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06 julio 2010

La hipocresía tiene quien le escriba

Ayer una amiga de este blog, la Checha Merchán, diputada nacional por Córdoba (Libres del Sur), planteó en un reportaje al diario Tiempo Argentino una situación de aborto en primera persona; hoy La Voz del Interior publica un extracto de la misma y rápidamente, tal como era de Justificar a ambos ladosesperarse, los ataques no tardaron en llegar en una tira de comentarios que bien podrían haber sido escritos por Torquemada y sus acólitos de la inquisición medieval.

Para estos talibanes de la cristiandad el medio millón de abortos clandestinos que se practican anualmente en nuestro país son solo un dato estadístico sin valor, como lo son los miles de mujeres que mueren por infecciones galopantes fruto de prácticas mal realizadas dada la ilegalidad de las operaciones. Por eso mientras por un lado dicen defender la vida por otro le construyen un puente de oro a la muerte impidiendo que quienes no desean tener hijos e interrumpir su embarazo deban entrar en un círculo nefasto de mentira y fragilidad sanitaria.

Quien ha vivido esta situación sabe que no es fácil afrontarla, primero porque hay que romper con toda una carga de tristeza y dolor personal; segundo porque la protección de lo físico muchas veces choca contra la precariedad de la situación; y tercero porque existe un tremendo negocio informal donde participan policías, matronas de barrio, enfermeras, médicos y farmacéuticos.

El aborto es quizás una de las situaciones más ejemplificadoras de como la hipocresía y la doble moral son engranajes perfectos de una maquinita dedicada a hacer plata a partir de la prohibición taxativa que existe en nuestra sociedad de que la mujer pueda ser dueña de sus tiempos, sus sueños y menos aún su cuerpo.

Aquellos que se dicen antiabortistas se arrogan el derecho de negarle al resto de la sociedad cuestiones básicas que hacen a la libertad de las personas y su derecho a elegir, y eso explica que sean tan reactivos a toda propuesta de educación sexual, masificación de métodos anticonceptivos, la introducción de la Pastilla del Día Después, la colocación del DIU en dipensarios, la ligadura de trompas / vasectomía en hospitales públicos, o el reparto de preservativos.

En Córdoba, los viejos dogmas conservadores apenas si se ocultan bajo una leve capa de modernidad (tan leve que parece pintada a la cal) y por eso en esta provincia nos damos el lujo de tener ministros de salud que escatiman los recursos de planificación familiar que están obligados por ley a entregar; ministros de educación que se dicen progresistas y le tienen pánico a la idea de la educación sexual; políticos más temerosos de la curia que de la integridad física de sus electoras/es, y médicos que lucran en clínicas clandestinas para después dar cátedras de ética pública pro-vida.

Hay que cambiar, hay que avanzar en la legalización del aborto y decir las cosas de frente es un buen punto de partida.

3 Comentan sin ponerse colorados:

EL COLORÁU dijo...

La verdad,tiene unos huevos tremendos,u ovarios,como prefiramos decirle (el concepto e idea es la misma) para contar esa terrible situacion en primera persona. La felicito a ella indirectamente por abrirse con una cuestion tan intima y persona; y a uds por subir la nota.
De los retrógrados que opinan en el diario,evité leerlos porque prefiero no indignarme ni violentarme como me pasa cuando escucho y/o leo comentarios de la misma clase en los diarios de mi ciudad natal,Neuquen.
Abrir cabezas o intentar que cierta clase de cerebros se abran un poco mas es una lucha casi imposible parece.Lo peor es cuando hay negocios clandestinos por detrás,y negocios con la vida de la gente.

Abrazo nuevamente.

Tux dijo...

Colorau: Coincidimos totalmente

corto dijo...

muchos huevos la checha!!! la nota de hoy la enaltece como mujer y como diputada!!! va desde aca mi saludo y solidaridad frente a los torquemadas de siempre.
salu2