El proceso actual de canje de deuda y de búsqueda de refinanciación con el Club de París tiene como objetivo central reincorporar al país al mercado de crédito internacional, tal como lo han expresado numerosos funcionarios del ejecutivo nacional, lo cual en criollo simple implica comenzar a reendeudar a la Argentina.
La pregunta en todo caso es si es bueno o es malo conseguir financiamiento externo para mantener en funcionamiento la economía local y ahí es donde aparecen varias respuestas contradictorias y algunas dudas.
A nivel internacional se sostiene que muchos países están recurriendo al crédito externo ya que han dedicado buena parte de sus recursos a revitalizar su mercado interno, proteger sus sistemas financieros y aplicar distintos planes más o menos keynesianos o más o menos ortodoxos de acuerdo al perfil ideológico de sus gobernantes. Lo concreto es que en todos estos casos la única salida para sostener sus recuperaciones o evitar seguir cayendo en la depresión es recurrir a los bancos que hoy están ofreciendo dinero a muy bajo costo.
Es más, los intereses son muy inferiores a los que manejan en el Ministerio de Economía que piensan en tasas del 10, cuando -según fuentes "especializadas"- se están ofreciendo préstamos a tasas del 5, lo que hizo preguntarse a un periodista como Zaiat del Página 12 si todo el esfuerzo y el desgaste con los DNU no era demasiado importante para tan poca ganancia. Aquí, desde mi lugar de neófito en la materia económica sumo mis primeras dudas con la deuda ¿realmente esa es la mejor tasa que el país puede conseguir? y ¿vale la pena?
Como todos sabemos que la banca internacional no trabaja como Garbarino -en cuotas congeladas o intereses fijos- y a raíz justamente del proceso del que hablaba más arriba, en que muchas naciones salen a tomar créditos para salvar sus déficits, las expectativas a mediano plazo de muchos economistas indican que una vez más estamos ante un panorama donde paulatinamente las tasas de interés irán en ascenso por el aumento de la demanda de dinero fresco, a lo que se suma que hay fuertes incertidumbres sobre si la FED mantendrá en los EE.UU. la tasa actual super baja o comenzará a reajustarla a medida que la economía norteamericana comience a recuperarse, lo cual empujaría hacia arriba los intereses bancarios. Entonces me aparece la segunda duda, porque me pregunto si no estaremos frente a un fenómeno similar al de mediados de los '70 cuando en plena crisis mundial y con la dictadura en la Argentina, los bancos del primer mundo salían a ofrecer dinero barato (dinero que sobraba gracias a la explosión de los precios del petroleo) y terminaron cobrándolo décadas más tarde con tasas siderales.
Llegado a este punto junto las primeras dudas con la segunda y me interrogo: si ahora nos reendeudamos 5 puntos por encima de lo que indica el promedio y nos atamos a tasas variables que tenderán "naturalmente" hacia el alza sin que haya hoy un techo definido para la misma ¿no estamos entrando otra vez a un juego peligroso donde hay muchas variables centrales en la nebulosa?
Finalmente y a la luz de como se está manejando el canje,
- donde aparecen consultoras vinculadas a funcionarios del ejecutivo nacional;
- donde no se puede conocer un detalle de los tenedores de bonos que serán beneficiados con la operación;
- donde existen actores bancarios y abogados conocidos que están atendiendo los dos lados del escritorio al mismo tiempo para cobrar comisiones y honorarios fabulosos,
- y donde parece que hay más apuro que claridad en estas resoluciones tan importantes...
creo que tengo todo el derecho a sentir que esta película ya la vimos remixada varias veces desde su versión original producida por la Baring Brothers.
Discutir el tema de la deuda no puede estar circunscripto a un círculo de iniciados, tampoco es legítimo que los detalles del canje se conozcan retaceados y casi como si se tratase de un secreto militar, y no es para nada positivo que sigamos avanzado en un mecanismo que repite los mismos vicios del pasado con el agravante que pareciera que existe un cerrojo para investigar cuánto de lo adeudado es legítimo y cuánto pertenece al campo del delito. Al fin y al cabo cuando se trata de pagar, "honrando" por igual préstamos legales y estafas descaradas, el esfuerzo lo hacemos millones de argentinos, muchas veces con un costo humano mucho más cuantioso y difícil de medir que cualquiera de las fortunas amasadas por aquellos corruptos que durante décadas nos entregaron atados de pies y manos.