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15 junio 2010

La vigencia de la nueva Ley

El arduo camino iniciado por la nueva Ley de Servicios Audiovisuales tiene un hito ineludible en la desición de hoy de la Corte de Suprema de Justicia de ratificar su plena vigencia, dejando de lado la maniobra judicial iniciada por un diputado mendocino que se oponía a la misma y que habiendo perdido el debate en las cámaras optó por la judicialización de la norma.

Este sin dudas es un hecho importantísimo donde la nueva Ley debe cobrar centralidad a partir de su aplicación real en la sociedad y desde allí cimentar un nuevo modelo de comunicación que nos ayude a democratizar el acceso a la información y a la pluralidad.

Seguramente los cuestionamientos a la legislación ratificada por la Corte van a continuar sobre todo centrándose en otros aspectos, como por ejemplo la claúsula que obliga a los grupos mediáticos a vender parte de sus empresas en el término de un año por eso, aunque se ha ganado una batalla, es importante tener en cuenta que todavía falta bastante, en especial cuando algunos miembros de la corte han objetado extraoficialmente y en general justamente éste aspecto de lo aprobado por el Congreso.

Por otra parte es notable como gran parte de las discusiones, e incluso de la alegría que provoca el fallo judicial, están signados por la mirada chiquita de lo que significa esto para Clarín cuando en realidad ya es tiempo de que empecemos a valorar la importancia que esto tiene para todos los argentinos, en especial porque las herramientas que brinda la legislación van mucho más allá de impactar sobre el esquema oligopólico vigente (lo cual no es poco) sino que contiene el germen de un cambio tan amplio que dificilmente se podrá aplicar si nos quedamos enganchados en cómo titularán o dejarán de titular los grandes medios esta noticia.

2 Comentan sin ponerse colorados:

Eduardo Real dijo...

No quiero mear el asado, pero acabo de leer el fallo,y si no me perdí en los meandros leguleyos, el carozo de la sentencia reside en:

1. No dar por legitimado al recurrente (Thomas) ni en su caracter de legislador ni en el de particular afectado, y
2. No existir proporcionalidad entre el (supuesto) derecho afectado y el remedio propuesto (suspender la ley)

Lamentablemente no dice nada respecto de las demás falencias del amparo (jurisdicción de la presentación, por citar una), lo que abre las puertas a que comiencen a tocar timbres en los juzgados de todo el país hasta que algún juez le dé bola y vuelta la burra al trigo otros seis meses.

Y cuestionar sólo lo expuesto en 1. y 2., abre las puertas para que mañana Ernestina o Vila (que SÍ son damnificados directos) puedan otra vez trabar todo aduciendo este daño directo y pedir no la suspensión de la Ley, pero sí los artículos que les hinchan los huevos (plazos de desinversión y cantidad de licencias)

Sori, pero ésto es lo que entendí de la sopa de letras.

Tux dijo...

Eduardo: Es tal como vos lo entendiste, por eso este fallo solo ocupa a UNO de los varios juicios que se han abierto en contra de la Ley. Por eso planteo que este solo un paso positivo pero falta mucho por delante.