte de nuestros dirigentes políticos o industriales se miraban el pupo esperando un solitario destino de grandeza, aislados del resto del continente y jugando como peones descartables en el ajedrez del colonialismo.

Haber cambiado esta lógica, al menos en este campo, es un signo importante.

4 Comentan sin ponerse colorados:

Mariano T. dijo...

Y para que quieren a Sancor?
Hay un convenio para que compren anualmente un montón de toneladas de leche, firmado el año pasado. No me cierra.

Anahí dijo...

Tux, hasta donde yo sé es con el INTI (Enrique Martínez, al que vi además en algunas entrevistas en VTV) y no con el INTA (ojalá que no) el intercambio, auqnue puede que sean los dos, no sé.
Pero le digo, si la relación latinoamericana va a ser transgénica, mejor nos quedamos como estamos.
Saludos.
pd: yo cuando lo vi a Martínez de verdad que me alegré, porque es la alternativa a la "bio-expo-agro", digo, no sé, me parece. Una cosa son los tractores de Pauny, y otra es la soja o el aceite de Deheza... etc.

Mariano T. dijo...

El INTA anda mucho en venezuela transfiriendo tecnología. Que no se compara con una marca determinada de tractor, es bastante más profundo que eso.

Anahí dijo...

Sí, ya leí que por allá anduvo Cheppi, y que vinieron venezolanos a capacitarse... qué demoralizante...