Y en nuestra provincia hay otro caso paradigmático porque el Pichi Campana ha probado en pocos y meteóricos años el vino y la hiel de la política. Pasó de ser héroe deportivo a sinónimo de panqueque mientras recorría los salones del poder en todas sus variopintas versiones. Hoy no hay oropeles en sus días sino la tarea gris de administrar la gestión legislativa. Campana es apenas eso, la campana que chicharrea para llamar a sesionar a los legisladores, mientras la política real, los acuerdos gruesos y el corazón de los negocios provinciales pasan por alguna oficina cercana físicamente pero políticamente inaccesible. Él, que cuando salía a la cancha vistiendo la verde de Atenas nos ilusionaba con sus fintas y protagonismo, ha quedado reducido a un burócrata silenciado que hace banco mientras espera que algún día su suerte cambie y el poder vuelva a recordar que existe.
Y en nuestra provincia hay otro caso paradigmático porque el Pichi Campana ha probado en pocos y meteóricos años el vino y la hiel de la política. Pasó de ser héroe deportivo a sinónimo de panqueque mientras recorría los salones del poder en todas sus variopintas versiones. Hoy no hay oropeles en sus días sino la tarea gris de administrar la gestión legislativa. Campana es apenas eso, la campana que chicharrea para llamar a sesionar a los legisladores, mientras la política real, los acuerdos gruesos y el corazón de los negocios provinciales pasan por alguna oficina cercana físicamente pero políticamente inaccesible. Él, que cuando salía a la cancha vistiendo la verde de Atenas nos ilusionaba con sus fintas y protagonismo, ha quedado reducido a un burócrata silenciado que hace banco mientras espera que algún día su suerte cambie y el poder vuelva a recordar que existe.
El acuerdo político entre Kirchner y De la Sota está orientado claramente a alcanzar rangos de gobernabilidad medianamente manejables en la provincia. Uno y otro se necesitan en medio de un panorama que no termina de aclararse y donde cualquier tropezón para el justicialismo nacional o el provincial augura pesados costos.Pero por otra parte esta aprentemente esforzada alquimia que supondría mezclar proyectos políticos que hasta hace poco se mostraban como excluyentes entre si, tiene curiosos emergentes, como por ejemplo la supuesta fórmula De la Sota Gobernador - Acastello Vice para el 2011, que a casi dos años de cualquier elección surca el firmamento político como un gracil globo de ensayo al que algunos saludan con ganas y otros apuntan sus gomeras. Solo el tiempo dirá si el objeto volador es real o se trata de una muy calculada operación de prensa destinada a mostrar algún grado de ofensiva política.
Por supuesto hasta que la cosa no se defina (y falta rato) las preguntas se amontonan en el escritorio mental de cada uno y hoy el matutino La Voz del Interior solo expone algunas cuando introduce el tema de las diferencias entre sectores K no peronistas y el acastellismo (ver aquí entre las noticias breves), obviando casualmente las mucho más profundas disidencias del progresismo kirchnerista con José Manuel De la Sota y sus históricas polítcas liberales.
Ahora, lo realmente impresionante es como esta convergencia entre José Manuel y Néstor repercute en el boletín del Gallego, el diario La Mañana de Córdoba, que acumula entre sus páginas notorios síntomas de esquizofrenia aguda ya que mientras por izquierda lanza agudos dardos hacia el conservadurismo de Clarín, La Voz o Joaquín Morales Solá; por derecha (en verdad su mano hábil) despliega artículos cuasi patronales contra prácticamente todos los sindicatos de estatales de la provincia o analiza la realidad internacional como si fuese una sucursal de La Nación.
Los chicos del grupo de muralistas "Callejón con Salida" hace casi dos años que vienen desarrollando su tarea en nuestra ciudad de Córdoba... y su tarea es llenar de color e ideas muchos de los paredones abandonados que jalonan el paisaje urbano.
Mientras aquí pensábamos y repensábamos los resultados electorales en Uruguay y Honduras, en el corazón de la vieja Europa los votos hablan de los prejuicios raciales y religiosos que se hacen cada día más fuertes a medida que las crisis económicas y sociales se desarrollan con preocupante solidez.En la supuestamente ordenada y democrática Suiza en un plebiscito convocado por la alianza de derecha gobernante para decidir sobre la construcción de minaretes en las nuevas mezquitas, triunfó (por un 57,5%) la prohibición de construir estas torres tan características de la cultura musulmana.
La reacción de la sociedad suiza ante la llegada de miles de inmigrantes con su carga de costumbres y creencias no puede menos que hacernos pensar sobre el tipo de "globalización" de un solo sentido que el Primen Mundo motoriza; pero además no deja de sorprender la persistencia de prejuicios tan irracionales como inútiles ya que si algo nos demuestra la historia de la humanidad es que es imposible detener con este tipo de medidas -y con ninguna otra me animaría a decir- los fenómenos migratorios y sus consecuencias de transculturización.
En gran medida el cacareado "compromiso democrático" tantas veces puesto en escena por el gobierno norteamericano y la OEA ha quedado nuevamente aplastado ante la burda manipulación y el explícito apoyo que la administración de Obama le ha brindado a la maniobra de la banda de Micheletti. Hoy no se puede dejar de pensar que la famosa "Carta Democrática" de la Organización de Estados Americanos ha mostrado ser tan falsa y funcional al imperialismo como el tristemente célebre TIAR.
Las consecuencias del fraude lo veremos en los tiempos por venir porque se ha dado una peligrosa señal para aquellos sectores que ven al sistema democrático como un traje que se pone y se saca de acuerdo a los intereses de las oligarquías locales y sus socios norteamericanos.
Igual, tenemos la esperanza de que aún no se haya escrito el último capítulo de este proceso y que otras voces, muy diferentes al discurso tendencioso de la CNN, indicarán que la dignidad de los hondureños sigue viva y decidida a construir una nación libre y no una colonia.
