Redes sociales

07 marzo 2011

Ramón Carrillo dixit

Para recordar a Ramón Carrillo, médico, sanitarista y Ministro de Salud de Juan Domingo Perón, lo mejor es hacerlo a partir de algunas de sus aportes orientados a entender a la salud pública como parte inseparable de cualquier acto de gobierno:

Sobre condiciones sociales y salud: "Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas."

Sobre condiciones de trabajo y Salud: "Las tareas de los higienistas no rendirán frutos si previamente no se consolidan las leyes obreras destinadas a dignificar la tarea en fábricas y oficinas, a mejorar sueldos y salarios y lograr los beneficios de jubilaciones y pensiones."

Sobre el acceso igualitario a la salud: "Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo."

Sobre el rol del médico: "El hombre sano o enfermo, en función de la sociedad, es el objetivo trascendente de la medicina contemporánea. Ese hombre es un ser que vive en familia, que tiene mal o bien una vivienda y un hogar, que concurre a sitios de distracción, que trabaja y produce o desea producir más, que configura en su espíritu aspiraciones justas, ambiciones pequeñas o desmedidas, que anhela recibir el fruto compensatorio de sus trabajo; que siente, sufre y goza de alegrías sencillas, estados de ánimo que en conjunto crean un ambiente psicológico y social, que no es otro que el propio mundo interior. Cuando llega la enfermedad, ésta no sólo perturba el funcionamiento de sus órganos, sino también todo ese conjunto de esfuerzos acumulados y de sacrificios, que por lo general, se vienen abajo estrepitosamente. Los médicos, si sólo vemos la enfermedad, si sólo indagamos el órgano enfermo, corremos el riesgo de pasar por alto ese mundo, ese pequeño mundo que envuelve al individuo como algo imponderable, como una delicada red tejida de ensueños y esperanzas."

Las ideas del Dr. Ramón Carrillo eran de avanzada para su época pero hoy tienen todavía un sonoro eco que se conjuga en tiempo presente. Su compromiso y entrega a estas convicciones lo llevaron al exilio en Brasil luego del triunfo de la Revolución Fusiladora, donde murió en 1956.

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