Matthew Yglesias encuentra a Eugene Fama (“Chicago boy”, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago) en una extraña afirmación:“A partir de comienzos de la década de los 80, el mundo desarrollado y algunos de los grandes jugadores del mundo desarrollado experimentaron un período de extraordinario crecimiento. Se puede argüir razonablemente que, al facilitar el flujo de los ahorros mundiales hacia usos productivos en todo el mundo, los mercados financieros y las instituciones financieras desempeñaron un gran papel en ese crecimiento.”
La afirmación sobre los países desarrollados es, huelga decirlo, de todo punto falsa. Véase el cuadro que ilustra la nota, extraído de la colección de datos de Angus Maddison, sobre la evolución del crecimiento en los países desarrollados:
Y, como bien apunta Matt, la gran historia de éxitos del mundo en vías de desarrollo ha sido China, en donde el acicate ha sido el fin del comunismo, no las finanzas modernas. En realidad, otorgar a las finanzas tal papel es todavía más absurdo de lo que cree Matt: China no ha registrado flujos netos de ingreso de capital, en parte porque ha mantenido controles de capitales que le han permitido aislarse de todo el tinglado financiero.
Así pues, ¿por qué cree Fama que ocurrió algo maravillosos a comienzos de los 80? En parte, sospecho yo, porque en su medio lo políticamente correcto es pretender que nada bueno ocurrió hasta que llegó Reagan. Y eso tiene un efecto verdaderamente extraño en el contexto norteamericano, a saber: el mejor cuarto de siglo de crecimiento jamás experimentado por los EEUU, la generación de postguerra –la era, pues, en la que el grueso de los fundadores del neoconservadurismo adquirió uso de razón—, ha sido tragada por el sumidero de la memoria. Después de todo, es imposible que los niveles de vida llegaran a doblarse bajo un régimen con elevados tipos fiscales marginales, generosos salarios mínimos y robustos sindicatos. Así pues, esa época no existió.
Paul Krugman (Revista sin Permiso)
Y, como bien apunta Matt, la gran historia de éxitos del mundo en vías de desarrollo ha sido China, en donde el acicate ha sido el fin del comunismo, no las finanzas modernas. En realidad, otorgar a las finanzas tal papel es todavía más absurdo de lo que cree Matt: China no ha registrado flujos netos de ingreso de capital, en parte porque ha mantenido controles de capitales que le han permitido aislarse de todo el tinglado financiero.
Así pues, ¿por qué cree Fama que ocurrió algo maravillosos a comienzos de los 80? En parte, sospecho yo, porque en su medio lo políticamente correcto es pretender que nada bueno ocurrió hasta que llegó Reagan. Y eso tiene un efecto verdaderamente extraño en el contexto norteamericano, a saber: el mejor cuarto de siglo de crecimiento jamás experimentado por los EEUU, la generación de postguerra –la era, pues, en la que el grueso de los fundadores del neoconservadurismo adquirió uso de razón—, ha sido tragada por el sumidero de la memoria. Después de todo, es imposible que los niveles de vida llegaran a doblarse bajo un régimen con elevados tipos fiscales marginales, generosos salarios mínimos y robustos sindicatos. Así pues, esa época no existió.
Paul Krugman (Revista sin Permiso)



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