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28 febrero 2011

El tren


Escuché el otro día al ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación diciendo que era fundamental para el país que la producción del campo pudiese salir con valor agregado desde su propio origen.

El enunciado de la frase es tan oportunista como vacía, en particular cuando no se explicita que para hacerlo es necesario tener un plan integral de desarrollo de las economías regionales de carácter federal. Es decir que cada región productora tenga no solo las plantas industriales que le agregarían valor a sus productos, sino que además tuvieran garantizado su transporte hacia los centros de consumo, los puertos de exportación y la provisión de insumos básicos para los procesos industriales.

Todo esto implica un esfuerzo y una planificación de largo plazo que evidentemente no existe. Por ejemplo, nada de esto se puede asegurar sin un cambio radical del sistema de transporte argentino, donde sea el tren y no el camión el eje que no solo permita movilizar materia prima, insumos y productos terminados de forma eficiente, segura, limpia y barata.

Desde este punto de vista, recuperar el sistema ferroviario argentino no tiene, ni puede tener jamás un sentido romántico, sino que debe ser visto como una forma de federalizar también las fuentes de trabajo especializado, permitiendo que las fábricas más complejas, con sus salarios más altos y exigencias técnicas superiores, se desarrollen en el interior del país, lo cual en el largo plazo garantizaría un proceso de distribución de la renta mucho más justo y extendido geográficamente, que el actual.

Defender y desarrollar las economías regionales es una oración que muchos candidatos y funcionarios rezan en público, porque suena bien y es mucho más barato decirla que hacerla; pero ya es tiempo de que pongamos ese enunciado en la vida real, rompiendo los paradigmas del centralismo portuario y el supuesto eficientismo neoliberal que convenció a millones de que los trenes son obsoletos o un malgasto de dinero.

Hoy, la realidad es contundente: el sistema vial está ampliamente colapsado, de hecho hasta la recientemente inaugurada autopista Córdoba - Rosario ya está sobrepasada y necesita de dos manos extras; el parque automotor, con su secuela de contaminación y accidentes, se multiplica aceleradamente porque en nuestro país el desplazamiento de personas y cargas se realiza casi exclusivamente por las rutas, mientras que millones de vías ferreas duermen el sueño del óxido y el abandono.

Romper con el noventismo es la consigna, pero si se lo dice solo como un recurso de oratoria estamos en el horno y, esta vez más que nunca, estaremos perdiendo el tren de la historia y del desarrollo nacional.

9 Comentan sin ponerse colorados:

Norberto dijo...

Entre el material ferroviario comprado a China, hay 300.000 Tn de rieles para reconstruir el sistema ferroviario.
Creo que esto dice algo.
Abrazos

Tux dijo...

Norberto: También hay una buena cantidad de material rodante comprado por Jaime que es obsoleto y se encuentra abandonado.

De la misma forma hace 6 años que se viene anunciando la reapertura de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo (Tucumán) y esta promesa no se cumple por falta de fondos y de voluntad política.

Comprar los rieles no basta, hay que colocarlos y hay que hacerlo con un plan de desarrollo de contenido federal y ese tema no se discute en ninguna parte.

Me decís "están los rieles, eso siginifica algo", por el momento lo único que significa es que hay mucho hierro almacenado en alguna parte, hay que ponerlo en funcionamiento y tenemos que discutir el cómo.

el barrefondo dijo...

Existió una vez el Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano, que podría haber articulado con casi todos los ferrocarriles del país.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_Rosario_a_Puerto_Belgrano

http://www.taringa.net/posts/info/2794334/Historia-de-Ferrocarriles-Perdidos_-El-RPB.html

Hoy queda esto:

http://www.cnrt.gov.ar/infoferro/espanol/data/cargas/d_fepsa_mapa.htm

Y esto:

http://elrpb.blogspot.com/

Y también tenía servicio de pasajeros.

Fede M dijo...

Tienen plata, q paguen camiones. Da mucho más empleo x unidad q el tren.
Slds

Tux dijo...

Fede M. Estás en un error, el camión es caro, ineficiente y contaminante. Un plan de desarrollo del conjunto del país no puede apoyarse únicamente en las rutas y el transporte automotor.

Con vías, máquinas y vagones se multiplicaría el trabajo hacia el interior del país, redistribuyendo los emprendimientos industriales y dándole valor agregado a los productos desde Córdoba, Santiago del Estero o Jujuy. Esas plantas multiplicarían el trabajo en las provincias.

Los Calcagno (padre e hijo)en los 90 se cansaron de demostrar el superavit que dejaban los FFCC al conjunto de la economía nacional, el tema es que el modelo económico menemista no tenía nada que ver con el desarrollo y la industrialización, entonces lógicamente el ramal que paraba debía cerrar.

La inquietud en todo caso queda de tu lado de la cancha ¿se puede construir un país desarrollado con los esquemas de transporte de los 90? Yo personalmente pienso que no y la verdad que en la red hay mucho material sobre el tema como para poder debatir sin entrar en la propuesta simplista de "si pueden que lo paguen" ¿sabés por qué? porque hoy hay muchos que no pueden porque los costos están distorsionados por el monopolio de los camiones.