Como esa respuesta no la tenemos les dejamos para que lo piensen con nosotros (y si no quieren pensar está toooodo bien) una entrevista (subtitulada) que le hizo la CNN a Moore a partir del estreno de su última producción "Capitalismo. Una historia de Amor".
El 25 de noviembre pasado se recordó el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres con la realización de muchas actividades en distintos lugares del país. A propósito de ello nos llegó un muy interesante informe enviado por las chicas de la Juana Azurduy sobre la envergadura del feminicidio en nuestro país.Informe del Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer (Indeso) (ONG de Rosario). Publicado en Página 12.
Según este informe, este año se registraron 204 feminicidios. En el 93 por ciento de los casos resultó imputado un conocido de la víctima: casi en la mitad de los hechos fue acusado y detenido su pareja o ex pareja. El 46 por ciento de las mujeres asesinadas tenía entre 15 y 34 años. El período de este estudio fue del 1º de enero al 30 de octubre de este año.
En el 85 por ciento fueron ejecutados por algún familiar cercano de la víctima, según la información periodística: en 51 feminicidios, el acusado fue la pareja de la mujer muerta; en 44 casos, su ex; y en 49 hechos, un conocido o pariente como padre, hermano, cuñado o yerno entre otros.
El 35 por ciento de los feminicidios se concretó con arma blanca, el 24,5 por ciento, con arma de fuego y el 30 por ciento con golpes, estrangulamiento, ahorcamiento, inmersión o quemaduras.
En el mismo período se registraron 176 femicidios
Provincias con mayor índice de Femicidio: Provincia de Buenos Aires 28% , Córdoba 11%, Santa Fe 11%, Misiones 10%, Mendoza 10%, CABA 5%, Tucumán 4%, Santiago del Estero 4%.
Edad de las mujeres y niñas asesinadas:
65 % entre 19 y 50 años
14 % entre 13 y 18 años
9 % entre 51 y 65 años
7% entre 2 a 12 años
3% entre 66 a 86 años
Modalidad de Femicidio: 68 % Acceso directo corporal o con arma blanca, 26% Con arma de fuego
El sábado pasado se emitió la última edición del año del programa Vivir al Sur que salía por radio Nacional Córdoba y en el que participábamos ayudando en la producción. Allí, entre otras cosas, solíamos comentar la realidad provincial o nacional apoyados por sintéticas pastillitas humorísticas cuya realización era muy gratificante.Justamente una de estas pastillas es la que reproduzco aquí, llamada "Los Locos Macri". No estoy convencido de que esté plenamente lograda pero les aseguro que fue muy divertido hacerla y como el Macrigate tiene visos de hacerse cada vez más grande y desopilante, me pareció oportuna traerla a colación.
Desde LAS JUANAS Editoras, invitamos a todos y todas este viernes 27 de Noviembre a las 18 hs. en el Teatro María Castaña (Tucumán 260) a la presentación del libro
Video
Sabía pero no era importante.
William Ehrman, ex funcionario del ministerio británico de Asuntos Exteriores para asuntos de Defensa e Inteligencia entre 2002 y 2004, y Tim Dowse, del ministerio de Asuntos Exteriores especializado en no proliferación armamentística entre 2001 y 2003, han dejado establecido que el gobierno inglés encabezado por Toni Blair sabía 10 días antes de invadir Irak que Sadam Hussein no tenía nada que ver con Al Qaeda y que el arsenal químico iraní ya no existía o era inutilizable.
A pesar de esto Blair comprometió a su país en una nueva aventura colonial, participó activamente de la invasión a una nación inerme y sus tropas fueron parte de otra matanza monumental con la que el ejército británico volvió a cargarse de gloria garantizando el control de los recursos naturales ajenos y la implantación -a los tiros- de la cultura y la democracia europeas.
El Congo está sumida desde hace años en una brutal guerra civil que ha despertado el afán humanitario de muchísimas personas en todo el globo. Entre quienes han sentido el llamado por hacer algo y ayudar al pueblo congoleño hay dos ONGs cristianas de España, las cuales han orientado una buena cantidad de recursos a fin de financiar a una de las milicias que combaten en aquel país y facilitar su rearme.
De esta forma y según ha denunciado el Consejo de Seguridad de la ONU, la "Fundació L'Olivar" y "Inshuti" han desviado parte de sus fondos para apoyar al Frente Democrático para la Liberación de Ruanda (FDLR), un grupo armado irregular de la etnia Hutu que en el 1994 participó en el genocidio de miles de miembros de la tribu tutsi en Ruanda.
Y mientras los involucrados niegan a rabiar las acusaciones, a uno le queda la duda si el "Buen Samaritano" que promueven estos españoles se parecerá más a Rambo o a Terminator.
Adrián Simioni, editorialista económico multiuso de la La Voz del Interior es conocido en el medio como un firme y decidido difusor de las ideas neoliberales; ideas que, dicho sea de paso, han mordido el polvo en los últimos tiempos y han condenado a millones de seres humanos -una vez más- a la pesadilla del desempleo, la miseria y la marginalidad.Pero como Simioni es persistente en sus convicciones, no ha tomado nota del fracaso del esquema económico al que dedica una devoción digna de alguna otra fe un poco menos dañina. Hoy por ejemplo lanzó desde su página un análisis tan descaradamente ortodoxo que tenía como copete la siguiente aguerrida frase.
Y me tomo el atrevimiento de llamar aguerrida a esta idea porque tiene mil combates sobre cada una de sus letras y además porque no por reduccionista debemos minimizarla ya que bajo su sombra nuestra Argentina sufrió los momentos económicos y sociales más trágicos de su historia. Con esas palabras, pertenecientes al esquema de Milton Friedman, se alimentó a la aplanadora lanzada a rodar por Martínez de Hoz en los 70 que acabó con millones de puestos de trabajo en las fábricas del país y con la misma oración se escribió el obituario de la industria nacional, las empresas del estado y la búsqueda de la soberanía económica durante el menemismo.
