Cuando se asienta el polvo de la batalla


Cuando se asienta el polvo y la sangre de las batallas, los que fueron auténticos combatientes desde una trinchera y desde la contraria empiezan a respetarse retrospectivamente porque reconocen que el otro, el enemigo, también albergaba ideales.

Cuando se desconectan las picanas
y se liberan los chupaderos.

Cuando se empieza a hacer justicia
y se abren las tumbas colectivas.

Cuando los NN recuperan sus nombres
y cada foto es una lucha por la dignidad.

Cuando los desaparecidos son carne, hueso y memoria
y los homenajes a sus asesinos terminan.

Cuando los hijos comienzan a conocer a sus padres
pero tantos siguen perdidos.

Cuando a los infames solo les queda la palabra
y la usan como un estilete sin filo.

Te das cuenta que no hubo guerra, ni trincheras, ni batallas,
ni honor sanmartiniano, ni hidalguía, ni misericordia.
Ahora sabés que los asesinos son asesinos
los torturadores son torturadores
y los apropiadores son apropiadores.

Nada más.
Nada menos.

2 Comentan sin ponerse colorados:

Anahí dijo...

Maravilloso. Veta poética, Tux, no la tenía esa...
Saludos.

Tux dijo...

Gracias Anahí, pero es solo un ejercicio de la bronca (y dicen que no es bueno escribir bajo la influencia de las emociones)