A partir de la existencia del lenguaje existe la política, podríamos arrojar como cosa juzgada, pero como hipótesis de trabajo nos plantearíamos qué fue primero; la palabra y luego la política o la política derivó en la palabra, sin dudas que la dialéctica resolvería en principio este cuestión, pero aun así nos proponemos profundizar esta línea de trabajo y fijarnos como horizonte en el presente texto de periodismo político, diagnosticar por extensión que le sucede a la construcción de palabra política, como concepto de mediación entre los actores políticos: los humanos, sus instituciones políticas y convenciones colectivas de interactuaciones.La palabra periodística hecha política, la palabra política hecha periodística, la fuerza simbólica y social de una y de otra y de cómo se complementan y enfrentan son reveladoras de los comportamientos de la construcción políticas de las sociedades.
Al ubicar la palabra en el rol central de las constituciones sociales, bien podríamos decir que la “palabra política” es la madre de todas las palabras y por ende desde allí nacerá y se construirá cada palabra subsidiaria. Inclusive, la palabra disparadora de todas las batallas; la palabra “Poder”.
La palabra “poder” en su máxima expresión es la que transversalmente se sitúa en el punto de mayor interactuación de intereses entre los hombres y sus organizaciones. Allí podemos situar la aparición en tiempos pasados y contemporáneos de la palabra periodística, quien se presenta para interpelar, reproducir, intermediar, interpretar, analizar y hasta a veces desafiar a aquella fuerza- palabra “Poder”.
Es habitual escuchar y oír en los medios de comunicación de Argentina, como la palabra política es expresada por outsiders de la política en gran cantidad de volúmenes textuales, incluso repetidas hasta el hartazgo con la intencionalidad de que se constituyan en palabra política calificada, ejemplo de esto es el de algunos animadores de TV, que con todo derecho ciudadano a expresarse pasan las barreras de la palabra ciudadana desde el atril mediático para constituirse en palabra política.
“Un gerente de noticias de un canal de aire me dijo que el periodismo en televisión es ante todo televisión. Y no: el periodismo es ante todo periodismo. Hay una trivialización que tiene que ver con una tendencia mundial. Por supuesto, los principales diarios –The New York Times, The Independent, La Repubblica de Italia– no son tan radicalmente reconvertidos al entretenimiento. Lo que Furio Colombo llama “la disneylandia de las noticias” es una tendencia general. Sobre todo por la gravitación que han tomado los medios de comunicación audiovisuales, que le plantean a los diarios una competencia feroz, porque la gente tiende a informarse cada vez más por la tevé y a no darse tiempo para la lectura. Esto lleva a los diarios a trivializar y a fragmentar. Aparecen los focus groups, los encuestadores que averiguan por los gustos de los lectores, la mayoría de clase media, y dictaminan que no quieren información tan dramática, ni bajones: quieren algo entretenido”.1
Similar análisis podríamos observar en ciertos profesionales del periodismo que puestos en el escenario comunicacional se autoproclaman fiscales mediáticos. desvirtúan así la naturaleza de su profesión. Lo curioso de esto es que la sociedad civil y la sociedad política lo asumen como natural.
“Un analista es alguien que recopila de algún modo la múltiple información que uno tiene a su disposición a través de los medios tradicionales, pero también de Internet y todo lo demás. Ese material debe disponerlo de tal manera que proporcione a su audiencia o a sus lectores una visión organizada de esta multitud de información que por separado a lo mejor a ese mismo público no le dice nada.” 2
“Junto a ellos, cobra cada vez más peso otro espécimen característico: el del periodista-político (o político-periodista, según los días y su estado de ánimo). Me refiero a los periodistas que no se conforman con contar y juzgar lo que sucede y ponen todo su empeño en protagonizarlo, repartiendo papeles y consignas y conspirando en privado full time, hasta convertirse en auténticos poderes fácticos.” 3
Que opinologos fugaces o periodistas devenidos en tales, existan en el universo de la construcción de la palabra política y por consiguiente de la palabra periodística, nos pone de manifiesto lo intrincado de la trama, lo debilitado de la sustancia periodística y de la inconsistencia de la palabra política hoy en ciertos medios de comunicación. Sin duda que podríamos cotejar esta afirmación tomando nota de lo sucedido en el año 2009 en nuestro país, argumentando que fue un año en término de acción de la palabra política de un amplio desarrollo.
