Alguien dijo hoy por ahí que ayer los argentinos anduvimos en la máquina del tiempo, ya que anoche nos acostamos en la edad media y hoy nos despertamos en el siglo XXI. El único problema, acoto yo a este magistral pensamiento, es que a nuestra turné intertemporal se le sumaron unos cuantos oscurantistas, de esos que se visten de jueces, contitucionalistas y abogados vaticanistas y que hoy salieron a cuestionar lo que votó el Senado anoche tratando de impugnar la ley de matrimonio de iguales con el argumento de la incosntitucionalidad.
No me caben dudas que estos modernos apoderados de la Santa Inquisición no dudarían ni un instante en quemarnos vivos y en la plaza pública todos los que no creemos en lo mismo que ellos y probablemente -como somos tantos- al agotar el stock de leña usarían como combustible nuestra contitución nacional (las dos bibliotecas).
Para ellos, con afecto y respeto aquí les va otra de Liliana Felipe, para que tararen entre salmo y salmo.
No me caben dudas que estos modernos apoderados de la Santa Inquisición no dudarían ni un instante en quemarnos vivos y en la plaza pública todos los que no creemos en lo mismo que ellos y probablemente -como somos tantos- al agotar el stock de leña usarían como combustible nuestra contitución nacional (las dos bibliotecas).
Para ellos, con afecto y respeto aquí les va otra de Liliana Felipe, para que tararen entre salmo y salmo.



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