El acuerdo entre Néstor Kirchner y José Manuel De la Sota a fin de garantizar la gobernabilidad en la provincia, aunque poco creible unos meses atrás, hoy ya es un hecho y se refleja cotidianamente en los trascendidos que decoran las páginas de política de La Voz y La Mañana de Córdoba.De esta forma, en los mentideros del Justicialismo se asegura que los dineros necesarios para afrontar los distintos problemas locales llegarán con mayor fluidez, aunque con los tiempos a veces enervantes para las urgencias cordobesas, con que se mueve la administración nacional.
El gran perdedor de esta entente es lógicamente el gobernador Schiaretti quien debe aceptar que su rol sea casi decorativo y mientras finge independencia o criterios diferenciados con Buenos Aires, en el fondo se ha resignado a que el destino de su gestión y el liderazgo del partido recae en manos que no son las suyas.
Para profundizar los acuerdos y jugarlos en la interna a nivel nacional Néstor Kirchner le ha jurado y perjurado al Gallego que no se postulará en las presidenciales del 2011 pero ¡Ay! -siempre hay un "pero" que mete la cola- José Manuel, zorro viejo y artista consumado del engaño, no confía en la palabra del ex presidente, por lo que el futuro de esta singular alianza todavía tiene sus capitulos más importantes sin escribir.



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