Redes sociales

23 mayo 2010

El Ministerio de la Verdad administrado por la Fundación Mediterranea

Winston Smith es el personaje principal de la novela "1984" escrita por George Orwell en 1948. Smith es el antihéroe de esta ficción distópica cuyo trabajo en el Ministerio de la Verdad es borrar parte del pasado para hacerlo coincidir con el presente.

Muchas veces "1984" ha sido elegida como un ejemplo de la manipulación mediática en los estados totalitarios, siendo de hecho lectura obligatoria en distintas facultades y escuelas de periodismo del país.

En el 2010 la tergiversación del ayer está al alcance de cualquiera, y ahora, para volverse un Winston Smith basta con saber seleccionar un párrafo y recortarlo oprimiendo la tecla delete. Esta tarea es fundamental para muchas personas e instituciones, como por ejemplo la Fundación Mediterranea, señero lobby y fuente de cuadros liberales que desde Córdoba nutrió de funcionarios los ministerios de economía y bancos oficiales nacionales y provinciales.

La maniobra de "select / delete" realizada por la Fundación es parte de una nota muy interesante de la última edición de la excelente revista riocuartense El Sur, donde se expone cómo el discurso inaugural pronunciado el 6 de julio de 1977 por uno de los promotores de la Mediterranea -Danilo Astori- fue torpemente tijeretado para ocultar la adhesión empresarial a la dictadura genocida que encabezaba Videla.

Según la revista uno de los párrafos de la alocución (recogida por el desaparecido Diario Córdoba) rezaba originalmente:

"(...) vivimos años de anarquía y destrucción. Hemos vivido al borde de la guerra civil y el colapso económico. Las Fuerzas Armadas asumieron la responsabilidad de la conducción de la Nación para salvaguardar la existencia misma de la patria. El gobierno ha convocado a la ciudadanía a participar en el Proceso de Reorganización Nacional mediante un diálogo constructivo. La decisión de formar la Fundación Mediterránea es nuestra contestación afirmativa a la convocatoria (...)"

Pero en la página oficial de la Mediterranea hoy figura:
" (...) Hemos vivido años de anarquía y destrucción. Hemos vivido al borde de la guerra civil y el colapso económico. La decisión de formar la Fundación Mediterránea es nuestra contestación afirmativa a la convocatoria (...)"

Un anónimo Smith ha hecho su trabajo con prestancia y celeridad tratando de lavarle la cara a una de las instituciones más ominosas del país, que aunque se haya incorporado a la "vida democrática" como usina de pensamiento económico y técnicos preparados, en realidad sigue siendo parte esencial del andamiaje ejecutivo de la antipatria que, con esta manipulación de la verdad histórica, reafirma su vocación autoritaria.

Los continuadores de Astori, los muy actuales Roggio, Pagani, Urquía, y tantos otros que conforman el directorio de la Fundación, tienen sobre las espaldas su tremendo pasado; pero no solo aquel que se ubica del '76 al '83 sino también el que desarrolló sus políticas de miseria durante los '90. Ellos -y no solo los militares o los políticos corruptos del menemismo- fueron cómplices necesarios de los dos genocidios económico-sociales recientes que enlutaron al país, y que les permitieron fortalecer monopolios y fortunas.

Por todo esto es revulsivo ver hoy a decenas de dirigentes políticos asistir extasiados a las cenas anuales de la institución, o tener que escuchar a sus técnicos en programas periodísticos diciendo cuáles son las políticas adecuadas para "generar seguridad jurídica"; o enterarse que sus cuadros siguen diseminados en la gran mayoría de los intersticios del poder, poniéndole su sesgo neoliberal a muchas de las políticas públicas en marcha.

De este lado nos queda la herramienta de la memoria, que ha demostrado en estos años que nunca fue testimonio sino un potente motor para nuestras luchas y que tarde o temprano, con la paciencia de los impacientes, terminará de desterrar a lo que se enriquecen con el hambre y el dolor de los argentinos.

No olvidar, no olvidar, no olvidar. Que a la verdadera historia no la escriben los que ganan efímeramente sino los pueblos que triunfan en su afán de dignidad.

2 Comentan sin ponerse colorados:

Anónimo dijo...

estimado tux, gracias por la referencia.
saludos
G. Posada

Tux dijo...

Gracias a Usted Posada por investigar y echar luz sobre estas cosas que tampoco deben olvidarse