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15 noviembre 2010

Ah, París, París. La Torre Eiffel, el Sena, el Club, la estafa

El gobierno argentino se apresta finalmente a pagar sin que medien mayores consultas, la totalidad de lo adeudado al denominado Club de París, un pool de 19 países, principalmente europeos que han solido prestarnos algunos dinerillos en el pasado.

Por supuesto esta deuda no será repudiada por casi nadie y los legalistas rebatirán cualquier cuestionamiento alzando su dedo pagador y diciendo que la misma "es legal porque ya ha sido reconocida por otros gobiernos democráticos". Y esto último -que ya fue reconocida- es cierto pero no es menos real que un robo es siempre un robo al cual en primer lugar hay que denunciar para evitar que te vuelvan a afanar.

Para que quede claro: la deuda con el Club de París ni es legal ni es legítima, sino que es odiosa y es parte de una larga cadena de estafas a la cual el gobierno ha decidido "honrar" para que el "mundo acepte que somos confiables" para los inversores extranjeros. Los negociadores argentinos no van cuestionar su origen sino que se han puesto un objetivo no muy lejano: que los pagos se planifiquen de forma realista y sin intervención del FMI.

Pero seamos realistas en serio, aquí no se trata de plantear falsos principismos o ejercer el testimonio, sino básicamente de recordar que una parte de lo adeudado fue tomado por la dictadura militar pasada y lo que es peor, ya en el año 1985 un equipo de auditores estableció sin lugar a dudas que el grueso de esos fondos NUNCA entraron al país. Encima los que llegaron se aplicaron a la compra de armas de fabricantes europeos (¿te acordás de los Super Etendart y los misiles Exocett) o a financiar obras privadas de contratistas holandeses que no se hicieron y que finalmente fueron realizadas por la nación a través de Gas del Estado con dinero propio.

A pesar de las pruebas irrefutables que contenía este informe oficial el entonces presidente Raúl Alfonsín decidió convalidar la deuda sin impugnarle ni un centavo, decisión que fue aconsejada por dos amigos de la city porteña: Carlos Melconían y Daniel Marx, economistas siempre preocupados por el bienestar de los acreedores externos.

No caben dudas que la historia con el Club es harto escabrosa y el mismo siempre tuvo onda con los militares golpistas, al punto que su nacimiento data de 1956 (remember Revolución "Libertadora") cuando los filántropos del viejo continente decidieron bancar al gobierno de facto refinanciándole no poca plata a sujetos como el Almirante Rojas.

Luego le llegó el turno a Menem quien en 1993 llamó a la Ciudad Luz (vía japoneses) para que le alcanzaran 700 millones de dólares para comprar la garantía de los bonos del Plan Brady, otro desfalco de proporciones que con la promesa de desendeudar a los países del Tercer Mundo terminó por ahogarnos en la lógica impuesta por el modelo global de valorización financiera.

Más tarde y en medio de la hecatombe producida por el desbarrancamiento final de la convertibilidad, De la Rúa pidió prestados a España 985 millones de dólares para financiar el tristemente célebre blindaje, y si bien este acuerdo fue realizado en forma bilateral, los españoles se las arreglaron después para hacerlo entrar dentro de las acreencias del Club a fin de asegurarse su pago. Recordemos de paso que, como se dijo ya en esos días, el préstamo no era tal sino que se trataba de un asiento contable para darle un horizonte de confianza a los mercados... eso si, ahora hay que pagarlo como si fuera bueno, aunque los mercados no hayan confiado nada de nada ni en Chupete, ni en Cavallo ni en la mítica canasta de monedas que reemplazaría supuestamente al uno a uno.

Lo real y tangible es que de esa plata los argentinos no vimos casi nada, a lo sumo observamos como convidados de piedra los anuncios sobre qué se haría con ella y la promesa de menores angustias futuras gracias a su concurrencia. Pero la verdad hay que decirla sin medias tintas: hoy mismo, lo que se presenta como un éxito no es más que otro oneroso fracaso donde la perinola ha cantado "Ponen Todos".

8 Comentan sin ponerse colorados:

Anónimo dijo...

Ya que te ponés realista frente a este tema, cuestión que comparto, me permito un comentario general. No es cierto que existan sólo dos opciones, pagar o no pagar (vía denuncia judicial o lo que sea). Existe una tercera, que es la que siempre uso la derecha, que se llama re-financiar. Lo que anuncia el gobierno es que va a negociar un plan de pagos (habrá que ver a qué tasa y en qué plazos, he aquí un dato importantísimo), pero sin la auditoria del FMI, es decir, que deja de lado la posibilidad de entrar en un proceso de refinanciación permanente de esa deuda. De las tres opciones, se podría decir que la mejor es "no pagar" (después vemos cómo bancamos esa decisión, luego de una renegociación con los acredores privados que fue durísima en términos económicos y jurídicos), pero la peor de todas era entrar a donde te querían llevar todos los factores de poder (externos e internos), la renegociación tutelada (que es donde están hoy Grecia y España y vendrán más). Me parece de una honestidad intelectual elemental reconocer que la posición firme del gobierno de no aceptar la tutela no es un dato menor, no es un "maquillaje", sino que configura una tercera posición (perdón, fue si querer) en materia de política financiera.

Esteban

Tux dijo...

Anónimo: Pagar sin cuestionar ni una coma, ni un centavo no es un síntoma de fortaleza, sino repetir el esquema clásico de darle la razón a los acreedores sin chistar.
Aquí hay muchos puntos oscuros que van más allá del FMI y la independencia o no de este organismo.

Fede M dijo...

Tenés razón Tux.Toda la razón. A partir del 2011, cuando Pino sea presidente puede declarar la invalidez de la deuda y declarar el default nuevamente con la legitimidad del camión de votos q va a sacar en la eleción presidencial y la anuencia de la la carrada de diputados y senadores q Uds. van a poner en el congreso sumado a lso de sus aliados tácticos de la derecha entregadora.
Mientras tanto, somos nosotros los q gobernamos y, por caso, se nos canta hacerlo así.

Gracias por el consejo.

Tux dijo...

Fede M: ¡Aramos! dijo el mosquito... ponga cara de poker y la próxima vez usted paga la ronda ya que lo veo tan dadivoso con la guita ajena.

Fede M dijo...

Apa... mire Ud. uno creía q esa es la funcion de un administrador, como es el Estado. Casualmente lo que define al liberalismo más abyecto es ese rechazo viceral a la intervención del Estado. Felicitaciones! veo q las nuevas amistades le están haciendo bien.

Por cierto, parte de ese dinero, sirvió para sostener a la convertibilidad, es decir, en la ficción del uno a uno, cada vez q compraba un caramelo en pesos convertibles, hacía uso de uno de esos dólares.
Esa plata llegó, a un costo elevadísimo para la Nación y para el País. Pero la sociedad la convalidó en 1995 y 1999, con todas las consecuencias q ya sabemos.

Por cierto, hablando de cosas prestadas, ando buscando unos votos propios que me los usan para otra cosa, no tiene información por ahí de donde podrían estar?

Tux dijo...

Fede M: Una estafa es una estafa y no hay forma legal de convalidarlo, solo hay versitos de jardín que le enseñaron los maestritos del liberalismo económico.

corto dijo...

fede m, que vos como ex funcionario de giacomino hables de votos prestados... en fin, asi estamos. tu jefecito viqueira nunca lo hizo, nunca nunca pssss!

corto dijo...

si hasta en la foto de facebook salis con giacomino!!!