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12 febrero 2010

El show podría continuar de otra manera

El Cosquín Rock sigue su marcha y se apresta a iniciar sus largas jornadas rocanroleras en el corazón de las sierras. José Palazzo, su factotum, se ha sacado la camiseta de Callejeros que lucía hasta la semana pasada en todas las notas de promoción y ha anunciado que "todo sigue igual".

Pero no todo es lo mismo, Callejeros fue retirado de la grilla, mientras su baterista continúa detenido después de lo que aparentemente se presenta como otro caso de violencia intrafamiliar que dejó a su mujer con más del 60% del cuerpo quemado.

El show debe continuar, es una de las reglas del mundo del espectáculo, o por lo menos así lo suelen vender los empresarios del medio, pero más allá de este mandato se me ocurre que entre tanta promoción fashion que pulula en el festival, bien se podría hacer un espacio para aprovechar este trágico suceso y marcar un NO rotundo a la violencia de género. Estaría bueno que incluso los propios anunciantes dedicasen parte de sus remeras, marquesinas y stands a informar sobre uno de los problemas más serios que tenemos hoy los argentinos y que muestra otra forma de "inseguridad" mucho más extendida, que disfrazada bajo el eufemismo de crímenes pasionales, se lleva la vida o pone en riesgo la integridad física de miles de argentinas anualmente.

Tengo la intución del que el show podría continuar de otra manera que no sea un simple cambio de bandas y mucha indiferencia. Tengo el deseo de que esta vez el show sirva para poner bajo las luces del escenario lo que la hipocresia de nuestra sociedad ha tapado tantas veces y de esta manera se recupere algo (alguito) del espítritu rebelde del rocanroll.

No se si será mucho pedir, pero el silencio doliente de tantas Wandas Taddei es ya un grito aplastante que alguien debe escuchar.

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