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31 agosto 2010

Schiaretti y De la Sota en la encrucijada de una relación complicada


¿Y cuándo se larga el Gallego? es la pregunta que recorre como un topo ciego el subsuelo del run-run local. Pero para esa sola pregunta en este momento hay una multitud de respuestas, a veces tan contradictorias que solo sirven para abrir nuevos interrogantes.

Para buena parte de la prensa cordobesa De la Sota ya está en rodaje o a punto de estarlo. Hace unos días el ex-gobernador dijo que a él le gustaría inaugurar en los años por venir la andanada de obras que lanza Schiaretti por estos días, pero además fue más allá, le puso fecha a la interna del PJ: fines de marzo de 2011, una ubicación calendaria que dejaría entrever que probablemente las elecciones a gobernador se realizarían desdobladas de las nacionales en Julio del año que viene.

Ahora bien, Schiaretti es quien debe firmar el decreto que convoque a esa compulsa electoral y por cierto no se ha mostrado especialmente entusiasmado con las opiniones del Gallego sobre el tema, por el contrario ha ratificado que quizás todavía cabría la posibilidad de poner todo junto en octubre. Eso si, todos saben que si esto se diera sería un problema práctico de difícil resolución porque las legislaciones provincial y nacional son tan diferentes en este momento que la única manera de congeniar todo en una misma fecha sería colocando urnas separadas. Esta "solución", a la vista de lo sucedido en el 2007, solo podría abrir la puerta a nuevos cuestionamientos sobre cómo se vota en Córdoba y tendría un costo político que hay que ver quién lo quiere pagar.

El mar de fondo de todo este tironeo está en que Schiaretti ha cultivado y profundizado una muy buena relación con la Casa Rosada, aprendiendo a moverse a dos aguas y sacándole el jugo a la importancia de Córdoba tanto en el plano económico como en el político. Tan buena es la relación que en la Casa de las Tejas los allegados al gobernador últimamente no sienten que le deban nada a De la Sota y menos aún que lo necesiten como intermediario. En ese marco se sienten más libres y distendidos en especial porque también saben que en el 2011 su rol no aparece como central... por el momento. En todo caso al único que realmente le interesa separar las boletas en el 2011 es al delasotismo que quiere ganar la gobernación, pero Schiaretti, más en sintonía con Buenos Aires, cree que unificar electoralmente en una misma fecha garantizaría un arrastre mayor hacia el kirchnerismo, aún cuando se pierda provincialmente. Está claro que ese escenario, al ser completamente hostil a las ambiciones de retorno del ex-gobernador no solo no le parecería atractivo a éste, sino que directamente lo haría desistir.

En este punto y aparte volvemos a la pregunta de arranque ¿y cuando se larga el Gallego? Quizás nadie lo sepa con exactitud en este momento y tal vez la tarea por esta hora sea leer y releer una y otra vez las encuestas para ver si la pileta tiene agua suficiente o no; pero también podríamos cambiar el interrogante por éste otro ¿se largará el Gallego? y en este punto a varios se le quemarían los papeles, porque es una alternativa que aunque hoy parezca de difícil concresión se baraja de tanto en tanto.

Como sea, lo real es que mientras los cuchicheos se redoblan De la Sota está en boca de todos y buena parte de los actores políticos miran hacia su dirección esperando alguna señal para saber qué carta va a jugar.

Mientras eso sucede, los sectores del PJ kirchnerista se nuclean alrededor de Carmen Nebreda (Diputada Nacional FpV) y Eduardo Acastello (Intendente V. María) quienes distribuyen en el paño sus propias fichas. Los primeros cada vez más jugados en el armado profundo con el partido, mientras que los acastellistas -quienes dicen contar con la bendición de Olivos- preparan el lanzamiento de la candidatura a gobernador de su jefe, pero aún sin definir si participarán de la interna justicialista o si directamente presentarán una lista propia.

Entre ambos sectores K hay un abismo que lejos de cerrarse a veces pareciera que se vuelve más profundo, aunque es innegable que vistos muy desde afuera son -cada uno por su lado- dos variantes que brindan respuestas posibles para escenarios potenciales distintos, incluso para el peor de todos: que De la Sota gane las elecciones provinciales para inmediatamente constituirse en el principal referente de la disidencia justicialista y en octubre adorne la cabeza de la lista presidencial del "Peronismo Federal"... ¿no es posible? Hermanos y hermanas todo es posible en la dimensión descocida de Ocoteland.

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