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13 febrero 2011

¡¡Sorprais!!

Con sorpresa de quienes hacen los controles en Ezeiza se descubrió que el embarque enviado por los EE.UU. para colaborar con las fuerzas de seguridad federales de nuestro país contenía una arsenal intimidante con gran cantidad de elementos ilegales (como drogas psicotrópicas prohibidas), armas y material no declarado previamente. (Nota completa del Página 12 aquí)

El solo hecho de pensar que todos estos elementos podrían haber llegado a las manos de policías argentinos y haberse utilizado aquí, no solo pone la piel de gallina sino que también hace recordar a otras "importaciones" previas como lo fue la Doctrina de Seguridad Nacional o los cursos donde los paracaidistas franceses que actuaron en Argelia entrenaron a oficiales argentinos en el uso de la tortura y la desaparición física para reprimir al conjunto de la sociedad.

Sin dudas, y por lejos, la buena noticia de todo este asunto es que los controles internos existieron y le pusieron un freno al envío, en especial porque evidentemente ya se trata de una metodología repetida, que se refleja en el hecho de que -como bien explica la nota de hoy de Horacio Vertbisky- algo similar ya había pasado en agosto del año pasado, cuando la propia embajada rechazó el material porque los números de serie de las armas no coincidían.

Eso si, otras preguntas quedan flotando en el aire y estaría bueno que alguien las responda: ¿Qué esperaban los funcionarios del área de la "colaboración" yanqui? ¿El que autorizó el entrenamiento se comió el verso de que Obama es derecho y humano o que el Departamento de Estado norteamericano es filantrópico? ¿Acaso la fotos de Abu Graieb y Guantánamo no son antecedentes suficiente para que el gobierno argentino sepa que el imperio usa desde hace tiempo sistemas que chocan de lleno con la dignidad humana? ¿No conocen o no han tenido noticias de las barbaridades que se cometen ahora mismo en el marco del Plan Colombia?

Una parte del problema estaba dentro del avión Hércules que trajo el embarque, la otra parte está aquí en el país y reside en aquellos cipayos que todavía se comen el verso de la bonhomía imperial o que es necesario estudiar con ellos cómo combatir el delito aquí. Cipayismo que también se refleja en el tratamiento que a este tema le dieron otros medios, como Clarín, para cuyo jefe de redacción es mucho más importante destacar "los problemas diplomáticos que traerá al país esta actitud" que tomar nota de los delitos flagrantes y las violaciones evidentes de nuestra soberanía que se estaban cometiendo .

Seamos claros, basta con aplicar un poco del sentido común para darse cuenta de lo evidente: No podemos aprender nada bueno de una nación que tiene como política de seguridad interna el encarcelmiento de las minorías, la aplicación sistemática de la pena de muerte, la tasa de crímenes violentos más alta de occidente, la privatización de áreas muy sensibles como cárceles y vigilancia; pero que además exporta y aplica fronteras afuera (donde sus jueces no llegan) métodos como el secuestro, la tortura, las vejaciones de los detenidos y la retención de personas en prisiones / chupaderos sin causas, ni juicios.

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