Domingo agridulce


En este domingo electoral tan importante para Latinoamérica, es imposible no sentirse extraño y con una especie de sabor agridulce en la boca. Porque mientras estamos felices por el triunfo del Pepe Mujica en Uruguay que claramente le corta el paso a una derecha que busca avanzar en todos los países de nuestro continente; por el otro lado también es difícil no estar molesto por el despliegue realizado alrededor de la elecciones en Honduras, donde las elecciones vienen a cerrar el paquete que el golpismo ha preparado pacientemente desde el derrocamiento de Zelaya.

En gran medida el cacareado "compromiso democrático" tantas veces puesto en escena por el gobierno norteamericano y la OEA ha quedado nuevamente aplastado ante la burda manipulación y el explícito apoyo que la administración de Obama le ha brindado a la maniobra de la banda de Micheletti. Hoy no se puede dejar de pensar que la famosa "Carta Democrática" de la Organización de Estados Americanos ha mostrado ser tan falsa y funcional al imperialismo como el tristemente célebre TIAR.

Las consecuencias del fraude lo veremos en los tiempos por venir porque se ha dado una peligrosa señal para aquellos sectores que ven al sistema democrático como un traje que se pone y se saca de acuerdo a los intereses de las oligarquías locales y sus socios norteamericanos.

Igual, tenemos la esperanza de que aún no se haya escrito el último capítulo de este proceso y que otras voces, muy diferentes al discurso tendencioso de la CNN, indicarán que la dignidad de los hondureños sigue viva y decidida a construir una nación libre y no una colonia.

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