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28 abril 2011

Jugo de tomate frío

El Mostrador es un informativo semanal de actividades comerciales, fomento de emprededores y vidriera para que los dueños o gerentes de las principales firmas de Córdoba se muestren y nos desasnen en cómo esto de hacer plata con pala, carretilla o tractor. Su conductor es Guillermo González quien al inicio de la presente temporada planteó lo siguiente acerca del producto televisivo:

“Este es un programa de negocios, hecho por personas con vocación de éxito. Un programa con espíritu propio, y con un perfil descubridor, joven y comprometido, abierto e innovador, respetuoso de las trayectorias pero irreverente con los paradigmas”

Y el "Exito" es una de las palabras claves de todo el asunto, es por eso que preguntar a los poderosos que visitan semanalmente su estudio sobre cómo alcanzaron EL ÉXITO es un momento de climax.

Hace unos días el entrevistado para estos menesteres fue el empresario cordobés Jorge Petrone, cabeza visible del grupo GAMA, una de esas empresas constructoras que ahora se autodenominan "desarrolladores urbanos" y que han hecho pingües negocios con la actual administración giacominista.

Bajo la luz de las lámparas y enfocado por las cámaras que nada perdonan, Petrone definió con una frase magistral eso que todo buen capitalista vernáculo sabe pero no se atreve a confesar:
- Para ser un empresario exitoso -dijo el caballero- no hace falta pagar los impuestos.

La frase brutalmente honesta pero carente de cualquier viso de honestidad, no solo se choca con los principios que se supone deberían caracterizar al Capitalismo Serio, sino que además no tiene nada que ver con la Responsabilidad Social Empresaria (ese dudoso invento) que el programa El Mostrador suele publicitar, menos aún con el espíritu comprometido, abierto e innovador, respetuoso de las trayectorias pero irreverente con los paradigmas, que en la teoría encuadra su trabajo.

A pesar de esto el periodista González no solo que dejó pasar de largo la respuesta carente de escrúpulos de Petrone, sino que unos días más tarde, cuando una televidente le planteó que ese no era un mensaje adecuado, justificó su indolencia aduciendo que él no es nadie para juzgar a sus entrevistados.

En realidad nadie pretende irse al extremo que plantea González a la hora de las excusas, de convertir un segmento de tele en un espacio judicial, sino que piensa en que quizás tener una opinión libre y crítica hace también a la necesaria consecuencia básica de hacer lo que se dice. El "mensaje" cuando suceden estas incongruencias no es otro que el reconocimiento que ciertas palabras y especialmente ciertos silencios tienen precio, que una pauta publicitaria tira más que una yunta de bueyes y también que el poder -como decía Yabrán- da impunidad.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Anónimo dijo...

Cuando mienten porque mienten.... Cuando dicen la verdad porque dicen la verdad... o ahora todos pagan sus impuestos al dia y tienen una empresa existosa... ojo no defiendo no pagar los impuestos, pero muchachos, si no los gobernantes pagan lo que deben... de que estamos hablando¿?