Redes sociales

29 enero 2011

Mal abrigo, mal intendente (mea culpa)

Foto: CbaNoticias
En la municipalidad de Córdoba existe un programa social denominado "Abrigo", el mismo está destinado a brindar asistencia, alimento y refugio nocturno a ciudadanos en situación de calle. Ayer nos enteramos que el albergue "Sol de Noche", que debiera cumplir tales funciones se encuentra cerrado desde principios de enero por tareas de refacción; pero lo peor es que por el momento las obras están paralizadas (¿por falta de pago quizás?) y por lo tanto aún no se sabe si reabrirá sus puertas a principios de febrero tal como estaba programado. (Ver nota muy completa sobre esta situación en el portal de CBAnoticias).

Metida una vez más en uno de sus periódicos recambios de funcionarios la actual gestión ha descuidado nuevamente una de sus obligaciones básicas y ha dejado en la calle por un mes a las más de 70 personas que utilizaban esas instalaciones todo el año. El mar de fondo es que la Secretaría a cargo de esta dependencia ha quedado acéfala de hecho ya que su titular, Juan Pablo Viola, ha renunciado y buena parte de las tareas administrativas están congeladas.Como ya ha sucedido en el pasado los enroques internos y las disputas distraen a gran parte del personal político municipal tanto de lo importante cuando no de lo urgente.

Giacomino, recién llegado de sus vacaciones, pone cara de serio, no hace declaraciones y solo anuncia que finalmente ha aprendido a administrar la ciudad, mientras los carteros reparten los cedulones del Inmobiliario Municipal con aumentos de hasta el 100%. Gran aprendizaje.

Sus funcionarios, especialistas en twittear frases filosas contra quienes los cuestionan o hacerse autobombo cuando de tanto en tanto cumplen con su función de manera decente, miran para otra parte como si realmente fueran incapaces de reconocer la realidad que los rodea, la urgencia de ciertas necesidades y las obligaciones indelegables que le competen al municipio.

Supongamos por un instante que esta barbaridad de cerrar el albergue y de suspender la ayuda que recibían estos indigentes hubiese sido llevada a cabo por alguien como Macri (quien nos tiene casi acostumbrados a estas salvajadas) seguramente más de un medio "nacional" se hubiese hecho una fiesta con la noticia; Twitter y Facebook se hubiesen llenado de observaciones geniales sobre la inhumanidad de cierta gente y miles de voces se habrían levantado para denunciar lo mal gobernada que está una de las principales metrópolis del país. Pero como de esto pasó en Córdoba -apenas el 2do. conglomerado urbano de la Argentina- y como además no se puede decir lapidariamente "Mauricio lo hizo", varios justificadores profesionales (de esos que vienen ejerciendo la justificación desde que estaban con Menem y/o De la Rúa) no solo que ya encontrarán la excusa perfecta al desastre perfecto sino que además se pararán como supuestos héroes incomprendidos.

Hoy, cuando la adminitración de Giacomino desfallece y pareciera que ni el tiro del final le va a salir, tengo que hacer un mea culpa, porque a este tipo yo lo voté, confié en que podía terminar de levantar la ciudad después del desastre de Kammerath, creí que podría empujar a Córdoba hacia el progreso; pensé que no entraría en el negocio con las empresas constructoras; jugué mi voto a favor de la desaparición definitiva de los modelos neoliberales de gestión; aposté que iba a gobernar para la gente, para los pobres, para incluir a los marginados. No lo vi ni lo sospeché siquiera como un revolucionario, solo esperaba a alguien que tuviera como norte la justicia social y la honestidad pública. La verdad es que objetivamente, ahora que lo pienso, cuando voté pedí muy poco, pero evidentemente para Giacomino hasta eso era una meta imposible de alcanzar.

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