La vieja Europa con miedos viejos

Mientras aquí pensábamos y repensábamos los resultados electorales en Uruguay y Honduras, en el corazón de la vieja Europa los votos hablan de los prejuicios raciales y religiosos que se hacen cada día más fuertes a medida que las crisis económicas y sociales se desarrollan con preocupante solidez.

En la supuestamente ordenada y democrática Suiza en un plebiscito convocado por la alianza de derecha gobernante para decidir sobre la construcción de minaretes en las nuevas mezquitas, triunfó (por un 57,5%) la prohibición de construir estas torres tan características de la cultura musulmana.

La reacción de la sociedad suiza ante la llegada de miles de inmigrantes con su carga de costumbres y creencias no puede menos que hacernos pensar sobre el tipo de "globalización" de un solo sentido que el Primen Mundo motoriza; pero además no deja de sorprender la persistencia de prejuicios tan irracionales como inútiles ya que si algo nos demuestra la historia de la humanidad es que es imposible detener con este tipo de medidas -y con ninguna otra me animaría a decir- los fenómenos migratorios y sus consecuencias de transculturización.

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