Redes sociales

14 enero 2011

Cuestión de prioridades

En el "progreso", estupido. Es el estúpido "progreso"

La demolición de la Casa de las Tejas ha dejado a Córdoba momentaneamente sin sede para el ejecutivo provincial, los funcionarios entonces han debido mudarse a instalaciones alquiladas hasta que finalmente el Centro Cívico proyectado en los predios del ex Ferrocarril Mitre esté concluido.

La celeridad con que todo este movimiento se ha dado ha dejado de lado un elemento que ayer -al inaugurar el inicio de las obras del Parque de las Tejas- Schiaretti anotó como fundamental de su gestión: la consulta y el consenso con todos los sectores de la sociedad. En realidad, más allá de alguna charla con la Universidad Nacional de Córdoba, que en un punto fue bastante formal, es muy difícil saber a que otro estamento social requirió opinión el gobernador, lo cual sin dudas terminó de hacer que el proceso fuera mucho más veloz y funcional a los tiempos electorales que precisan de sonoras inauguraciones en este 2011.

La rapidez y contundencia con que las topadoras están actuando no pueden tapar con el polvo que levantan, las gruesas irregularidades que se han cometido en el trajín de estos dos o tres últimos meses. El pago de importantes alquileres para reemplazar por largo tiempo a las oficinas demolidas; las onerosas obras de mantenimiento realizadas apenas unas semanas antes de que las piquetas comenzaran su labor; la adjudicación de la faena en forma directa a un pool de empresas contratistas, el inicio de las tareas sin las autorizaciones correspondientes y la destrucción expeditiva de un edificio de indudable valor histórico, hablan mucho del estilo de una gestión que gusta de presentar los principales actos de su administración como hechos consumados, ocultando con discursos ampulosos y modernistas, enormes negociados realizados a costas del erario público.

Como contracara de todo el apuro e incluso de las sobreactuaciones de autoridad y ejecutividad de ciertos funcionarios, del otro lado de las prioridades encontramos que gran parte de las obras de refacciones a las escuelas y colegios públicos que debían realizarse en enero, se encuentran paralizadas, con los establecimientos cerrados y sin que se vea en ellos a algún albañil o pintor realizando alguno de los arreglos que fueron comprometidos con las comunidades educativas el año pasado. La excusa utilizada por voceros del oficialismo es que "las empresas están de vacaciones"... de vacaciones para arreglar establecimientos pedagógicos pero trabajando a toda máquina para demoler edificios... Una muestra clara de cuáles son los valores y escala de importancia que a cada cosa se le adjudica desde el gobierno.

El pingüe negocio montado sobre el Parque de las Tejas y el Centro Cívico hoy ocupa un lugar privilegiado entre las preocupaciones del estado, mientras que la educación pública recién moverá el amperímetro cuando empiecen las clases y los maestros, profesores, padres y alumnos entren a las aulas y vean que los techos siguen destruidos, las instalaciones eléctricas deshechas, las cloacas tapadas y que algunos recintos son reemplazados por contenedores metálicos dispuestos en los patios escolares.

Llegados a ese punto cabe preguntarse cómo reaccionarán los estudiantes que el año pasado protagonizaron las tomas y las distintas marchas que sirvieron para denunciar el pésimo estado de los colegios. Tal vez las tomas y planes de lucha se repitan y es probable que Schiaretti, mientras firma cheques y corta cintas, vuelva a tratar a la gente que se moviliza en defensa de la educación pública de autoritarios y fascistas, encubriendo con sus alocuciones monótonas que las promesas incumplidas son una bomba de tiempo.

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