Te digo, sin escarbar mucho, en el interior provincial es impresionante cómo las empresas de camiones, especialmente las nacionales, han aplastado a las PyME del ramo. este también es un campo donde hay que luchar contra los oligopolios y las posiciones dominantes y el FFCC es una herramienta para eso.

fede m dijo...

Tux, lo de la contaminación de los camiones, en rutas donde hay cientos y cientos de kilómetros de vegetal, no es sostenible. Contamina más, las naturales y ecológicas vaquitas y sus gases de efecto invernadero, q un camión en ruta por la pampa húmeda.
Respecto del esquema de vias para desarrollar el interior del interior, el camión es mucho más versátil y permite mayor capilaridad, llegando a zonas lejanas de los ramales ferroviarios. La idea, me parece, hasta ahora, poner en funcionamiento lo que hay.
Igualmente, la idea de q el desarrollo lo trae el tren, es una idea decimonónica. Hoy representa apenas la reducción de costos para un sector ultrasuperavitario de la economía, y, en algunos casos, apenas un fetiche para nostálgicos.
Otra cosa es q se implemente un aspecto más positivo del ferrocarril, como es el servicio para pasajeros, en el cual lo q privilegiás es la interconexión entre dos puntos de gran concentración poblacional sin el riesgo de vida q representan hoy las rutas altamente congestionadas y con un límite de velocidad de 90kms/h. Hoy el flujo turístico de alto consumo se concentra en Buenos Aires y en dos o tres destinos (calafate, cataratas y alguno más) a los que se accede por avión desde aeroparque. SI lográramos un servicio eficiente y rápido de trasporte hacia el interior del país,(más caro q el omnibus, pero más econñomico q el avión) parte de ese turismo internacional generaría más empleo en plazas como Rosario, Córdoba y zona de influencia (Sierras de Córdoba, La Rioja, San Juan, Santiago del Estero, etc.).

Tux dijo...

Fede: La verdad es que me tirás tantos centros que no se por donde empezar, asi que lo hago por parte.

1- La contaminación menor de los FFCC no es una consigna ecologista es una realidad tangible y plenamente razonable. Los motores de las locomotoras consumen proporcionalmente menos que el de cualquier camión y transportan muchísima más carga. Comparo trenes con camiones y no con vaquitas porque no soy trosquista tratando de desviar el eje dl tema.

2- El argumento de la capilaridad del camión me mató, fundamentalmente porque nadie pretende reemplazar al camión en la totalidad de los recorridos ni se niega la evidente penetración del transporte automotor. Se trata en todo caso de terminar con un sistema de transporte de cargas y personas exclusiva y a la larga inefciente COMPLEMENTANDO las tecnologías existentes. Yo no niego al camión, usted no niegue al tren porque sino parece los tejedores que salían a romper máquinas de coser en el siglo XVIII.

3- Hoy nuestro país debe una parte importante de sus ingresos a la producción agrícola, optimizar al máximo su ganancia no solo impac ta sobre los productores sino también sobre lo que el estado percibe... y controla. Es mucho más fácil chequear 10 trenes que 400 camiones ¿o no?. Por otro lado si -como dice el ministro de agricultura- la idea es darle valor agregado a los proiductos primarios mediante la aplicación de procesos industriales, el tren y no el camión debería ser el eje de transporte a la hora de optimizar los costos. Yo quiero industrias en la provincia, bancarlas desde el punto de la infraestructura con camiones es como querer limpiar una playa con una cucharita de té y dejar la topadora para pasear a los turistas.

4- El transporte de pasajeros y turístico es solo una parte del negocio ferroviario y es justamente el menos rentable. Mire lo que pasa con una empresa muy vinculada al oficialismo: AGD y su FFCC el Nuevo Central Argentino NCA. Ellos transportan desde su planta una parte de los productos terminados y mucha de la producción cerealera que acopia y exporta. Para ellos, como lo expresaron públicamente no es negocio transportar gente, por eso exigieron 80 millones de pesos a la Sec. de Transporte de la Nación para hacer el ferrourbano.

Ahora fíjese el detalle, uno de los principales oligopolios aceiteros del país, no descarta al tren sino que basa gran parte de su poder en el control de las vías. No son tontos.

La verdad que el tema

Tux dijo...

EL tema es bien largo y sería fantástico seguir discutiendolo a fondo.

Anahí dijo...

uno de los principales oligopolios aceiteros del país, no descarta al tren sino que basa gran parte de su poder en el control de las vías.

Si es el aceitero que pienso, hace muy poquito se le entregó el Central, se le perdonaron deudas, y junto con el tren le entregaron además de tierras aledañas, el subsuelo.
Es gracioso, porque en "el acta de entrega" figura un epígrafe que dice: en el año de homenaje a Scalabrini Ortiz.

Slds.