Redes sociales

08 junio 2010

El desastre del PAICOR

Realmente nunca tuve la oportunidad de usar el término "bazofia" porque me sonaba a muy fuerte o taxativo y tenía la impresión de que era bastante inaplicable, casi como un arcaismo. Eso pensaba hasta que pude estar hace unos días frente a un plato de la comida que sirve el PAICOR (Plan de Aistencia Integral Córdoba) a los alumnos de las escuela primarias provinciales. La palabreja Bazofia, les aseguro, con toda la contundencia de su pronunciación se queda corta, muy corta.

Los alimentos de olor repugnante, los pocos rastros de carne están crudos, la verduras recocidas, la sopa helada, la fruta vieja hacen de los almuerzos para los niños más humildes de Córdoba capital un maltrato gigantesco al punto de que algo que debiera ser un derecho básico de cualquier persona (tener acceso a la comida) se transforma por obra y gracia de los administradores del Plan y de los proveedores que lo llevan a las escuelas en un atentado a la dignidad humana.

Siempre he creído que el tratamiento que un gobierno brinda a los más débiles es uno de los signos distintivos de su administración. Jubilados y pibes representan justamente las dos puntas de la vida y como tales están más expuestos a la crueldad mercantilista de la sociedad en que vivimos; pero nunca falta el preclaro que entiende que cualquier crítica a los abusos del poder con estas franjas etarias es apenas una utilización demagógica para cargar las tintas en contra o a favor de tal o cual gestión, dejo constancia de que para ellos no este post.

En todo caso es para aquellos que todavía tienen piel para sentir que estas injusticias no deben ocurrir y que comprenden que es imposible pedirle a un niño que se sienta contenido en una sociedad o amparado por el estado cuando este lo trata peor que a un animal, faltándole el respeto con algo tan básico como la comida.

En Córdoba ya todos sabemos en lo que se ha convertido el PAICOR, cuyos beneficios son a esta altura de los acontecimientos verdaderos maleficios, con guardapolvos, útiles y calzado llegando siempre a destiempo y con una calidad extremadamente baja. Los rumores sobre los sobreprecios que se pagan por todos los servicios y materiales están a la orden del día; pero uno no termina de darse cuenta de lo profunda de esta crisis hasta que ve la cara de los chicos tratando de ingerir un bocado de una milanesa solo de pan rallado y enterarse de que en más de una oportunidad, a pesar del hambre que traen de la casa, dejan la mitad de las cosas en el plato porque no las pueden ni oler.

Cuando se les pregunta a maestras y maestros sobre la situación la respuesta es pura impotencia y explican el esfuerzo que se hace con el personal del comedor para tratar de mejorar al menos la presentación de las raciones, mientras te aclaran que para gran parte de sus alumnos ese será el único alimento del día.

Y aquí no hay que darle muchas más vueltas al asunto porque si nuestros pibes son obligados a comer mierda es porque alguien se está quedando con algo más que un vuelto y es una señal enorme sobre que los niveles actuales de corrupción ya no reconocen ni siquiera el respeto por los más básicos instintos de cualquier mamífero: defender a las crías, proteger los cachorros, o poner en práctica aquello, tan viejo y tan justo de: "Los únicos privilegiados son los niños".

2 Comentan sin ponerse colorados:

Marta dijo...

Duele un montón leer este post… Lucrar y/o robar con la comida de los niños es de una bajeza total. Le creo totalmente lo que describe ya que en las escuelas municipales de capital, los comedores escolares aumentan la cuota pero la comida es cada vez peor. Además como a los chicos no les gusta la comida se permite que lleven viandas, pero eso genera dos grupos: los que comen mejor y los que miran como los otros comen mejor… Un asco, vea… Lo peor que atrás de todo esto hay nutricionistas que “avalan” el menú. No tienen perdón…

Tux dijo...

Marta: Y es un robo tan habitual que muchos se han insensibilizado frente a esto; pero es innegable que los costos son enormes.
El año pasado me acuerdo por ejemplo que un profe me contaba que en un colegio técnico de Córdoba, el Casafusth la indisciplina era tremenda.
Después me enteré que ese colegio hacía 3 (tres) años que no contaba con baños funcionales durante todo el ciclo lectivo, ya que estaban colapsados y trancados casi todo el tiempo.
La "indisciplina" era apenas un emergente menor de un sistema donde los chicos son más víctimas que victimarios.
Y como este ejemplo hay un montón, donde el hacinamiento, la falta de higiene, la carencia de ventiladores en verano o gas en invierno son muestras gratis de lo que la corrupción hace con los pibes.