Su alias de "guerra": Sargento Gastón.
Su lugar de "trabajo" durante la dictadura: la D2 (el departamento de Inteligencia Política de la Policía de Córdoba)
Su "oficio": Torturador
Su nombre real: Miguel Angel Gómez (el Gato Gómez)
El Gato tenía una extraña costumbre laboral, le gustaba que lo vieran, que sus víctimas conociesen al que estaba detrás de la picana y la capucha. El necesitaba, quizás por un algún placer morboso o tal vez bajo el designio de un extraño código moral, que quien sufría el impacto de sus golpes supiese que era él quien se los propinaba.
Para cumplir su objetivo tenía una sesión especial donde le quitaba la venda a sus víctimas y los conminaba a mirarlo fijamente.
- ¡Mirame! -les ordenaba- ¡Mirame bien! Quiero que conozcas al que tortura.
Eso le pasó a Isolina Tránsito Guevara, una enfermera que fue secuestrada en enero de 1977 por la denominada "patota" de la D2 y como a muchos otros le tocó participar del ritual de su victimario y, por supuesto, de las largas sesiones de horror a las que Gómez la sometía.
Hoy, ella es testigo de cargo en el juicio que se lleva adelante contra Menéndez y el grupo de la policía de Córdoba que lo sirvió en los años más negros de la dictadura; y de la forma más increible volvió a ser parte de aquella ceremonia criminal.
Cuando los jueces le pidieron a Isolina que reconociese a los acusados, como un resorte el Sargento Gastón se puso de pie y ante la sorpresa de todos caminó hasta ponerse frente a frente de la testigo. Él no dijo nada, estuvo callado unos segundos ante su víctima, pero en sus ojos se podía leer la vieja orden dicha tantas veces:
- ¡Mirame! ¡Mirame bien!
Cuando finalmente los jueces y los efectivos de Gendarmería presentes reaccionaron y sentaron a Gómez nuevamente en su lugar, se repitió la pregunta del Tribunal.
- ¿Reconoce a los acusados?
Y sin dudar Isolina Tránsito Guevara señaló al Gato Gómez como el hombre que la molió a golpes tantas veces.
Su lugar de "trabajo" durante la dictadura: la D2 (el departamento de Inteligencia Política de la Policía de Córdoba)
Su "oficio": Torturador
Su nombre real: Miguel Angel Gómez (el Gato Gómez)
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Lo siguiente ocurrió hoy en los Tribunales Federales de Córdoba.El Gato tenía una extraña costumbre laboral, le gustaba que lo vieran, que sus víctimas conociesen al que estaba detrás de la picana y la capucha. El necesitaba, quizás por un algún placer morboso o tal vez bajo el designio de un extraño código moral, que quien sufría el impacto de sus golpes supiese que era él quien se los propinaba.
Para cumplir su objetivo tenía una sesión especial donde le quitaba la venda a sus víctimas y los conminaba a mirarlo fijamente.
- ¡Mirame! -les ordenaba- ¡Mirame bien! Quiero que conozcas al que tortura.
Eso le pasó a Isolina Tránsito Guevara, una enfermera que fue secuestrada en enero de 1977 por la denominada "patota" de la D2 y como a muchos otros le tocó participar del ritual de su victimario y, por supuesto, de las largas sesiones de horror a las que Gómez la sometía.
Hoy, ella es testigo de cargo en el juicio que se lleva adelante contra Menéndez y el grupo de la policía de Córdoba que lo sirvió en los años más negros de la dictadura; y de la forma más increible volvió a ser parte de aquella ceremonia criminal.
Cuando los jueces le pidieron a Isolina que reconociese a los acusados, como un resorte el Sargento Gastón se puso de pie y ante la sorpresa de todos caminó hasta ponerse frente a frente de la testigo. Él no dijo nada, estuvo callado unos segundos ante su víctima, pero en sus ojos se podía leer la vieja orden dicha tantas veces:
- ¡Mirame! ¡Mirame bien!
Cuando finalmente los jueces y los efectivos de Gendarmería presentes reaccionaron y sentaron a Gómez nuevamente en su lugar, se repitió la pregunta del Tribunal.
- ¿Reconoce a los acusados?
Y sin dudar Isolina Tránsito Guevara señaló al Gato Gómez como el hombre que la molió a golpes tantas veces.



6 comentarios:
¡Que tremendo hijo de puta!
Andrés: Así se tendría que llamar el post.
Yo le doy otros títulos posibles, Tux: Sí, te miro, te miro y te escupo, basura. O no, no me da la gana mirarte, pero te mando a pudrirte a la cárcel, hijo de puta.
Y así.
Que sea justicia.
Anahí: "Que sea justicia" también es un buen título
y después hay gente que plantea una solución a la sudafricana. Estos tipos no están arrepentidos de nada.
saludos
Nix: Ese es un muy buen tema y me parece que lo que hemos hecho en la Argentina supera largamente cualquier otra experiencia.
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