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13 marzo 2011

El señor ministro tiene quien le construya

A veces hay noticias que te hacen sentir muy bobo, para no usar una palabra más fuerte, porque en un punto ponen en blanco sobre negro que la corrupción en determinados estamentos del estado es mucho más extendida y profunda de lo que se veía a simple vista.

Hoy por ejemplo, y como una de las notas más destacadas del domingo, el diario Día a Día publica una nota donde expone cómo al actual Ministro de Educación de la provincia -Walter Grahovac- su ex-mujer le exige la mitad de una empresa constructora que el funcionario tendría a nombre de testaferros.

Grahovac, quien fuera un histórico dirigente de la UEPC y muy allegado al hoy senador Filmus, supo ser al principio de su gestión el representante K dentro del gabinete provincial, rol que luego de la crisis de la 125 se fue desdibujando aunque siempre manteniendo un tono de no confrontación hacia la Casa Rosada y perteneciendo al espacio del FPV.

Este nuevo escándalo de corrupción que tiene "al Walter" como protagonista, en realidad es parte de en verdadero clásico de los gobiernos que tanto la UCR como el PJ nos han entregado a los cordobeses durante estos largos años: los juicios de divorcio y/o sucesiones dejan a la vista una extendida colección de propiedades, redes de complicidades y verdaderos equipos de testaferros destinados a ocultar las distintas vías utilizadas para crear explosivos enriquecimientos. Lo vimos por ejemplo cuando murió Mestre padre; dicen que es el trasfondo del asesinato de Nora Dalmasso y asomó la nariz cuando De la Sota y Riutort se divorciaron y resultó que el Gallego solo tenía asentado como vehículo propio un viejo Rambler del 68.

El mecanismo de corrupción está aceitado y en pleno funcionamiento. El Partido Cordobés vive por y para esto, es su razón de ser y el motivo que lo mantiene aferrado con tanta fiereza a la teta del poder, el que no se de cuenta de eso es porque no quiere ver.

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