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16 septiembre 2010

Más papista que el nazi

El que ayer fuera nazi, hoy es papa, y viceversa

En su visita a Escocia el papa Benedicto XVI ha dado varios discursos en los cuales ha continuado con su prédica ultraconservadora e intolerante, al punto que ha dedicado un llamativo párrafo para condenar al ateismo poniéndolo en pie de igualdad con el nazismo:

(...) Podemos recordar cómo Gran Bretaña y sus líderes se enfrentaron a una tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba nuestra humanidad común, especialmente a los Judios, a quienes consideraban no aptos para vivir. Recuerdo también la actitud del régimen con los pastores cristianos y religiosos que dijeron la verdad en el amor, se opusieron a los nazis y pagaron por esa oposición con sus vidas. Al reflexionar sobre las enseñanzas aleccionadoras del extremismo ateo del siglo XX, no debemos olvidar nunca cómo la exclusión de Dios, la religión y la virtud de la vida pública conduce finalmente a una visión truncada del hombre y de la sociedad y por lo tanto a una visión "reduccionista de la persona y su destino ". (discurso competo aquí)

Se ve que los que no pensamos como la Iglesia Católica ni creemos en su sistema de deidades somos equiparables a los genocidas que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial y una de las peores matanzas sistemáticas de las cuales la humanidad tenga memoria. Una afirmación que solo puede ser sostenida por una enorme dosis de fe, pero que no soporta ningún cruce con la razón ya se que da de narices con la realidad. De hecho basta ver nuestra propia historia nacional para encontrar que los nazis argentinos fueron profundamente religiosos, dotaban a las fuerzas armadas de capellanes, hacían bendecir sus armas e iban siempre a misa. En los cuarteles, las oficinas de gobierno y los chupaderos de la dictadura nunca faltaron las imágenes de cristos y vírgenes, pero claramente dios estaba excluido de allí como concepto benefactor y en ese sentido es imposible dejar de decir -parafraseando al papa- que los torturadores, con sus crucifijos y rosarios a cuestas tenían una visión truncada del hombre y de la sociedad y por lo tanto a una visión "reduccionista de la persona y su destino".

Por otra parte el propio Ratzinger, dedica parte de su alocución a recordar a los religiosos que se opusieron al régimen fascista y pagaron esa osadía con sus propias vidas, pero no explica que él mismo fue parte de las Juventudes Hitlerianas y que su incorporación a la misma fue notable ya que se constituyó en el primer seminarista en ser parte de esa fuerza. El papa habla de los nazis porque sabe mucho del tema, pero cuando habla de los ateos se nota que nunca entendió nada.

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Finalmente un consejo de estilo para los amigos redactores / periodistas: Tengan presente siempre que "papa" se escribe con minúscula, por tratarse de un nombre común. Esta norma se traslada a "santo padre", "pontífice", "obispo de Roma" que se suelen usan como sinónimos.

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