Un poroto tapando el bosque

En Córdoba se discute por estos días la nueva Ley de Bosques en medio de una disputa que ha atravesado buena parte del poder provincial. Esto sucede porque el proyecto que se presenta con dictamen de mayoría en la legislatura, y que cuenta con amplio consenso entre las organizaciones ambientalistas y pequeños productores locales, ha chocado fuertemente contra el compacto frente agroindustrial que tiene en la soja a su principal fuente de ingresos y a la deforestación como herramienta central para ampliar sus ganancias.

El debate se ha ido poniendo cada vez más complejo y espinoso porque la nueva ley debe estar en línea con la legislación nacional y debe ser votada antes del 11 de agosto para que lleguen desde la Nación los fondos que financiarían su implementación. Esta perentoriedad hizo estallar varias crisis entre la mayoría de los actores políticos que se mueven alrededor del tema. El gabinete provincial por ejemplo ha sido escenario de chisporroteos varios porque Schiaretti ha apoyado el proyecto mientras que su secretario de Agricultura le ha prometido a los pooles detener y modificar de fondo su perfil proteccionista.

El bloque de legisladores del PJ se ha mostrado costosamente unido porque si bien manifiesta su apoyo a la propuesta que ayudó a redactar ha crujido varias veces ante la rebelión de varios de sus componentes no muy convencidos de ponerse en contra a los agrogarcas de sus pueblos. El radicalismo en tanto apuesta mayoritariamente al rechazo de la propuesta pero no se descarta que algunos de sus miembros se sumen al oficialismo, mientras que el bloque del Frente Cívico se ha partido y aparentemente votará dividido. Por detrás de todos, se nota claramente la mano del lobby sojero, que ha jugado sus últimas fichas en tiempo de descuento repartiendo un comunicado de la FAA que amenaza con cortes de ruta en el norte provincial si el proyecto de ley es promulgado tal como está.

Mientras esto sucede, en el campo varios incendios tempraneros, cuando todavía no habían empezado los fríos actuales ni la sequía estacional, prendieron la luz de alarma porque dio la sensación de que varios interesados comenzaban a limpiar sus campos antes que la nueva legislación entrara en vigencia y les impida bajo pena de multa, reforestación o cárcel continuar la destrucción del ya muy escaso bosque nativo.

Esta maniobra de quema preventiva no tendría nada de extraño sobre todo si constatamos que buena parte de las tierras boscosas arrasadas por el fuego el año pasado, hoy ostentan un brillante manto verde de soja, lo que denuncia que más allá de los discursos que pretenden establecer una unión intrínseca entre la naturaleza y el productor, en realidad lo que se oculta es una actividad extractiva que lleva al límite la capacidad de todos los recursos naturales.

De esta forma millones de hectáreas de bosques se han convertido en carbón, ceniza y humo en nuestra provincia. Decenas de especies de pájaros y pequeños animales han perdido su hábitat, se han envenenado con herbicidas y se encuentran a punto de extinguirse o vagando sin encontrar sustento por campos que han cambiado su paisaje radicalmente. Del otro lado una verdadera plaga de palomas (especie exógena) ha invadido buena parte de los sembrados de girasol porque tienen alimento a granel y no hay a la vista ningún depredador... salvo el hombre que las combate a escopetazo limpio, depositando decenas de toneladas de plomo sobre el terreno. De una forma u otra la contaminación continúa y se extiende. (Aclaración necsaria, en los comentarios Benigno me especifica que la UNC estima que son 600 toneladas anuales de plomo las que se dispersan a los tiros solo sobre el norte de Córdoba).

Hoy miércoles se escribirá un nuevo capítulo de esta historia cuando una marcha de pequeños productores rurales, organizaciones ecologistas, corrientes políticas y agrupaciones estudiantiles llegue hasta las puertas de la Legislatura exigiendo que se respete el proyecto original. Y es allí donde creo que deberíamos estar todos los que pensamos que defender los recursos naturales es mucho más que una consigna "piola" porque implica poner en juego gran parte de nuestro presente y todo nuestro futuro.

7 Comentan sin ponerse colorados:

Mariano T. dijo...

Decenas de toneladas de plomo?
ja ja.
Existe el metomil.

tux dijo...

Mariano T: Hay estudios de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad Nacional de Rio IV, que demuestran la alta contaminación de Plomo en el campo. Ambos estudios fueron realizados en los dos últimos años. Están disponibles en internet.

Existe el metomil, pero la munición de plomo es más barata.

Además si no le cree a las universidades hay una movida muy fuerte de la FAA de denunciando lo mismo y exigiendo una legislación que regule la situación.

Benigno A. dijo...

El dato concreto de la UNC no contempla decenas de toneladas de plomo sino centenares de toneladas. Para ser más precisos 600 toneladas de plomo por año concentrados en el norte cordobés. Además de este estudio y el la UNRC hay otro de la UNL con el mismo tema y muy preocupante en la zona de arrozales del Litoral.

Mariano T. dijo...

Plomo de municiones?
estan seguros?
Saben cuantos tiros son 600 toneladas?

Tux dijo...

Mariano: Si, son las cifras que maneja la UNC a través de la Facultad de Ciencias Naturales que hizo un censo bastante extenso.
La idea era investigar el impacto ecológico de la caza de palomas que se hace masivamente como parte de la industria turística local y terminaron dándose cuenta que había parámetros altos de plomo también en zonas agropecuarias porque las palomas son una plaga que se combate a escopetazo limpio.
Esto fue noticia nacional, incluso hace dos meses escuché a un productor explicar que en sus campos las palomas son tantas que ya hasta anidan en el piso.
Otra muestra de como la sobreexplotación de los recursos rompe con los ciclos naturales.

Mariano T. dijo...

Cada vez que lo releo me da más risa.
Contaminados por el plomo de los cartuchos?
Es impracticable matar las palomas de a 1. El que anda con la escopeta es para espantarlas.
Salvo que los cordobeses sean muy brutos.
Acá en la pcia de Buenos Aires, se usan cebaderos. Antes de la siembra se desparrama maíz para que las palomas se acostumbren a bajar y comerlo. Despues de dos semanas se desparrama maíz envenenado, y patapúfete, mueren de a cientos en cada campo. Con ese sistema en 3 años desapareció un problema que era muy preocupante en la costa. eso no funciona con las cotorras, a las que las municipalidades contratan gente para que les envenenen el nido con grasa+carbofuran.

Tux dijo...

Mariano: O sea que el problemas son las tres (3) universidades que han hecho estudios sobre el tema. Ok, debe ser así, usted la tiene mucho más claro que esas instituciones académicas.
Cuando lo vea a Pizichini le voy a decir que dejen de habalr giladas y que hagan como hace Mariano T, que de matar palomas sabe un fardo.