anoche en Olivos
(Foto de pjdigitalvm)
Los tiempos pre-electorales empiezan a desandarse, y en esta ruta los rumores se superponen como en una deliciosa masa de hojaldre que los periodistas políticos saborean con enorme placer, aunque el grueso de los espectadores / lectores piensen que aún es demasiado temprano para perderse en esos menesteres.
Hoy, por ejemplo, era notorio como habían escalado posiciones los chismes que anunciaban una ruptura -indisimulable por cierto- entre los dos principales referentes K de la provincia: Carmen Nebreda y Eduardo Acastello, en función de su postura con respecto al rol que jugará el sector en las próximas elecciones a gobernador. En principio Nebreda ha manifestado varias veces en distintas instancias que para ella es central privilegiar la unidad del PJ y en ese marco aceitar las relaciones con el delasotismo para garantizar que esta se plasme en una lista que "contenga a todos" y apoye al candidato/a presidencial del kirchnerismo. La posición de Acastello a principio de año era similar pero pronto por distintas circunstancias abandonó la idea en especial porque el propio De la Sota no tiene interés en compartir nada con el actual intendente de Villa María. Ellos -De la Sota y Acastello- se conocen desde hace mucho, al punto que Eduardo fue ministro de José Manuel en su primer mandato, y ambos saben que es muy difícil congeniar sus egos y ambiciones.
El Gallego piensa que Nebreda "rinde más" como candidata propia e incluso como compañera de fórmula (en segundo lugar, por supuesto), ya que por su origen gremial, su condición de mujer, y su incidencia en la CGT y en el ámpliamente diseminado sindicato docente, le garantiza un perfil propio que sobrepasa largamente su carga como kirchnerista.
Por supuesto este armado interno que cada vez se parece más a un rompecabezas de 8.000 piezas contempla lugar para todos, y Acastello tiene un importante rol que jugar. El primero es mantener encendido el braserito del Kirchnerismo puro en nuestra provincia y el segundo -mucho más relevante que el anterior- es que en un marco electoral de votaciones desdobladas, él deberá garantizar que la mayor cantidad de intendentes cordobeses hagan coincidir sus comicios locales con los nacionales y desde allí darle tracción trasera a la lista presidencial que lleve a una pingüina o a un pingüino a la cabeza.
Hace pocas horas el villamariense tuvo una jugosa reunión con Néstor Kirchner en la residencia de Olivos, de donde salió muy contento diciendo: "El proyecto Nacional y Popular tendrá candidatos propios en cada pueblo y ciudad de Córdoba". La frase -aclaro por si hace falta- omite expresamente la disputa por el gobierno provincial y municipaliza su papel.
Ahora ¿por qué sucede esto? básicamente porque se parte de la base de que la provincia es del Gallego y se le cede el espacio reconociendo la propia debilidad, pero simultaneamente se avanza sobre una amplia red de intendentes afines, que han recibido mucho apoyo de la Nación en estos dos últimos años. Esa injerencia nacional incluso provocó malestar y chispazos serios con Schiaretti en el 2008 y 2009, pero hoy los desacuerdos parecen cosa de un pasado muy, muy lejano. En el fondo unos y otros, delasotistas y kirchneristas reconocen un enemigo común: Luis Juez, y en ese marco terminan de licuar sus diferencias para acomodar las cargas y afrontar el desafío con la menor cantidad de roces posibles.



0 Comentan sin ponerse colorados:
Publicar un comentario en la entrada