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20 junio 2010

Mucho más que tres

Los viejos vicios están ahí, tan vivos que te matan sin pestañear, como ayer, como siempre, como hace pocos días sucedió en Bariloche -Río Negro-.

La trama del crimen policial cometido sobre tres argentinos tiene todos los ingredientes tradicionales que hemos visto tantas veces: Las víctimas del gatilllo fácil son jóvenes y pobres, dos de ellas menores de edad. A uno lo acusaron falsamente de haber cometido un delito que ni siquiera fue denunciado. A los otros dos los fusilaron por protestar frente a semejante injusticia.

Los medios nacionales tratan el tema como si hubiera ocurrido muy lejos, en otro país, y no se privaron de manipular algunos datos de acuerdo a su línea editorial, entonces si para algunos era central no asociar al gobernador rionegrino Sainz con el gobierno nacional, para otros este vínculo estaba secundarizado incluso por el hecho de que los manifestantes atacaron la comisaría de la que salieron los oficiales asesinos.

Pero más allá de estas cuestiones donde la coyuntura tapa la situación de fondo hay elementos que no debemos perder de vista, como por ejemplo que Bariloche es una ciudad donde existe un sistema de apartheid de facto donde los habitantes de la periferia pobre deben explicar siempre qué motivo los lleva a trasladarse al centro turístico en los retenes policiales que la provincia a dispuesto a tal efecto, imponiendo un contexto de represión absolutamente incompatible con la democracia. Y éste dato es el síntoma más claro de aquello que aún no ha cambiado en la Argentina y que precisa de algo más que una buena década económica para ser diferente. Nos habla de una clase política que solo ha modificado una parte superficial de su discurso pero que sigue construyendo un país de dos pisos y que además pone guardias armados en las escaleras que los comunican. Nos muestra como la injusticia se ha naturalizado tanto entre nosotros que los ricos hasta son capaces de esquiar sobre ella. Nos indica que el valor de la vida humana sigue siendo relativo a tu color de piel, lugar de nacimiento y clase social.

Tres argentinos fueron asesinados por la policía en Bariloche y sus apellidos se entrelazan con los que murieron en la Matanza de Budge, con Brú, con Bulacio, con Carballo, con Kosteky, con Santillán y con los casi 2900 pibes que en estos años de democracia han muerto baleados, apaleados o torturados por distintas fuerzas de "seguridad".

Tres argentinos fueron asesinados, pero siempre son mucho más que tres porque en el medio de tanta palabra hueca y silencios consistentes parece que olvidáramos de nuevo que la más mortal de las balas de este sistema se llama impunidad.

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