Y en nuestra provincia hay otro caso paradigmático porque el Pichi Campana ha probado en pocos y meteóricos años el vino y la hiel de la política. Pasó de ser héroe deportivo a sinónimo de panqueque mientras recorría los salones del poder en todas sus variopintas versiones. Hoy no hay oropeles en sus días sino la tarea gris de administrar la gestión legislativa. Campana es apenas eso, la campana que chicharrea para llamar a sesionar a los legisladores, mientras la política real, los acuerdos gruesos y el corazón de los negocios provinciales pasan por alguna oficina cercana físicamente pero políticamente inaccesible. Él, que cuando salía a la cancha vistiendo la verde de Atenas nos ilusionaba con sus fintas y protagonismo, ha quedado reducido a un burócrata silenciado que hace banco mientras espera que algún día su suerte cambie y el poder vuelva a recordar que existe.
Original foto del Regimiento de Patricios
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De los creadores de Shinobi-Li llega el Regimiento de Patricios. ¡Gracias
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Hace 5 horas



2 Comentan sin ponerse colorados:
Como político el Pichi ¿alguna vez estuvo?
Ojo: En algunas boletas figuró, pero eso no implica necesariamente la EXISTENCIA política ¿no?
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