Lo que mata es el eufemismo

Los extremos climáticos suelen dejar al descubierto situaciones de vulnerabilidad social difíciles de digerir; pero muchas veces su tratamiento o mejor dicho, cómo se exponen al transformarse en noticia, ocultan aspectos más que importantes.

Inundaciones, olas de calor o de frío (como la que vivimos en este momento) además de causar problemas materiales como el energético vienen asociados con éxodos de gente a la que un temporal le destruyó su hogar o con muertes por diarrea, deshidratación o hipotermia.

En la gran mayoría de los casos esas tragedias humanas se caratulan bajo la generalización de que las lluvias o las temperaturas causaron x muertes, cuando en realidad las causas adjudicadas a la naturaleza suelen ser las menos naturales.

Cuando hay gente durmiendo en la calle, cuando hay niños y adultos viviendo bajo un puente, cuando una tormenta de verano desborda un río y arrastra decenas de casas, es porque hay cosas que como sociedad nos faltan hacer y el verdadero asesino se esconde detrás del eufemismo del momento.

Pocos son los que se mueren realmente de frío o de calor, muchos los que fallecen por falta de vivienda digna y muchos más los que que padecen condiciones de vida indignas por falta de trabajo o de un salario que mínimamente cubra sus necesidades vitales.

El hambre y la marginalidad aún no han sido desterrados ni mucho menos de nuestro país, pero hay ejemplos cotidianos que nos demuestran que existe gente a la que le importa poco esta situación. Sin ir más lejos en Córdoba el PAICOR (Plan Alimentario Integral) que atiende a las escuelas de los sectores más humildes de la provincia, cerró los comedores mientras duren las vacaciones de invierno porque no hay personal docente que abra los establecimientos, y esta verdadera salvajada se repite casi todos los años para la misma época, demostrando que ciertos funcionarios además de obtusos son unos verdaderos inútiles.

Que me disculpen los gradualistas, los pragmáticos, los resignados, los que sueñan con el derrame de la copa y los que creen que todo se soluciona con caridad, pero hay millones de argentinos que necesitan urgente de menos explicaciones y más respuestas proactivas que partan de la base de reconocer que el mejor Club de la Buena Onda se construye siempre sobre la base de la justicia social .

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