Redes sociales

03 mayo 2010

Concentración

Parte del cuadro confeccionado y publicado por la CGT

Muchas veces hemos escuchado decir a los especialistas (interesados y desinteresados) que la inflación suele reconocer multiplicidad de causas, y justamente en estos días una de ellas, la concentración en la producción y la distribución de alimentos, ha sido subrayada como la principal a la hora de generar esto que el Ministro Boudou denomina eufemísticamente "Tensión de Precios".

El diagnóstico convergente entre economistas de Proyecto Sur, la CTA, la CGT y Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central, marca que para avanzar efectivamente en la defensa del salario es imprescindible desarmar los monopolios y oligopolios que se detallan en el cuadro que ilustra el post. En función de eso han trascendido en esta semana distintas instrucciones a diferentes organismos del estado a fin de tomar medidas en este sentido, como por ejemplo a la Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno quien debería implementar los mecanismos necesarios para evitar que esta situación avance en el tiempo.

Ahora, la cuestión de fondo es que la concentración no es algo sobre lo cual se pueda hacer magia ni operar rápidamente ya que la misma es una construcción económica consolidada gracias a un proceso que atraviesa las últimas tres décadas de nuestra historia económica. Un proceso que tampoco cesó en estos años sino que fue utilizado por el propio Moreno en su fallida estrategia de contención de precios y que terminó por sacar del juego a los participantes más pequeños favoreciendo justamente a las principales factorías alimenticias y a las grandes cadenas comercializadoras.

En Córdoba tanto Arcor como AGD (Aceitera General Deheza) aprovecharon la coyuntura para convertirse en verdaderos pulpos hegemónicos, cada uno en su nicho, al punto de que Roberto Urquía y el grupo que encabeza, son el mejor ejemplo de cómo el poder político se fundió en una comunidad de intereses con una empresa que en la actualidad es absolutamente dominante.

Hoy, el ex senador Urquía, es dueño, además de la fábrica de aceite, de una importante planta acopiadora, que gracias a la instalación de una aduana seca en la ciudad de General Deheza concentra el comercio y la exportación de granos de una vasta región del país. Dicha aduana fue implementada por el estado nacional hace unos pocos meses y pone a la empresa en una situación extremadamente favorable en relación a sus competidores. Como si esto fuera poco el Ferrocarril Nuevo Central Argentino, también propiedad de Urquía lleva el grueso de la carga de cereales y aceites desde las mismas puertas de sus instalaciones hasta las dársenas de Buenos Aires y otros centros de distribución, dejando fuera del juego a decenas de empresas de camiones cuyos choferes cada tanto se rebelan y hacen piquetes en los accesos de la planta.

Como premio extra el Nuevo Central Argentino, cuyas ganancias fueron en el 2008 de 317 millones de pesos, recibió de parte de la Secretaría de Transporte la condonación parcial y refinanciación de una deuda de 107 millones por obras no realizadas y multas, además de la concesión del ferrourbano de la ciudad de Córdoba, obra por la cual recibe un subsidio -pagado en cuotas por el propio estado nacional- de 77 millones para arreglar 16 kilómetros de vías y tres estaciones. (Dicho sea de paso la obra debía inaugurarse en marzo y todavía está en veremos)

Es evidente entonces que este monopolio contó para desarrollarse de un importante background estatal en un mecanismo que lejos de ser excepcional ha sido la regla, por lo que suena casi increíble que ese mismo estado, gestionado por las mismas personas que apoyaron el crecimiento de AGD y otros conglomerados, hoy cambié de matriz y decida caminar a contramano de lo hecho en estos últimos años. Y se hace más increíble cuando todo se reduce a un declaración emanada del Banco Central hacia una Secretaría sin que se propongan las leyes y reglamentaciones necesarias para desactivar los oligopolios.

0 Comentan sin ponerse colorados: