Redes sociales

27 agosto 2010

No voy en tren, ni voy en avión

Es tentador, no lo niego, cargarle las tintas a un tipo cuando las cosas no salen como estaban proyectadas o cuando no caminan como uno suponía que debían caminar. Es tentador digo, pero muchas veces es errado.

Tomemos como ejemplo un hecho reciente: la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín, también conocida como ex Fábrica Militar de Aviones o ex Lockheed. Esta planta histórica en Córdoba y en el país fue recuperada para el control del estado nacional durante el 2009 con un gran despliegue de promesas y un acto ad hoc, donde Cristina puso de relieve el carácter estratégico el desarrollo de la industria aeronáutica nacional y lo que significaba en ese marco la recuperación de estas emblemáticas instalaciones.

Pasado el furor de los discursos llegó el turno de los anuncios y así llovieron los comunicados sobre contratos de reparación de aeronaves, actualización de Pucarás y Pampas y hasta de ventas al exterior; pero la verdad es que la Fábrica está prácticamente parada desde su reinauguración y sus empleados han llevado adelante distintas acciones para denunciar la situación, alertando incluso sobre un proceso de vaciamiento en marcha que incluye la licitación pública de tareas que bien podrían asumir ellos con el parque ocioso de máquinas y herramientas.

En ese marco la salida más fácil sería cargarle las tintas a los directivos de la empresa, y en particular a Horacio Viqueira, quien ha asumido la voz cantante de la administración; pero la verdad es que desde el momento mismo en que designaron a alguien como Viqueira a la cabeza del emprendimiento estaba más que claro que el objetivo no fue nunca producir sino mantener la situación en un freezer. En este caso, claramente, la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer. Imaginarse a Don Horacio desarrollando con celeridad y certeza un cargo ejecutivo nunca estuvo en la mente de ningún funcionario nacional, como tampoco es real -a la vista de los actuales resultados- que exista efectivamente una inversión tendiente a plasmar el carácter estratégico del sector tal como se ha declamado en su momento.

Al igual que lo que ha pasado con los trenes y en particular con el varias veces relanzado proyecto de reapertura de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, los discursos van por un riel y los hechos van por el otro. Mientras que por un lado se reconoce la necesidad de apoyar desde el Estado estas herramientas básicas para el desarrollo nacional, por el otro se continúa motorizando la idea noventista de comprar todo hecho, tercerizar e incluso avanzar sobre inexplicables negociados. Tan inexplicables como todo el material ferroviario obsoleto comprado en Europa por Jaime y que hoy se pudre y oxida porque los ritmos de las reparaciones y re-acondicionamientos (llevados a cabo en su mayoría por privados) son increiblemente lentos y económicamente ineficientes.

Pasar de los dichos a los hechos en el campo del desarrollo industrial independiente nunca es fácil y menos aún se puede lograr rápidamente, pero se hace mucho más difícil cuando buena parte de los planteles de gestión están cooptados por funcionarios que ideológicamente no comparten dicho objetivo y que encima -si pensaran diferente- no están preparados para hacerlo.

Aunque suene muy loco y aunque a algunos amigos les parezca un acto de pedigüeñismo con olor a nostalgia, yo sigo soñando con barcos, trenes y aviones construidos en el país por técnicos argentinos, diseñados de acuerdo a nuestras necesidades nacionales y pensados para unir y desarrollar al conjunto de la industria. Y justamente por eso rescato la actitud firme de los trabajadores de la Fábrica Argentina de Aviones que lejos de rendirse defienden a la empresa sabiendo que es mucho más que un taller de reparaciones. Como también rescato a los ex empleados de los talleres de Tafí Viejo quienes mantienen viva la esperanza de otra Argentina custodiando sus herramientas y reclamando por que se cumplan las promesas pronunciadas una y otra vez.

5 Comentan sin ponerse colorados:

Pancho dijo...

Buen posteo. Desilusiona mucho la verdad. Un puntito menos para los Kirchner, lamentablemente.

Ariel dijo...

Está bajo la órbita del MinDef, no del MinPlan. Si sigue el camino del Complejo Alte. Storni (ex-Domecq García + TANDANOR), no habría de qué preocuparse. Hay que ver cuánto hay de cierto de cada lado.
Igual, la DGFM desde que pasó a la órbita del MinPlan desde el Mecon, arrancó fuerte (remodelación y modernización de las plantas, en principio. Nuevas líneas de producción en estos años).

Tux dijo...

Gracias Ariel por la info. olo te acoto que los trabajadores no opinan lo mismo y están en plan de lucha desde hace meses porque la planta está paralizada. Una cosa son los anuncios y otra la realidad, Igual no se pierde la esperanza de que finalmente algo de los que se dicho empiece a reactivar la empresa.

Anahí dijo...

Yo sueño lo mismo Tux, pero me parece que las autoridades están entrampadas en su propio modelo. Ojalá la presión de los laburantes les valga.
Slds.

Tux dijo...

Anahí: Parece que es un modelo cuyas raíces son tan fuertes que va a costar podar.