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26 marzo 2011

Chubut on my mind

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Lo que pasó en Chubut cada vez se parece más a un fraude electoral importante, fraude parecido al que se hizo en Córdoba en el 2007 contra Juez y fue motorizado por la administración de un gobernador, José Manuel De la Sota, quien ahora piensa en volver.

Pero viendo el espejo de Chubut me quedo pensando en todos aquellos que negaron el fraude cordobés y en especial en los argumentos que esgrimieron y que hoy casi que se les vuelven en contra cuando exigen -como se hacía aquí en 2007- que se abran las urnas y se recuente voto a voto.

¿Se acuerdan uds. cuando muchos decían que el fraude no existía más en la Argentina? ¿Se acuerdan cuando nos hablaban de la eficiencia de los controles cruzados? ¿Se acuerdan cuando se negaba la existencia o se disminuía el impacto de las avivadas de los fiscales y de las autoridades de mesa? ¿Se acuerdan de los que negaban la existencia de clientelismo...? Bueno, ahí están, presentando escrito tras escrito en los juzgados chubutenses, denunciando a viva voz ante la prensa todo aquello que antes era invisible (¿y era parte de sus prácticas cuando compartían cama con Das Neves?) pero que ahora es un ladrillazo en su propia frente.

Y de todas esas "razones" que tiraban los razonables me acuerdo de una realmente fantástica, la que decía que el gran problema de Juez (y en realidad de todos los partidos que no son el PJ o la UCR) es que le habían faltado fiscales y que un partido que no tiene fiscales para cubrir todas las mesas tampoco puede estar muy capacitado para gobernar nada. Este argumento falaz y antidemocrático también podría aplicarse ahora entonces al kirchnerismo chubutense porque efectivamente su separación hace un tiempo del dasnevismo le impidió generar una estructura provincial amplia que llegue a todos los pueblos y mesas de esa provincia; por lo que el fraude se implementó justamente en aquellos lugares donde no había fiscales de Eliceche y la tropa de Das Neves pudo implementar todos esos trucos que llevaron a su jefe a arrasar por un increíble 70% de los votos hace unos años. Urnas infladas, clientelismo, padrones con muertos que sufragan, actas fraguadas, autoridades de mesas digitadas desde el oficialismo y una justicia electoral adicta, son engranajes de una maquinaria que ha quedado tan a la vista que asusta a propios y extraños. La única diferencia con Córdoba 2007 es que en Chubut 2011 el poder central ha decidido jugar sus fichas muy fuerte y defender a sus propios partidarios, privilegio que en su momento no obtuvo Juez y menos aún lo ciudadanos que votaron por él y vieron conculcados sus derechos ante la indiferencia de la Casa Rosada.

De esta manera, la idea -bastante arraigada en los partidos tradicionales por cierto- de que la democracia no es la expresión de la voluntad popular sino una instancia donde se trata de hacer prevalecer al más fuerte en "aparato" e influencia.judicial se cae por su propio peso y una vez más enciende una luz de alarma sobre la legitimidad de las autoridades que resultan electas bajo estas circunstancias.

Lo que está en juego en Chubut hoy y lo que se jugó en Córdoba en el 2007, no es solamente quien va a gobernar una provincia determinada sino la credibilidad popular en un sistema que empieza a acumular fallos cada vez más gruesos y que lejos de solucionarse con las "reformas políticas" en curso se agrava cada vez más.

6 Comentan sin ponerse colorados:

Norberto dijo...

Perdón Kumpa, solo una pregunta:
Existían en Cordoba planillas firmadas por autoridades de mesa y fiscales que pudieran ser constrastadas con los telegramas como es este caso?
Según lo que sé no es así, sin obviar que en ambos casos se ha requerido la apertura de las urnas, pero vemos que en Chubut solo es necesario poner planillas y telegramas lado a lado y en Córdoba eso no alcanzó.
Abrazos, Kumpa

Tux dijo...

En Córdoba se cotejaron telegramas contra actas y se abrieron una serie de urnas observadas por el juecismo durante el proceso. En las mismas se comprobaron serias irregularidades que achicaron diferencias pero no se pudo avanzar en el proceso de abrir todas las urnas y constatar que efectivamente lo que decían los telegramas era correcto o no. La justicia provincial dio por buenos los datos de los telegramas aún en aquellos casos donde era evidente que algo andaba mal, por ejemplo muchas mesas del interior donde el segundo partido más votado a nivel provincial tenía 0 voto, lugares donde o el juecismo no tenía fiscales o los mismos fueron comprados por el oficialismo.

Anónimo dijo...

"un partido que no tiene fiscales para cubrir todas las mesas tampoco puede estar muy capacitado para gobernar nada"
sigue siendo verdad. Es la diferencia entre tener el gobierno y tener el poder. Sino terminas como Giacomino. ¿si tenes voluntad popular, como podes no tener aparato? ¿de que se hace el aparato? ¿de robots?

Tux dijo...

Anónimo: Si bien acuerdo con vos que para gobernar hacen falta partidos políticos fuertes, creo que a nadie se le ocurre pensar que la democracia sea "el gobierno del pueblo (siempre y cuando el que gane tenga fiscales en toodas las mesas)". Este es un concepto peligroso porque es pariente cercano de las excusas para generar democracias tuteladas o de voto calificado. De hecho la reforma electoral reciente tiende a eso claramente porque privilegia a los partidos grandes sobre los más pequeños y le pasa por el costado a la idea básica de que la democracia tiene el deber de incluir a las minorías ideológicas, so pena de poner en riesgo la estabilidad misma del estado y el sistema.

Como vos bien marcás hay una diferencia importante entre gobernar y (ob)tener (el) poder, pero eso estimado anónimo no te lo garantizan los ficales en tooodas las mesas. Mirá un poquito nuestra historia nacional, la reciente y la no tan reciente, y vas a ver como algunos dirigentes dilapidaron lo obtenido en las elecciones por no saber construir poder. Y este pecado lo cometieron en muchos casos señores que garantizaron tener de Usuahia a La Quiaca fiscales propios.

El tema, es sin dudas muy lungo y con un montón de aristas que son complejas de debatir en un comentario, pero creo que también es necesario marcar la diferencia entre partido y aparato y en ese marco cuál es el rol de la militancia política hoy, en especial después de que por años nos metieran a fuego la idea de que la indiferencia y el concepto de que la política la debían hacer los "que saben".

Por otra parte creo que a Giacomino no le faltó militancia y/o ficales, directamente le FALTA PROYECTO y esto no es menor, porque cuando vos tenés una idea, un norte, un programa, podés convencer y sumar voluntades. Giacomino no llega a eso porque su concepción política es absolutamente personal, y de ahi surgen sus taras más complejas: no tiene capacidad para delegar, carece de confianza en sus personas más cercanas, y desprecia a la gente (al pueblo, vamos)y a sus formas naturales de organización. En ese sentido Giaco es un producto noventista bien clarito, porque como vos bien acotás hay una enorme diferencia entre estar encaramado al gobierno y tener entre tus manos el manejo del poder que te permite efectivamente gobernar.

El Cordobés dijo...

No sé que pasó en Chubut, sí en Córdoba: una elección gana por muy escaso margen y ratificada en pleno por todas la fuerzas que sigueron el escrutinio definitivo.

No mezclemos las cosas.

Abrazo.

Tux dijo...

El Cordobés: Si, en Córdoba no hubo fraude, todos estuvimos de acuerdo y las vacas tienen alas.