Sin embargo el editorial de Simioni tiene una virtud, la de alertarnos sobre cómo los viejos esquemas fracasados del liberalismo pueden ser reintroducidos bajo nuevos capotes y también deja en claro que aquello que el historiador marxista Perry Anderson decía a fines de los 90 tiene aún una gran vigencia:
Las lecciones del neoliberalismo para la izquierda.
"La fuerza (del liberalismo), tanto intelectual como política, y su dinamismo estratégico todavía no han agotado su intransigencia teórica. Todos estos trazos se deben enfatizar para poder combatir eficazmente al neoliberalismo, el cual continúa siendo una amenaza activa y poderosa. Por ello, buscando orientarnos en la lucha, no se deben olvidar tres lecciones básicas:
Ayer Sonia Torres, una de las principales referentes de Abuelas de Plaza de Mayo de Córdoba, recibió un merecido reconocimiento por parte del Congreso de la Nación como una de las 7 mujeres destacadas de este 2009.
Ya no hay dudas, castigar a los laburantes está de moda. Desde hace 4 meses el gobierno de nuestra provincia vive un profundo conflicto con los trabajadores estatales. Empleados administrativos, equipos de salud y docentes, cada uno con su estilo y proponiendo una dureza y una profundidad de sus reclamos en forma diferente han golpeado seriamente a una gestión que no encuentra la receta para tapar todos los agujeros financieros que el delasotismo ha dejado.
Delegados oficialistas golpean brutalmente a delegado disidente
Además, la golpiza se produjo luego de que Folchieri, mostrara entre los trabajadores que le solicitaban, el artículo que salió publicado en el diario La Voz del Interior, donde se informaba sobre la expulsión del delegado de Iveco Hernán Puddu, del SMATA.
Según denunció el delegado, cuanto entró al cuarto gremial y estaba hablando por teléfono, inmediatamente detrás ingresaron los agresores, cerraron el lugar con llave, apagaron la luz y sin ningún aviso, cobardemente y por la espalda, comenzaron a golpearlo, sin darle posibilidad de defensa alguna. Los agresores no se detuvieron incluso cuando cayó al suelo, donde le propinaron patadas por todo el cuerpo. Estas personas le dejaron en claro que esto le sucedía por “esa nota que andás mostrando” (en referencia al artículo de La Voz del Interior).
El delegado agredido pasó toda la noche en el Hospital de Urgencias, donde se le constataron contusiones varias en el cuerpo, cabeza, cara y fractura del tabique nasal, por lo cual tuvo que ser enyesado en el rostro. Todas estas agresiones fueron constatadas por el médico de la empresa y el personal del Hospital. Varias personas, entre ellas otro delegado gremial, fueron testigos de cómo sucedieron los hechos de esta cobarde agresión unilateral por parte de estas dos personas, en un hecho verdaderamente grave.
Folchieri declaró: "estamos exigiendo que la conducción del SMATA expulse del gremio, como lo solicitaron los trabajadores en asamblea, a estos patoteros que me atacaron cobardemente”. Esta fue la resolución de la asamblea que realizaron los trabajadores a la salida del turno al enterarse de los hechos", y agrego "si la conducción del SMATA no actúa de esta manera, estará siendo cómplice de este nefasto accionar y los trabajadores no lo vamos a soportar, tenemos que extirpar estos métodos mafiosos que nada tienen que ver con los trabajadores, no se puede aceptar que la respuesta a las disidencias sean expulsiones o golpizas salvajes. La conducción del SMATA deberá responder si avala o no el accionar mafioso de estos dos “delegado”, que son parte de la lista oficialista del sindicato, si no es así deberá tomar las medidas que reclamaron prácticamente la totalidad de mis compañeros de trabajo, es decir expulsarlos del sindicato”
Y además agregó “con este hecho se sobrepasó un límite que ningún trabajador puede permitir, y demuestra la desesperación de estos “delegados”, que encima tienen el mandato vencido, que no tienen ningún apoyo en la fábrica, que se ven cuestionados por la amplia mayoría de los trabajadores y responden de esta manera, lo que hace que la bronca de los trabajadores sea mayor”.
El delegado convoca a los medios a una conferencia de prensa que dará en la puerta de la fábrica (en camino a San Carlos Km 3 y ½) las 16 hs.
Tel.: Sergio Folchieri – (0351) 156861013
Seguramente siempre habrá otros que pueden hablar más y mejor de él, al punto que hemos tardado más de mediodía en empezar a digerir su muerte y animarnos a pensar en todas las cosas que el Negro Victor Brizuela significan para Córdoba.andan mandando esta postal por mail.
Las primeras nupcias realizadas en el lugar afectaron la ya muy pobre grilla de actividades culturales del municipio que debieron ser suspendidas o cambiadas de lugar a las apuradas a fin de dejarle el lugar a la alegría de novios y novias que eligieron el antiguo edificio como el ámbito propicio para engayolarse de por vida.
Este tipo de actividades está enmarcada en la búsqueda de abrir los ámbitos municipales a la gente pero también como una forma novedosa e inteligente de conseguir fondos frescos... Bueno, en realidad lo de "inteligente" está por verse, porque más allá del poco atinado sesgo mercantilista de convertir dependencias estatales en salones de fiestas, la cuestión es que aparentemente el chiste no cierra económicamente hablando ya que entre horas extras del personal del cabildo más lo que se gasta en limpiar el lugar luego de cada ágape, a la Muni le quedan chirolas o directamente deudas.
Otro éxito de la gestión ¡¿Y van?¡
(Acotación medio desubicada al margen: hay que tener estómago para casarse encima de los calabozos de tortura más antiguos de la provincia ¿no? Es como si fuera una especie de oscura y perversa metáfora sobre el destino del maravilloso vínculo matrimonial.)
