Hay que agiornarse

Los tiempos cambiaron y los discursos políticos asumen en casi todo el espectro los lineamientos que les tiran desde los medios de comunicación y el sentido común de la derecha intolerante.

A Scioli, por ejemplo, le salta el enano fascista de siempre y decide que es hora de reivindicar a un casi olvidado Rukauf proponiendo una nueva/vieja forma de "meter bala" aparentemente avalado por el clamor popular escuchado en la mesa de los almuerzos: "Cuando la policía tiene que enfrentar a los delincuentes, los tiene que enfrentar; y dada las características del enfrentamiento tiene que abatirlos, como ha ocurrido en muchos casos"

Para no quedarse atrás el Jefe de Gabinete ejecuta una nueva anibalada (menos risueña que otras pero más reveladora) estableciendo que "el Ejecutivo adquirió una capacidad organizativa como para eliminar a las organizaciones sociales como intermediarias en la distribución de la ayuda social. Algunos hicieron stalinismo con esto. Nosotros somos conscientes de que cuando comenzamos la gestión tuvimos que recurrir a las organizaciones sociales, pero hoy estamos en perfectas condiciones de poder asumir la ayuda. Hay algunas que los obligaban a ir a un acto o a un corte para cobrar el plan."

Dos frases desafortunadas que desnudan a una gestión que así como es capaz de impulsar importantes leyes como la de Medios o resoluciones sociales trascendentes como la asignación universal por hijo; por otro lado no tiene ningún empacho en tapar parte de sus fallas con argumentos que parecen salidos de las usinas de Blumberg y La Nación.

Parece que agiornarse a los nuevos tiempos implica recular en ciertos principios y garantizar grados de gobernabilidad ante una crisis que continúa desarrollándose por abajo, con consecuencias sociales muy palpables, frente a las cuales es cada vez mas importante apostar por el disciplinamiento social.

Disciplinamiento que se puede apreciar como una tendencia en todos los ámbitos, incluido el sindical donde en Córdoba podemos ver algunos ejemplos patéticos de cómo los viejos sistemas de silenciamiento gremial se desarrollan con total impunidad, tal como refleja este video sobre el intento de expulsión del SMATA de un delegado de IVECO.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Anónimo dijo...

Gracias gente, los mantenemos al tanto