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15 enero 2011

Una adenda para Osvaldo Bayer

Hoy en Página 12 aparece una nota de Don Osvaldo Bayer donde denuncia con bastante acierto la artera movida desarrollada por el oficialismo provincial a fin de cambiar el nombre de la Avenida de Circunvalación, llamada Agustín Tosco, por el del militar y caudillo federal Juan Bautista Bustos. (ver nota del Página aquí).

El escrito se acerca mucho a la verdad y desnuda en gran parte lo que ha ocurrido con éste asunto, pero cae en un error al cual sería bueno tratar de subsanar o al menos dejar establecido: El proyecto para trocar un nombre por otro fue presentado para ser tratado sobre tablas por el legislador del PJ Daniel Paserini, pero por pedido expreso del gobernador Schiaretti. De hecho y como es fácil de constatar, en todas las crónicas del momento se dice claramente que fue Schiaretti el impulsor activo de la medida y fue quien instruyó a Paserini para que lleve su deseo hasta la Legislatura; por eso llama tanto la atención que la figura del gobernador no sea referenciada ni una sola vez en el texto mencionado.

Para poner las cosas en un contexto mayor es necesario decir también que la decisión del ejecutivo fue tomada en el marco del rescate de la imagen de Bustos quien sin dudas ha sido ninguneado en más de una oportunidad por la historiografia conservadora y tradicionalmente unitaria que prevaleció en Córdoba por muchísimas décadas. El tema es que para resaltar a uno (Bustos) se eligió descartar a otro (Tosco) y esta elección, viniendo de quien viene (Schiaretti) no es casualidad.

Las motivaciones ocultas del gobernador las podemos sospechar en los viejos rencores de una ortodoxia que a pesar de la distancia temporal que nos separa de Mayo del 69 y del Cordobazo, aún no puede digerir que esa rebelión popular se identifique tanto con un dirigente clasista no peronista. Esta antinomia, aunque parezca extraña y fuera de lugar, salta con insistente periodicidad y no faltan los viejos caudillos sindicales que aún hoy reclaman airados por el rol, injustificadamente preponderante según ellos, que la tradición popular, los historiadores y los periodistas le han dado al desaparecido dirigente de Luz y Fuerza de Córdoba.

Por otra parte, y creo que esto es central, fue ese Sindicato, llevando siempre a Tosco como bandera, el único que pudo torcerle el brazo a la administración de De la Sota y detener en seco el proceso de privatización de la EPEC que habían iniciado los gobiernos radicales, pero que Unión por Córdoba no pudo culminar. Además la dirigencia del PJ no banca a Luz y Fuerza capital al punto que varios de sus delegados y activistas permanecen hoy bajo proceso judicial por haberse opuesto durante el 2009 a los ajustes realizados en la Caja de Previsión provincial.

El actual gobierno provincial no tiene entonces ningún interés en abonar con actos y homenajes públicos perdurables la memoria de un dirigente que no solo representa una forma de organización sindical que rechaza, sino que además ha trascendido como un ejemplo que en la actualidad enciende y aviva la rebeldía popular.

Si bien es triste que una avenida importante ha sido despojada del nombre de Agustín Tosco, también es cierto que el Gringo jamás peleó para convertirse en prócer, placa o estatua; él se hizo calle y se vuelve a hacer calle todos los días en que alguien reclama por lo justo, y en un momento cualquiera, casi sin justificación, la gente empieza a cantar espontáneamente: ¡Se siente, se siente, Tosco está presente!

2 Comentan sin ponerse colorados:

C.A.T. dijo...

Estimado Tux:

Excelente la aclaración y, de paso, refrescar la memoria de ciertos "desmemoriados" del verdadero porqué de la inquina del PJ contra el Gringo.

Tux dijo...

Gracias CAT