Personalmente pienso -y ya lo he dicho demasiadas veces- que el corazón del problema se encuentre en la resistencia que tuvieron los primeros gobiernos radicales en purgar los elementos heredados de la Dictadura, los cuales no solo continuaron ejerciendo su profesión como una tropa militarizada sino que además estuvieron libres de acentuar su ya marcada afición por la persecusión política y gremial.
Esta policia entonces es la misma que hasta hace unos años fogueaba a sus aspirantes disparándoles con munición de guerra y que solo dejó de usarla después de herir gravemente a un par de ellos. También es el cuerpo que en los 90 puso en la primera fila de la Guardia de Infantería que controlaba una marcha gremial a un oficial luciendo en su casco una tosca cruz svástica, en un claro acto de intimidación y provocación.
Pero no nos vayamos tan lejos, porque estos son los policías que hace menos de un año destriparon -literalmente- con un disparo de postas de goma a quemarropas a un adolescente que se negaba a bajar del techo de su propia casa.
También esta es la policía que custodiando a los miembros de la tenebrosa D2 no solo trata como oficiales en actividad a los torturadores detenidos y bajo proceso, sino que además hacía la vista gorda a sus periódicas e ilegales salidas.
Como si fuera poco, el arraigado desprecio por la justicia se extiende también a otras fuerzas, como por ejemplo el Servicio Penitenciario Provincial, cuyos efectivos de la cárcel de Bower se cuadran y saludan militarmente a asesinos juzgados y con condena firme como Menéndez y los suyos.
Todas estas cuestiones han sido ventiladas oportunamente por distintos medios de prensa, pero jamás se ha visto una firme actitud por parte de ninguno de los funcionarios políticos que deberían haber tomado cartas en el asunto. Por el contrario más de una vez se ha tratado de tapar estos hechos y las purgas dentro de la institución han tenido otros horizontes, mucho más funcionales al gobierno: impedir la agremiación policial y sancionar fuertemente a los que participan de reclamos salariales.
De hecho, tampoco es casual -supongo- que mientras las calles de Córdoba se llenan de manifestaciones gremiales, Schiaretti, ni lerdo ni perezoso, anuncia un "incentivo" salarial para la policia de $320 (no remunerativos y por única vez) a cobrarse a principios de diciembre.
Si. Cuanto más lo pienso más me doy cuenta que todo tiene que ver con todo.
Reproducimos un mail que nos ha llegado con una seria denuncia de abusos policiales sucedidos la semana pasada en nuestra ciudad. Este tipo de hechos no son raros en Córdoba y son fruto de un código de faltas absolutamente arbitrario que da amplias facultades a la policía y lesiona los derechos individuales de los ciudadanos. Eso si, desde su implementación a la fecha, e incluso con algunas "mejoras" realizadas por consejo del Manhattan Institute y el ex ingeniero Blumberg, los índices delictivos son muy parecidos a los de cualquier ciudad importante de la Argentina:
"Hechos:
Alrededor de las 19.45 hs. del día miércoles 11 de noviembre, me encontraba junto a otras varios compañeros y compañeras más en una asamblea en el barrio Güemes, donde estábamos definiendo los pasos a seguir para denunciar los reiterados abusos policiales que estaban sufriendo varios vecinos y vecinas. Mientras la mayoría nos encontrábamos en el terreno donde se está construyendo el centro comunitario, dos compañeros estaban afuera arreglando una bicicleta. En la asamblea se decide que busquemos una computadora para escribir un volante, entonces salimos dos compañeros a buscar una computadora portátil, mientras un tercero sale junto a nosotros rumbo al quiosco a comprar pilas para grabar unos audios, ya que el compañero trabaja de periodista en un radio.
En el momento en que salimos, un móvil que venía por la calle Laprida en sentido oeste-este, nos cruza el auto subiendo su rueda delantera izquierda a la vereda. Del mismo descienden dos policías que, de manera violenta y prepotente nos ordenan ponernos contra la pared a todos, con las piernas abiertas y las manos contra la pared. En ese momento, todos los compañeros obedecen y lo hacen, mientras que yo, en mi carácter de abogado, trato de dialogar con los policías. Me presento, doy mi nombre y les digo que soy abogado, les pregunto de manera muy tranquila, la razón del operativo (es importante señalar que seguían llegando móviles), y ante el mal trato que estábamos recibiendo, les pido que se identifiquen a los dos oficiales que primero bajaron. Aunque parezca lo contrario, dado lo tenso de la situación, el diálogo que yo estaba intentando realizar era muy tranquilo. Es importante destacar, que desde hace 3 años soy abogado de la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos Humanos, y eso implica que he tenido que lidiar con estas situaciones varias decenas de veces, y tengo bien claro que no es con gritos ni con malos tratos como mejor se solucionan estos problemas de abuso. Con esto quiero que quede bien en claro que en ningún momento se agredió a ningún oficial o móvil policial, y que en todo momento el intento fue el de tener un diálogo tranquilo, firme ante el atropello a derechos constitucionales básicos, pero tranquilo.
El policía insistía en que obedeciera y me callara, gritándome que él no tenía nada que responderme, que quién me creía yo para pedir sus nombres, a medida que iba elevando su voz. En determinado momento, ambos oficiales del móvil 5285, estaban gritándome, y en el momento en que le dije que me iba a poner contra la pared si me decían la razón, uno de los oficiales, directamente me respondió con un golpe en el pecho, sacó el palo telescópico y me propinó otro golpe, esta vez en la mano derecha. A esta altura ya había numerosos testigos que pueden dar fe de lo descrito, no sólo compañeros y compañeras de la organización, sino vecinos y vecinas que iban saliendo de sus casas. El número de móviles a esta altura era de 4. En ese momento, ante lo tenso que se había vuelto la situación, decido acceder a ponerme contra la pared. Así trascurren los minutos sin que los policías hagan nada, mientras más y más gente se juntaba a observar lo que sucedía. En ese momento, me volteo para decirle que por qué no procedía a la revisación si era un control de rutina. La respuesta que recibo, es que ellos lo harían cuando quisieran, que era su operativo y no el mío. Le respondo que si quiere revisarnos que lo haga y nos deje ir. Ante esto, se acerca el oficial y me empieza a decir que abra las piernas, a medida que me pateaba cada vez más fuerte los tobillos y piernas y me apretaba en cuello con la mano. Cuando ya no podía sostenerme en pie si seguía abriendo las piernas, me ordenó que saque las manos de la pared, lo que implicaba que me cayera al suelo. Como le dije que no podía, me las sacó él, haciendo que me vaya de frente contra el portón de metal sobre el que estaba apoyado, y comenzó a retorcerme la mano izquierda hasta inmovilizarme, otro oficial me tomó la mano derecha y en un momento tenía puestas las esposas de manera invertida, como suelen hacer para lastimar a los detenidos. Ahí comenzaron a pegarme en la espalda y la cabeza, mientras me llevaban hacia el móvil.
