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14 mayo 2010

Para tomar nota

Ya vendrán los tiempos electorales y allí algunos candidatos asomarán su cabeza diciendo que son una cosa muy distinta a la que realmente son. Por ejemplo, no caben dudas de que Ramón Mestre (h) quien ahora peina una resembrada cabellera, querra estrenar su quincho presentándose como lo "nuevo", lo "piola" o lo "joven y responsable".

Pero, pero, pero... Ramoncito, aquel que descosía la noche top cordobesa ostentando la riqueza de papá, tiene otra cara, la verdadera, la que piensa que las instituciones de la República son dignas si incluyen solo a los heterosexuales, apostando a construir un país con derechos y obligaciones diferenciales a partir de a quien deseás o a quien amás. Por eso el hoy Senador Mestre prefiere decirle NO al matrimonio homosexual dejando salir los peores prejuicios de nuestra sociedad conservadora.

Está claro que Mestre no está solo porque esta "cruzada moralizadora" tiene muchos soldados, algunos brutalmente honestos, como el diputado nacional por Salta Alfredo Olmedo quien anoche estableció claramente su postura homofóbica diciendo en el programa de Lanata: "Tengo la mente cerrada, pero la cola también". En un paralelismo maravilloso el diputado establece la duda sobre qué parte de su cuerpo utiliza para pensar y cuál para excretar.

Tomemos nota y recordemos qué modelo excluyente de país quieren estos tipos y cómo sus prejuicios son capaces de pretender interferir hasta en lo más íntimo de la vida de las personas.

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