Sentimiento


Hace muchos años, 10 ó 12 quizás, viajé a Buenos Aires para hacer unos trámites y unos amigos me invitaron a conocer un viejo edificio de los Ferrocarriles Argentinos, vaciado por las privatizaciones de Menem y recién entregado a varias organizaciones sociales y cooperativas para desarrollar distintas actividades.

La imagen del lugar (Estación Lacroze) era una metáfora arrolladora de lo que había sucedido en el país. Como si una bomba de neutrones hubiese caído a metros del lugar, solo podías encontrar oficinas vacías con muebles arrumbados, viejos almanaques aún colgados en las paredes, cables arrancados a los tirones, lámparas rotas, y caños que perdían agua por todas partes. Era un Chernobyl criollo, menemista y lacerante.

Pero lo que más me impactó fueron las decenas de armarios donde generaciones de trabajadores de los FFCC había colocado sus pertenencias y ahora eran la prueba evidente del vaciamiento. Muchos de ellos aún contenían stickers que hablaban de los gustos de sus pasados dueños, de sus afinidades politicas o su afición por una marca u otra de automóviles, por eso era inevitable pararse ante ese panorama y pensar qué carajo había sido de todas esas personas que de buenas a primeras ingresaron por decreto al ejército de desocupados que el "modelo" había puesto a marchar por las calles de la Argentina noventista.

Tiempo más tarde pasé por ese mismo lugar y la cosa había cambiado diametralmente, el abandono había sido reemplazado por el trabajo colectivo, decenas de personas desarrollando talleres, dando clases o simplemente juntándose por el gusto de estar unidos le daban nueva vida a lo que otros habían tratado de matar. La gente de la Mutual Sentimiento formada por ex presos y presas políticos había realizado el milagro.

Ayer los pude ver de nuevo, esta vez reclamando para que les renueven el contrato de ese espacio físico y solidario que ayudaron a levantar de la nada y que hoy cumple una función social real y concreta. Vi cuando un grupo de ellos se desnudó y después vi cuando la Federal los empezó a cazar y a subir a los patrulleros y celulares. Y , paradoja nacional y popular al margen, era esa misma Policía Federal que hace unos meses cortaba las calles para que un fotógrafo extranjero pusiese en bolas a unos cuantos cientos de perejiles, que sin otro motivo que tomar un poco de frío y calentarse los egos, posaban para una "performance mundial".

Claro, la cosa ayer era otra. No se trataba de "mostrar una Buenos Aires abierta y cosmopolita" sino de reclamar por una causa justa, y por eso la justicia reaccionó como lo hizo, dando un ejemplo de cómo miden las varas con que cierta burocracia orejea un hecho y otro. Ejemplo, que si lo hubiera escrito Jauretche para hablar de la mentalidad represora de algunos funcionarios, hubiera sido festejado con aplausos por varios de los que hoy se calzan la gorra y hacen propio cada palo que se repartió ayer en Plaza de Mayo.

Pero Jauretche ya no está, quedan sus herederos en todo caso. Algunos muy buenos y varios bastante truchos, tanto que si a estos últimos les hacemos un ADN seguramente les encontraremos más genes del Coronel Varela que del General Valle.

3 Comentan sin ponerse colorados:

C.A.T. dijo...

Chapeau, Tux

María Laura Tuyaret dijo...

Gente, muy bueno el blog, interesantes sus opiniones. Ya los agregue a mi lista de blog amigos. Los invito a que se den una vuelta por el mio www.elinfoscopio-cba.blogspot.com. Saludos!

Tux dijo...

Gracias CAT

María Laura, incluimos tu blog en el blog roll