En ese momento, comienzan a intentar llevarse a más compañeros y se genera un tumulto donde los agentes policiales comienzan a pegar a diestra y siniestra, y comienza una caza de brujas, en ese preciso momento llega un quinto móvil, de donde descienden 2 agentes, uno de los cuales comienza a disparar, realizando 2 disparos al aire y luego 2 contra el portón donde se encontraban los compañeros y compañeras. El número de los móviles intervinientes en el operativo fueron: 5285, 5497, 5406, 5503 y 5299, y tenemos en nuestro poder los cartuchos de los disparos. A todo esto, a mi me estaban “ingresando” al móvil 5285, mientras el oficial me insultaba y me decía “agachá la cabeza que te vas a golpear”, y me levantaba la cabeza y me la daba contra el borde del marco del automóvil, para repetirme nuevamente “te dije, que agaches la cabeza que te ibas a golpear” y volvía a repetir la operación, tres veces igual. Una vez arriba del móvil, me comienza a dar rodillazos en el costado derecho de las costillas. Al instante, veo que entran al terreno y sustraen desde ahí a otro compañero, a Martín Gómez, y lo ingresan al móvil en que yo estaba con el mismo procedimiento de golpes en el marco del móvil policial. En otro móvil suben a dos compañeros más.
Mientras todo sucedía, el oficial que me había golpeado me decía “ahora sos mío, vamos a ver si sos leoncito ahora, putito, vas a aprender quien manda acá”, “quién mierda te pensás que sos”, “ahora vas a ver putito”, “abogado de derechos humanos, te voy a dar, a mi qué mierda me importa eso, acá mando yo hijo de puta”. Entre muchos otros insultos.
En el momento en que el oficial sube al móvil, lo hace golpeándome e insultándome. En el camino por Laprida hacia la comisaría décima, fue todo el camino, una vez que cruzó Cañada, despacio y con una mano sostenía el volante y con la mano derecha me golpeaba en la cabeza y seguía repitiendo las mismas frases. Yo todavía con cierta tranquilidad le dije “maestro, lo único que te dije es que soy abogado y estoy defendiendo mis derechos” ante lo cual la respuesta fue “quién te dio confianza para decirme maestro, ¿ahora sos mi amigo? Putito” y comenzó a golpearme más fuerte aún. Mientras me decía que ahora iba a aprender, que él mandaba en la calle, “abogado de derechos humanos, te voy a dar a vos, qué mierda me importa, putito, ahora vamos a ver quién es macho, a ver si sos leoncito”. Todo el camino fue golpeándome en la nuca, el cuello y la cara a golpe de puños. Una vez en la comisaría, bajó, dio la vuelta y me abrió para que bajara y comenzó a darme rodillazos en la cara, costillas, brazo, todo del lado derecho. Me bajó y en la misma vereda me propinó algunos rodillazos más en el estómago, y me entró rápido camino a las celdas.
En lugar de dejarnos en las celdas, a los cuatro nos metieron en una salita que está ubicada a mano derecha previa a la celda y ahí comenzó una golpiza, que según pudimos reconstruir después, duró aproximadamente, entre 30 y 40 minutos, momento en que algunos compañeros, compañeras y vecinos se hicieron presentes en la comisaría. En ese tiempo, recibimos golpes y amenazas, sobre todo del oficial que realizó la detención, mientras otros 6 policías miraban callados la golpiza y las amenazas. Sobre todo a Martín y a mí, nos golpeó sin parar todo ese tiempo. En mi caso recibí golpes de puño en la cara, en la nuca, en la cabeza, en la espalda y en las costillas. Insultos y amenazas de todo tipo. Me preguntaba “¿qué vas a hacer la próxima vez que un oficial te de una orden? ¿vas a abrir la boca o vas a obedecer?”, como yo no contestaba, comenzaba otra secuencia interminable de golpes de todo tipo, “respondeme putito, ¡¿vas a obedecer?!” y volvían las piñas, “¡¿vas a obedecer, si o no?!”, y cuando le dije un escueto sí, me dijo, “ahhh, viste como la gente aprende así, viste quién manda”. Cada vez que dejaba de pegarme a mí, se iba a pegarle a algún otro compañero, ante lo cual yo levantaba la vista y me volteaba, lo que implicaba que me mirara y dijera, “¡¿qué mirás puto?!, quién te dijo que mirés”, momento en que volvía rápidamente a golpearme. En una de esas veces, me dijo “¡¿querés mirar?!, ¡date vuelta entonces!” y me puso frente a él, me agarró la mandíbula y me decía “¿querés mirar?, bueno, mirá, mirá bien esta carita, recordala, porque cuando me cruces en la calle voy a ver si aprendiste, vas a ver ahí quien manda, vos andás por la zona y yo también, acordate bien esta carita porque te voy a recordar quién manda cada vez que te cruce”, y cuando terminó de decir eso me tiró un cabezazo a la nariz, yo me retiré para atrás, razón por la que erró el cabezazo, lo que lo hizo enfurecer más, me trajo de la remera y comenzó a golpearme con rodillazos al estómago y trompadas a la cara, cabeza y nuca.
