Para correr el horizonte

Por repetida, se ha transformado en casi una cursilería, pero la frase que dice "La utopía es ese horizonte que sea eleja un poco cada vez que avanzamos" puede ser aplicada perfectamente al decreto que hoy transformó en una realidad el subsidio universal por hijo.

Haber logrado esto después de tantos años de pelea, de tantos petitorios, de juntadas de firmas y de marchas se trata sin dudas de un gran éxito de todos nosotros, de los que nos sentimos parte de esa identidad -a veces jabonosa- llamada campo popular. Lo obtenido seguramente tendrá un impacto muy real sobre el futuro porque no solo se atenderán a las urgencias de un colectivo invisibilizado (la niñez en situación de riesgo social) sino que además cimenta a partir de ahora un derecho tan profundo y trascendente como el establecimiento y extensión del sistema jubilatorio.

De este lado nos queda la alegría inmensa de haber participado del esfuerzo colectivo que permitió imponer en la agenda de nuestro país un tema tan necesario como urgente, muchas veces expuesto por algunos sectores interesados como un imposible financiero y de gestión. Y la verdad es esta, clara como el decreto que hoy firmó la presidenta: se podía e incluso se lo debería haber puesto en marcha antes.

En la lista de los "peros", seguramente se van a anotar un montón, pero ninguno será capaz de opacar ni un poquito el brillo de este día; no solo porque hemos dado un enorme paso hacia adelante como sociedad, sino porque esto se consiguió con la unidad de amplios sectores sindicales, sociales y políticos, dando el debate sin derrotismos ni oportunismos y mostrando con claridad cómo se debía hacer.

Y si bien la pelea que queda por delante es tan enorme como la miseria y la desigualdad que todavía campean en nuestra Argentina, podemos decir con alivio que hemos corrido el horizonte. Por fin, lo hemos hecho.

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