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10 junio 2010

Recuerdos del Tercer Mundo

La crisis ha desatado en Europa un sinúmero de situaciones que -como se ha dicho en varios lugares- se parecen demasiado a lo que América Latina padeció en los 90. Uno no se cansa de leer y releer títulos de los diarios que no parecen otra cosa que un rosario de recuerdos del Tercer Mundo trasladado a las coquetas calles de aquellas naciones que por años fueron el espejo donde nos dijeron que teníamos que mirarnos.

En estos días por ejemplo vimos el enorme ajuste anunciado por Alemania que se suma a los ya declarados por Grecia, España y otros; además nos enteramos de que una peste tan nuestra como la fuga de capitales ha comenzado a desarrollarse en la eurozona y más de 40.000 millones de Euros han partido hacia exóticos paraísos fiscales tan rápido que las autoridades no han tenido ni tiempo de idear algo que detenga la sangría.

Pero de todo este panorama lo más desesperante es ver como este modelo de Valorización Financiera se ha instalado tan fuertemente sobre la base del miedo, que continúa adelante solo por el pánico que provoca la idea de su caída. Es paradojal pero este mismo modelo que ha desencadenado la crisis se presenta como el único capaz de conjurar a los demonios que ha convocado y por eso en Italia Berlusconi es aplaudido a rabiar cuando anuncia que pretende modificar la constitución de su país "porque habla demasiado de los trabajadores", justamente en momentos cuando son los trabajadores los que cargan con el mayor peso de la debacle. Y de la misma manera en Holanda cuando se aprestan a elegir nuevo gobierno todas las encuestas preanuncian que la derecha neoliberal con su discurso de recortes, austeridad y xenofobia va a salir triunfante demostrando una vez más toda la estupidez que es capaz de generar dosis demasiado altas de televisión + capitalismo + consumismo.

Por supuesto en la Argentina podemos dar cátedras sobre el tema, porque no hace muchos años, en los tiempos del Turco, su reelección fue impulsada en todos los frentes -incluso por esclarecidos referentes de la cultura nacional- bajo el embrujo fatal del llamado voto cuota. Por aquellos días aún cuando ya muchos sabíamos que la burbuja del uno a uno estaba a punto de estallar y que las privatizaciones solo habían servido para enriquecer a algunos y empobrecer a millones, el profundo miedo de ver esfumarse una acogedora mentira hizo que prolongásemos el suplicio por 4 años más y encima lo refrendáramos después apoyando a la Alianza.

Así que para aquellos que por estos lares se preguntan cómo pueden equivocarse tanto los europeos o incluso congratularse por "nuestra" viveza actual, un buen consejo sería que no olvidemos la experiencia vivida ni todo el dolor humano que significó vivirla; porque en este tipo de cosas no existe la "justicia divina" ni hay espacio para las revanchas del muerto riéndose del degollado, al fin y al cabo a lo que estamos asistiendo es al implacable paso de un sistema económico capaz de moler nuestros mejores sueños en el nombre del capital, los intereses y todas sus ganancias.

2 Comentan sin ponerse colorados:

Eduardo dijo...

A la fórmula televisión + capitalismo + consumismo como generadora de estupidez habría que agregarle el miedo, ingrediente infaltable para que un pequeño burgués pase de ser un correcto republicano a un furioso fascista.

Tux dijo...

Eduardo: Creo que se trata de eso, de un miedo estúpido, un temor estupidizante y una estupidez miedosa.