Me volvían a “mi lugar” frente a un pueblecito roto de madera de pino, y cada 5 o 10 minutos, estimo, venía algún oficial y me apretaba más las esposas y me decía “¿así está bien?”, hasta el punto que ya no podían apretarla más, y por eso todas las marcas y moretones en las muñecas. Mientras a Martín Gómez, que lo tenía en un rincón que se forma entre una heladera y la pared, le dijeron que se desnude entre medio de golpes, y a ambos, nos daban la cabeza contra la pared. Así nos tuvieron un buen rato, hasta que en un momento lo retiraron al oficial, y vino el sargento a pedirnos nuestras pertenencias, los cordones, y demás y nos preguntó qué estudiábamos. “¿Por qué generan esto chicos?” nos atinó a decir, ante lo que explicamos que no hicimos más que preguntar por sus nombres y la razón del operativo.
Ahí nos entraron a la misma celda a los dos menores y a los dos mayores, todos juntos, durante un rato largo, mientras ya desde afuera se escuchaban los bombos y cánticos de los compañeros y compañeras, momento en que entendimos por qué habían dejado de pegarnos. Una vez en la celda, cuando me tomaban los datos, un policía se acerca y me dice, “¿de donde sos vos?” a lo que respondo que de Córdoba, pero me había criado en Río Gallegos, entonces me responde “mirá, la policía de Córdoba somos distinta al del resto del país ¿entendés? Acá hay cosas que no funcionan, acá la cosa es distinta, aprendelo”.
Luego de eso, ya con mucha gente en la calle y varios abogados y abogadas presentes, profesores de la Universidad Nacional y Universidad Católica de Córdoba en las que soy parte de cátedras desde hace 3 años, algunos y algunas legisladores de distintos bloques, periodistas de varios medios y gente de las secretarias de derechos humanos de provincia y municipio, los tratos cambiaron, la prepotencia dejo paso a las explicaciones y al trato tranquilo.
Los nervios entre los policías fueron subiendo, y ya comenzaron a gritarse entre ellos. A todo esto, el oficial que más nos había golpeado se había retirado al poco tiempo en que lo sacaron de donde nos estaba pegando. Cada tanto venía un policía y nos decía algo “¿a quién tenemos preso acá, al porteño Luci que hay tanto abogados?”, “¿quienés son ustedes que hay tanta gente?”, y expresiones por el estilo.
El comisario frente a abogados quiso decir que los malos tratos habían sido fuera de la comisaría ante lo cual nosotros le aclaramos que era mentira, lo que excusó diciendo que él no estaba, pero que desde que él había llegado no había habido más malos tratos. Luego el jefe de distrito dijo por teléfono que nosotros habíamos atacado el móvil y que pertenecíamos a la agrupación Quebracho. Y tergiversó varios hechos más, diciendo que habíamos herido a un oficial, agredido un móvil, todas cosas que no ocurrieron y él desconoce por completo ya que no se encontraba en el lugar hasta bien entrada la noche.
Alrededor de las 00.30 hs fuimos liberados, previo haber ido al forense que no nos dejó ver el informe realizado y luego de que se nos comunicara una imputación por resistencia a la autoridad y lesiones leves."
Sergio Job
Es más que evidente que el concepto de sentido común no suele representar -aunque lo desee- una misma mirada sobre determinados aspectos de nuestra vida social y política, sino viene marcado con nuestra carga individual y colectiva de ideología, historia y prejuicios, lo que lleva a que haya casi tantos sentidos comunes como personas.Eso no quita que el meneado sentido común suele ser el primer recurso que tenemos para interpretar lo que nos rodea y desgraciadamente también suele ser la lápida con que zanjamos cuestiones que se dan de cabeza con ciertas construcciones o razonamientos que sospechamos como firmes e inalterables.
Algo de eso ha venido ocurriendo por estos días con el recrudecimiento de expresiones que canalizan un malestar social profundo. Expresiones que van desde la reaparición de importantes movilizaciones piqueteras, al aumento de conflictos gremiales que tienen como origen problemas económicos tangibles y los coletazos de la crisis de representatividad que estalló en el 2001.
El crack global del capitalismo hace rato que llegó a estas playas, no con la profundidad que los agoreros del desastre querían pero si con una carga de inequidad e injusticia, que terminó como siempre, llevada sobre las espaldas de los que menos tienen. En ese marco era inevitable que el estado implementara políticas sociales profundas, una, por la que más luchamos, el subsidio universal por hijo, cumplirá en los tiempos por venir un positivo rol central. Otro, el plan de cooperativas para construir viviendas o realizar trabajos en los municipios ha encarado por el sinuoso camino que lo lleva a transformarse en una herramienta que reproduce algunos de los peores vicios de nuestra clase política.
Y allí entra a tallar el sentido común de algunos que, incapaces de aceptar que grandes franjas de nuestra sociedad han sufrido en carne propia los coletazos de la crisis, ven en las movilizaciones de las organizaciones sociales un síntoma de su burocratización. Mientras miles y miles de argentinos marchan y llevan sus reclamos hasta las puertas de los ministerios de acción social de todo el país, algunos analistas progresistas sentados cómodamente en una oficina y mientras pelean con el control remoto del aire acondicionado, dicen livianamente que este reclamo es fruto de la ambición de "algunos dirigentes piqueteros".
Lo que si es cierto es que las cooperativas tal como están planteadas, son manejadas discrecionalmente por el aparato político y desde allí se elige a dedo quien entra y quien no... partiendo de la base de que los movimientos sociales (sean cercanos o no al gobierno) no tienen cabida, porque han demostrado una y otra vez su capacidad de multiplicar los recursos que llegan hasta sus manos y penetrar mucho más profundo en la sociedad que cualquier puntero.
