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12 enero 2011

Visiones y estrategias desdobladas


Después de que hace unos días Schiaretti plantease que las elecciones provinciales se harían bajo la legislación de la reforma política aprobada por la legislatura el año pasado y que por lo tanto esto implicaba que en este 2011 tendremos en Córdoba dos fechas diferentes para elegir gobernador primero y presidente después, distintas charlas veraniegas me fueron acercando las visiones de algunos interesados.

En principio las primeras especulaciones giran sobre lo evidente: esto apura los tiempos de todos los candidatos y plantea muchos interrogantes sobre cómo se armará la campaña. De hecho el primer dato ya lo había tirado el propio De la Sota quien antes de las navidades había declarado (casi como quien le pide un regalo a Papa Noel) "Lo mejor sería una campaña corta y contudente", un esquema que tiende -desde su punto de vista- a favorecerlo ya que así podría desplegar en pocas semanas todo el arsenal marquetinero que el reconfirmadisimo Duda Mendonça tiene. Si este es el criterio que finalmente prevalece en el partido gobernante, lo más probable es que las elecciones provinciales sean en julio próximo.

Desde el kirchnerismo cordobés la definición del gobernador no ha caído nada bien, pero las interpretaciones son tan dispersas como el propio espacio. Para algunos la jugada de Schiaretti es directamente una "hijoputez" que solo pretende seguir apretando para ver que más puede sacarle al gobierno nacional; para otros es una señal de que el PJ cordobés privilegia su propia superviviencia y la salud política de De la Sota por encima de la continuidad del "proyecto nacional"; mientras que para los grupos alejados de la interna justicialista "es una pésima señal" pero también una confirmación de que es imposible esperar algo bueno del partido, por lo que lo único que resta es trabajar muy duro "para garantizar la mayor cantidad de votos cordobeses para Cristina". Con estos diagnósticos bajo el brazo mientras unos apuntan a seguir apretando para torcer la mano del Flequillo, otros proponen avanzar en empiojar la interna para presentar lista propia o, en el peor de los casos, ser prescindentes en el turno provincial.

Mientras tanto en el juecismo toman todas estas declaraciones con pinzas y avanzan con pies de plomo tratando de no enredarse en la interna del PJ ni en las especulaciones que le comen la cabeza a varios, pero por otra parte aprieta públicamente y cada tanto para que finalmente el ejecutivo provincial se defina y le ponga una fecha segura a las elecciones para a partir de ahí mostrar cuál son los naipes con los que juegan.

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