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31 marzo 2011

Se esfuma la cuarta

A medida que avanzan los acuerdos intra-PJ de a poco se convierte en niebla el sueño de la cuarta lista que nuclearía al kirchnerismo no alineado con De la Sota. Desde Buenos Aires las indicaciones son concretas y contundentes: nada por fuera del partido y si finalmente sale algo va a tener carácter testimonial con nulo apoyo económico.

En este marco, los pocos diputados nacionales que el PJ cordobés tiene en el Congreso reflejan desde hace algún tiempo el cambio de vientos y ya no adscriben al Peronismo Federal sino que votan, se sientan o se levantan al rítmo de lo que indica el FpV.

Schiaretti por su parte ha terminado de posicionarse y asegurar su futuro, ahora es él -ocupando la presidencia del Justicialismo- y no el Gallego el que oficia de garante de la unidad con el kirchnerismo y en función de ello desde las carteras provinciales se tienden lazos y apoyos hacia casi todos los grupos y personalidades K... salvo hacia aquellas que siguen oponiéndose a la candidatura oficial.

Todo esto sin dudas ha sido un quiebre interno más dentro del arco iris kirchnerista cordobés, que a las desconfianzas históricas internas ahora le suman otros tironeos donde la tentación económica también pesa sobre algunas franjas más atrasadas que hacen muy buenas migas (cuando no panes enteros) con al la Sra. Vigo de Schiaretti. Agrupaciones K recién nacidas ya están al borde de la fractura y el eje divisor es tan pedestre y simple como "De la Sota si / De la Sota no". La disputa ha sido tan dura que la misma se expresó de forma muy triste hace unos meses, en el último acto de Cristina en Villa María, donde grupos de choque bancados por el propio gobierno provincial, represaliaron con contundencia y saña a aquellos jóvenes cristinistas que silbaron la presencia de Schiaretti en el palco oficial. El mensaje fue fuerte y claro: No hubo fraternidad allí y no la habrá durante los meses por venir, a menos que se disciplinen.

La sensación de desasociego que este panorama produce en el kirchnerismo local, se profundizó hace menos de 10 días cuando el propio intendente de Villa María, Eduardo Accastello, metió violín en bolsa, archivó su candidatura a gobernador y anunció que buscaría la reelección como alcalde de su ciudad, lo que los terminó de dejar en banda y la promesa de armar una lista (colectora) solo para las nacionales de octubre a muchos ya le suena a falsa e irrealizable.

La situación resultante es óptima para De la Sota, porque le quita la preocupación de tener que disputar con un candidato K que probablemente le robaría votos extraordinariamente necesarios en su disputa con Luis Juez. Pero al kirchnerismo no PJ también le viene bien esta situación porque en un punto los libra de tener que intentar armar una lista propia que no solo pondría en carne viva todas las contradicciones sino que además los absuelve definitivamente de tener que dar algún tipo de respuestas a las problemáticas provinciales. Problemas que, digamos la verdad, reconocen su origen en las políticas neoliberales que la dupla UCR-PJ ha implementado por décadas en nuestra provincia y cuya expresión más acabada se encarna aún hoy en José Manuel, el candidato de Cristina.

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