La crisis política desatada durante el denominado conflicto por las retenciones a la soja fue de un alto grado de expansión de palabra política en la sociedad civil. Una porción considerable de la sociedad en medio de la disputa, entre quienes levantaba con mayores o menores argumentos políticos a favor o en contra de las distintas posiciones, vivió la oleada de la palabra política mas importante del ultimo cinco años. Está claro que el conflicto de intereses puesto de manifiesto durante en conflicto por las retenciones fue eminentemente una disputa económica en torno a la redistribución de la riqueza en nuestro país, aun así y en referencia al interés de este trabajo podríamos afirmar que la palabra política fue hegemónica y subordino a la palabra periodística, es mas la toma de partido desde las empresas periodística; fue para adherir a la expansión de la palabra política que sustentaba el sector contrario a las retenciones.
Es incontrastable que la palabra política en otros periodos de sus desarrollo reciente fue subordinada de la periodística, así podríamos advertir que durante el reciente debate previo a la aprobación de la Ley de Medios, donde la construcción de la palabra política debatió en igual termino con la palabra periodística, diseñada desde los medios de comunicación que sostenían que la ley perjudicaría sus intereses. Pero en este caso la ciudadanía participó más en termino de audiencia que de protagonista a excepción de la organizaciones sociales que impulsaban la aprobación de la Ley, que alcanzaron a construir una oleada de palabra política en sectores mas bien politizados de la sociedad, y que sumada a la palabra política oficial fueron la contraparte de la disputa por la hegemonía discursiva y social.
Incluso acá aparecieron nuevamente voces desde múltiples sectores contrarios a la Ley que inundaron los medios de comunicación constituyéndose el muro de resistencia a la palabra oficial expresado en la nueva ley de medios, no sin ruido comunicacional. El producido durante el debate en torno a Ley de Medios dejo entrever la alta densidad de conflictos entre la palabra política y la palabra periodística. Tanto pero de tan mala calidad y por ende como resultado la comunicación y la palabra pierden, “…nunca el Hombre contó con tantos medios de comunicación, pero nunca tuvo tan poco para comunicar por esos medios”, en tanto “lee mal, escucha poco y mira mucho”. 4
La palabra política y la palabra periodística nos proponen el desafío de interpretar y diagnosticar las múltiples interactuaciones, entre los actores que elaboran la madre de toda las palabra la “política”. Se trata de acercar un aporte a la construcción del concepto más próximo al periodismo político a partir de su sujeto principal a mi entender: la palabra, aquella que expresa el ringside en la disputa de poder de toda sociedad.
La palabra política y la palabra periodística interactúan en relación permanente de manera extrema, esta relación constituye el centro del escenario de la disputa por la hegemonía de la política, allí confluyen Las acciones políticas los actos políticos, lo disputa simbólica, la disputa por la construcción de poder, etc. La palabra y su fortaleza puesta en el emisor construye el ser de la política “somos si somos palabra”, “somos política si somos palabra política” la política es a deseo de cualquier referente o actor político la posibilidad de que “su” palabra política sea la madre de todas la palabras.
La palabra “es” si es palabra capaz de generar en el universo simbólico el mayor grado de expansión de su influencia mediante su palabra, que deriva en acciones sociales e individuales en la sociedad o el pueblo.
Por el lado de la palabra periodística, que es también palabra política, que interpela podemos concluir que su razón de ser palabra es la de interpelar a la madre de las palabra “poder” y su relación con la política, no es tarea de la palabra periodística la de ser protagonista principal de esta relación; Delibera pero no gobierna.
Este trabajo no pretende ser la completitud ni la incompletitud de manera de abordar la construcción simbólica de la palabra política y su relación con la palabra periodística, es apenas un ensayo que aporta una mirada parcial obviamente pero donde podemos encontrar algunas parcialidades que devienen en palabras singulares, y el deseo de que sean plurales.
Hector Heredia
[1] HALPERIN. Jorge ‘La trivialización es una tendencia en todo el mundo”. Tea Imagen.http://www.gacemail.com.ar/Detalle.asp?NotaID=8046
[2] PASQUINI DURÁN, José María http://www.acciondigital.com.ar/15-02-09/entrevistas.html
[3] ORTIZ, Javier "Apuntes del Natural" 2003
[4] PÉREZ GAUDIO, Miguel. Periodista, Rector del Colegio Universitario de Periodismo
* La presente es un extracto



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