Bolas de cristal

No se qué hubiera pasado si alguno de nuestros referentes históricos estuviesen vivos, eso es pura especulación. Si Evita, el Che, San Martín vivieran ¿qué harían? ¿serían piqueteros, kirchneristas, socialistas, Grupo A o Grupo B?. La bola adivinadora a que apelan quienes responden este interrogante se reduce normalmente a lo que cada uno quisiera que ellos -si aún estuvieran entre nosotros- hicieran.

En todo caso y sin tratar de forzar las cosas, lo mejor es aprender de ellos y dejar las especulaciones sobre hipotéticos presentes a los vivos que deben además proyectar hacia el futuro.

Igual, de mi parte, no puedo dejar de pensar a veces en función de algunas ucronías más pedestres y especulables. Por ejemplo plantear a título de teoría qué hubiera pasado si los juicios que hoy se substancian en contra de Videla y Menéndez hubieran podido desarrollarse hace 20 años atrás, cuando los tiempos judiciales así lo marcaban.

La ucronía oficial -por llamarla de alguna manera- establece que si Alfonsín hubiera querido profundizar en la búsqueda de juicio y castigo a los genocidas el país se le hubiera incendiado, un golpe lo habría puesto de rodillas y el partido militar hubiese regresado al poder de alguna manera.

Lo que ocurrió en realidad es que a partir del momento en que quienes nos gobernaron optaron por sintonizar en la radio del olvido la canción que escuchamos con claridad fue la del ajuste y la resignación.

Entonces aquí vale repetir lo que tantos otros dijeron durante tanto tiempo y que se puede ejemplificar en algunas implicancias políticas muy actuales del juicio "Menéndez III" que se está llevando adelante en nuestra ciudad: Si la justicia hubiese llegado en tiempo y forma ni Angeloz, ni Mestre, ni De la Sota hubieran tenido la mano de obra especializada para implementar sus desgraciados proyectos político-económicos.

Si la señora de la venda y la balanza hubiera dado un espadazo certero a la estructura genocida cuando correspondía, tendríamos una justicia menos corrupta y una policía menos autoritaria... o no, pero bien habría haberse hecho el intento.

Con el diario del lunes en mi mano me pregunto ¿de qué incendio nos salvó la "prudencia" alfonsinista? ¿cuál fantasma exorcizó el indulto de Menem? ¿hubiera sido posible la salvajada neoliberal con los todos represores presos? Tengo que admitir que es mucho más fácil interrogar que responder, pero lo que si tengo claro, es que el país se quemó igual, el fantasma del hambre y la desocupación hicieron estragos y durante buena parte de los años 90, las calles fueron testigos de una lucha permanente entre los que quedaban marginados y los marginadores.

Si la única verdad es la realidad, entonces tengo que concluir que en política, el posibilismo y la permanente justificación tienen costos humanos mensurables contrarios muchas veces a los "prudentes" objetivos declamados, por eso bien valdría hacer el esfuerzo de escapar a su canto y ser menos autocomplacientes.

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