Si el problema fuera la burocratización -seamos honestos- a nadie se le movería un pelo, porque los burócratas son los realmente cooptables y los más fácilmente maleables. El problema es el poder y lo que se construye a través de él. Eso es lo que está en cuestión y creo que es mejor decirlo de frente antes que andar recogiendo y haciendo propios los discursos sobrantes de la derecha que tan hábilmente se han asentado en el "sentido común" de la clase media, aún la más progresista o nacional y popular.
Cuando alguno carga las tintas sobre una supuesta dirigencia social con problemas de caja personal para desacreditar el reclamo social usa la misma moneda ideológica que el diario La Nación, acuñada en la desvalorización de los humildes y de sus necesidades.
Algo muy similar es lo que se juega en el ámbito sindical, donde una y otra vez desde este lado de la vereda, los distintos emergentes del descontento de los laburantes son tratados como individuos que atentan contra la unidad del movimiento obrero, cuando lo que realmente está en discusión es la capacidad de representación que mantienen, o no, las estructuras gremiales que colaboraron con el desguace de los 90 y que hoy no están a la altura de las circunstancias. El conflicto de los subtes en Capital, de Kraft en Buenos Aires, o de FIAT en Córdoba tienen la misma raíz, sino no se explica por qué los mismos son motorizados por delegados de base a quienes los asiste largamente la simple justicia de sus reclamos.
No es casual que en nuestra provincia SMATA haya participado mano a mano de cada uno de los ajustes que las automotrices han necesitado para optimizar sus ganancias. No es fruto del azar que la misma dirigencia de Mecánicos que en enero de este año, cuando más de 1000 trabajadores quedaron fuera de las fábricas no se haya movilizado ni una sola vez, pero apenas las aguas bajaron y se calmó el reclamo interno se dedicaron a limpiar los cuerpos de delegados de FIAT expulsando a los más molestos para dejar bien en claro que Rattazzi es quien realmente sostiene al sindicato.
Creo que nadie que sueñe con una Argentina diferente puede estar en contra de la unidad del movimiento obrero, de la multiplicación de las fuentes de trabajo o el desarrollo de más y mejores planes sociales; pero la cuestión central siguen siendo los "cómo" y los "para qué"; porque si estas cosas son solo banderas declamativas funcionales a la cristalización del statuo quo social y político no solo que no le sirven al pueblo sino que serán cuestionados sistemáticamente por éste, sin importar la habilidad de los sofistas destacados a hacernos creer que todo está bien.
Conozco bien a Chávez; nadie como él sería más renuente a derramar la sangre entre venezolanos y colombianos, dos pueblos tan hermanos como los cubanos que viven en el este, el centro y el extremo oeste de nuestra Isla. No tengo otra forma de expresar el grado de hermandad que existe entre venezolanos y colombianos.Pero como seguramente todo se trataba de vender soja y no de conseguirle un crédito a EPEC, las malas referencias no serán un obstáculo para tender generosos puentes comerciales con los empresarios de Singapur... espero.
Si este es el federalismo del PRO, puedo afirmar que no me interesa nadita de nada porque es más de lo mismo. No soporto la soberbia de los porteños.
Hoy La Voz del Interior comenta el encontronazo entre Ramon Mestre y Gerardo Morales alrededor de la vacante que dejará en el Consejo de la Magistratura Oscar Aguad. Lo que no especifica La Voz, quizás echando un manto de piedad o tal vez por falta de espacio, es la motivación que impulsan la pelea.Por el lado de Ramoncito se entiende que el espacio institucional de Aguad le corresponde a los radicales de Córdoba y por lo tanto debería ser él quien rellene ese asiento vacío. Por el lado de Morales el tema es más complejo porque si bien acepta que el bloque respeta ciertos parcelamientos provinciales, teme que "la silla le quede grande" al nuevo senador por Córdoba. Es más andan diciendo por lo bajo -por que los radicales son así- que Mestre, aparte del apellido y dos años como concejal no tiene ningún antecedente importante y que siendo "tan pichón" se corre el riego de que se lo traguen tipos con muchísima más experiencia.
La calentura de Mestre con Morales es importante, tanto que hasta anda amenazando con armar un bloque propio en una actitud que es vista por gente cercana a Aguad (con quien hay también otra interna) como una sobreactuación que justamente desnuda lo poco preparado que está el hijo del último gobernador radical para jugar en una cancha realmente grande.
Seguramente la sangre no llegará al río, pero sin dudas estos pasos de comedia no terminarán aquí y se seguirán desarrollando en los próximos días.
Lo concreto es que ahora Giaco ha conformado con varios concejales una variopinta Armada Brancaleone donde convergen radicales, PJ, Riutortistas y por supuesto giacoministas; de esta forma han quedado en minoría tanto el bloque del juecista Frente Cívico como el progresista vinculado al viceintendente Carlos Vicente.
El estreno de la nueva alianza se dio en la reciente y escandalosa sesión que culminó con la sanción -entre otras cosas- del tope salarial para los empleados municipales. Esta ordenanza obliga al municipio a contemplar solo hasta el 50% de su presupuesto para atender sueldos, lo cual no solo es inaplicable en el momento actual -ya que implicaría imposibles recortes salariales- sino que además es una movida pour la gallerie, destinada a dejar bien en claro que la intendencia ha leído el resultado del 28J con los anteojos del stablishment y se mueve decididamente a la diestra del televisor.
Por supuesto que como no podía ser de otra forma en Córdoba, esta ordenanza fue ampliamente resistida por los trabajadores municipales quienes terminaron generando un momento de mucha tensión y violencia dentro del ámbito legislativo. Pero el mal rato fue subsanado como también ya es costumbre en nuestra provincia: a las apuradas, rodeados de policías y cerca de la medianoche. Un ejemplo brillante del modus operandi de la derecha cordobesa en toda la línea.
Es que, como indica el sentido común de todos los que leen los diarios, escuchan la radio o ven la tele, es evidente que el grueso de los problemas socio-políticos de nuestra sufrida patria tienen su origen en los trabajadores y en sus privilegiados convenios colectivos que los llevan a ser la mosca blanca en la sopa de la sociedad al cobrar más o menos dignamente. Sobre esa realidad alguien decidido como Daniel Giacomino debía obrar con la prontitud de un rayo (de un rayo vengador se entiende) y cumplir con el designio de todo funcionario decente: operar firmemente, ir con el bisutí al hueso y hacer que los laburantes paguen los costos de un ajuste i-ne-vi-ta-ble.
Es una pena que el intendente no promueva otras ordenanzas más urgentes como por ejemplo alguna que sancione la sub-ejecución de partidas, o que evite que ñoquis varios estén designados en oficinas a las que nunca van, o que agilice el pago a provedores, (¿por qué ciertos pagos de más de $3000 deben pasar por la firma de Giacomino?) o que impida la creación de cargos políticos fantasmas para darle un sueldo a gente destinada a "mantenimiento", o que meta sumarios administrativos a los funcionarios que cajonean por meses aportes nacionales de millones de pesos en función de alguna interna, o que se garantice la provisión de elementos básicos a Parques y Paseos.
Lo increible del asunto es que quien debiera representar en Córdoba un proyecto nacional y popular quedó a la derecha hasta del juecismo, trepado al carro ideológico del neoliberalismo y pegado a una banda de sujetos que permanentemente se han pronunciado en contra de los ideales que Giacomino dice sostener.
Y en esta cinchada republicana y patronal lo vimos a Giaco, firme al pie del cañón, con su semblante de estadista y con una variedad de tics tan marcados que se parecía el viejo Álvaro Alsogaray (y no me refiero solamente a los tics nerviosos).
Leía en el Infoscopio un reportaje a nuestro valor periodístico local, Jorge Cuadrado, quien desde hace muchos años editorializa, analiza, desmenuza y le hace la biopsia a cualquier tema que suceda en Córdoba. A veces uno no sabe si Jorge realmente sabe o hace como que sabe e inventa cosas, pero lo cierto es que no hay item al que no se le atreva.El título de la entrevista: "Mi parte de literato vive retando a duelo al periodista", revela su último -y parece- definitivo amor: la literatura, que, con un poco de suerte alejará a Cuadrado de los medios locales y lo sumergirá en la torre de marfil del escritor consagrado. Dicho de otro modo: ojalá que el literato Cuadrado tenga buena puntería en ese duelo... y que sea pronto.
Pero uno, que ha visto al periodista hacer tantos editoriales sobre tantas cuestiones disímiles, tiene algunas dudas, y recordando justamente la variedad de asuntos en los cuales Jorge se cree sapiente, sospechamos que en otros momentos el título de la entrevista podría haber sido cualquiera, dependiendo del contexto, a saber:
En el lanzamiento del satélite mestrista:
"Mi parte de cosmonauta ruso vive retando a duelo al periodista".
Cada vez que hay un crimen:
"Mi parte de criminólogo vive retando a duelo al periodista".
Cuando hay un juicio (de lo que sea):
"Mi parte de abogado vive retando a duelo al periodista".
En época de elecciones:
"Mi parte de politólogo vive retando a duelo al periodista".
En medio del conflicto gremial:
"Mi parte de laboralista vive retando a duelo al periodista".
Cuando surgen problemas urbanos (todos los días):
"Mi parte de intendente vive retando a duelo al periodista".
En el conflicto del campo:
"Mi parte de productor agrario vive retando a duelo al periodista".
Frente al conflicto social:
"Mi parte de antopólogo / Sociólogo vive retando a duelo al periodista".
Ante la vida misma:
"Mi parte de todólogo ha vencido hace años en un duelo al periodista".
Matrimonio Maoista (robado a Pascual del Feis)
Su lugar de "trabajo" durante la dictadura: la D2 (el departamento de Inteligencia Política de la Policía de Córdoba)
Su "oficio": Torturador
Su nombre real: Miguel Angel Gómez (el Gato Gómez)
El Gato tenía una extraña costumbre laboral, le gustaba que lo vieran, que sus víctimas conociesen al que estaba detrás de la picana y la capucha. El necesitaba, quizás por un algún placer morboso o tal vez bajo el designio de un extraño código moral, que quien sufría el impacto de sus golpes supiese que era él quien se los propinaba.
Para cumplir su objetivo tenía una sesión especial donde le quitaba la venda a sus víctimas y los conminaba a mirarlo fijamente.
- ¡Mirame! -les ordenaba- ¡Mirame bien! Quiero que conozcas al que tortura.
Eso le pasó a Isolina Tránsito Guevara, una enfermera que fue secuestrada en enero de 1977 por la denominada "patota" de la D2 y como a muchos otros le tocó participar del ritual de su victimario y, por supuesto, de las largas sesiones de horror a las que Gómez la sometía.
Hoy, ella es testigo de cargo en el juicio que se lleva adelante contra Menéndez y el grupo de la policía de Córdoba que lo sirvió en los años más negros de la dictadura; y de la forma más increible volvió a ser parte de aquella ceremonia criminal.
Cuando los jueces le pidieron a Isolina que reconociese a los acusados, como un resorte el Sargento Gastón se puso de pie y ante la sorpresa de todos caminó hasta ponerse frente a frente de la testigo. Él no dijo nada, estuvo callado unos segundos ante su víctima, pero en sus ojos se podía leer la vieja orden dicha tantas veces:
- ¡Mirame! ¡Mirame bien!
Cuando finalmente los jueces y los efectivos de Gendarmería presentes reaccionaron y sentaron a Gómez nuevamente en su lugar, se repitió la pregunta del Tribunal.
- ¿Reconoce a los acusados?
Y sin dudar Isolina Tránsito Guevara señaló al Gato Gómez como el hombre que la molió a golpes tantas veces.












